martes, enero 29, 2008

¿Quién lee en Quequén? Carlos Bernatek


“Era viernes. Lo esperaba la mujer de Vogelmann. Recostado contra la mesa de casín del Excélsior, inclinando apenas la cabeza, podia ver, más allá de la plaza, en la ochava, arriba de la farmacia, la luz encendida del velador. Amarillenta, filtrada por las cortinas al crochet, la luz se encargaba de avisarle que Vogelmann no había vuelto, que Elsie, la mujer de Vogelmann, estaba allí, probablemente fumando, caminando inquieta desde el comedor que iluminaba la lámpara de bronce, hasta la cocina; tomando café, aguardando. Silva demoraba cada hora, cada minuto; regurgitaba el gusto acre del ajo ahogado con vino quebracho, esos efectos residuales del menú del Logroflo que uno podía aborrecer hasta el día siguiente. Observaba las maniobras metódicas de los billaristas, esa suerte de acrobacia con el taco cruzando la espalda, la meticulosidad con el cubo celeste de la tiza, ademanes y gestos que le otorgaban un visaje cuasi-científico a una sencilla carambola. El ambiente estaba envuelto por las volutas lentas del humo de los cigarrillos que intentaban filtrarse en los conos de luz que iluminaban las mesas, como si en una mecánica caprichosa de la gravitación, se empecinaran en atravesarlos como embudos invertidos.”

de Rutas Argentinas.


Carlos Bernatek nació en Buenos Aires en 1955. Actualmente reside en Santa Fe. Ha publicado la novela La pasión en colores, que fuera primera finalista del Premio Planeta 1994. En 1998 publica el libro de cuentos Larga noche con enanos, Mención Honorífica del Fondo Nacional de las Artes. Sus cuentos integran diversas antologías. Colabora con los suplementos culturales de los diarios El Litoral (Santa Fe) y La Capital (Rosario). Rutas argentinas fue finalista del Premio Planeta 1998.

25 comentarios:

Domingo F. S. dijo...

vivan los federales!!!

Anónimo dijo...

La del caballo ¿no es Mónica Gonzaga joven?

la karen dijo...

justamente, susana Traverso le quería dar una tunda por atrevida... Pero no prosperó... se aliaron contra Olmedo y lo hicieron Balconear...

H. D. M dijo...

No conozco al escritor Carlos Bernatek. Nunca leí nada de él, excepto el párrafo de su libro "Rutas Argentinas" aquí publicado, sobre el que quisiera hacer, respetuosamente, algunos comentarios. Si es cierto aquello de que "para muestra, basta un botón", estimo que no han elegido al mejor botón como muestra de la capacidad narrativa del autor publicado. El párrafo escogido es un muestrario de pausas innecesarias por el uso y abuso de la coma. Véase este solo ejemplo: "Recostado contra la mesa de casín del Excélsior, inclinando apenas la cabeza, podia ver, más allá de la plaza, en la ochava, arriba de la farmacia, la luz encendida del velador. Amarillenta, filtrada por las cortinas al crochet, la luz se encargaba de avisarle que Vogelmann no había vuelto, que Elsie, la mujer de Vogelmann, estaba allí, probablemente fumando, caminando inquieta desde el comedor que iluminaba la lámpara de bronce, hasta la cocina; tomando café, aguardando." El texto hubiera ganado solo con la supresión de algunas comas. ¿Por qué tanta interrupción de pensamiento y suspensión de ánimo en apenas un párrafo? ¿Simple descuido o serio problema para estructurar los pensamientos en oraciones? La coma indica normalmente la existencia de una pausa breve dentro de un enunciado. Señala, según los casos, un final de entonación ascendente, descendente o en suspensión del segmento oracional anterior a ella. Al referirse a la propiedad del uso de la coma en un texto, la RAE en su Diccionario panhispánico de dudas aclara: «No siempre su presencia responde a la necesidad de realizar una pausa en la lectura y, viceversa, existen en la lectura pausas breves que no deben marcarse gráficamente mediante comas. Por otra parte, aunque en algunos casos el usar la coma en un determinado lugar del enunciado puede depender del gusto o de la intención de quien escribe, existen comas de presencia obligatoria en un escrito para que este pueda ser correctamente leído e interpretado.»

Jorge Don dijo...

Sin salir en defensa de nadie, quisiera hacer un comentario breve sobre lo escrito por H. D. M. Más allá de que la frase "para muestra basta un botón" no es aplicable a un fenónmeno literario tan amplio como la narrativa, lo que más llama la atención en este comentario es que el crítico del fragmento suponga que la RAE presta ayuda para desentrañar el misterio de las comas y no lo hace respecto del gran problema de las tildes.
No creo que el párrafo de la novela de Bernatek transcripto aquí sea el más feliz, sin embargo, los espasmos a que obliga la utilización de esos signos de puntuación que en la actualidad son sólo (ojo, este "sólo" lleva tilde) ojos de caritas en un mensaje de celular, hacen que la lectura de este texto se vuelva anormal, enrarecida. Y para quien sí haya leído este texto en su completitud, este empleo se agradece, porque la desnaturalización del espacio del lector es lo único que vuelve excitante el acto de leer.

H. D. M dijo...

Jorge Don dice que la frase "para muestra basta un botón" no es aplicable a un fenómeno literario tan amplio como la narrativa. Tiene razón, pretender juzgar el todo por una parte sería un despropósito. Nótese bien, sin embargo, que usé el proverbio solo en referencia al pasaje de la novela de Carlos Bernatek que han publicado como muestra de su capacidad narrativa. No pretendo juzgar, a partir del análisis circunstancial de un pasaje de la obra de Bernatek, toda la narrativa nacional ni la universal, pero si me permite tener una idea de lo que puede ser su libro "Rutas Argentinas" de donde dicho pasaje está extraído. Me tranquiliza saber que Jorge Don está de acuerdo respecto a que el párrafo de la novela de Bernatek trasncripto no es el más feliz, por lo tanto, mi crítica a ese solo párrafo es atinada, ya que ciño mi comentario nada más que a ese texto. He juzgado un pasaje que, según Jorge Don, no es el más representativo o el mejor de su obra, de ahí la pertinencia del proverbio "para muestra basta un botón". Si el propósito es atraer la atención del lector hacia una obra, entonces, ¿por qué se escogió el párrafo que no es el más feliz? Ese botón de muestra no convence. Además, ¿quién le dijo a Jorge Don que ese proverbio no es aplicable a un fenómeno literario? Sobre qué autoridad literaria se apoya para hacer una afirmación tan rotunda. Me huele a falacia. Pero si no le gusta este proverbio, tengo otros. Podría haber dicho ab uno disce omnes o por la muestra se conoce el paño o por el fruto se conoce el árbol, etc., pero me pareció que "para muestra basta un botón" es más conocido de todos. Si el punto en cuestión era poner de relieve que ese pasaje no es una buena muestra de la literatura de Bernatek, Jorge Don me ha ayudado, involuntariamente, a demostrarlo o a probarlo. Y en esto ha hecho bien en tratar de no salir en defensa de nadie, porque si lo hubiera querido, realmente, habría sido más desastroso, con amigos así, quien necesita enemigos. Cité el Diccionario de Dudas de la RAE porque es el que, seguramente, tiene más a la mano el lector ocasional de este blog o quizás algún visitante asiduo. ¿Cuál prefiere Jorge Don que cite? No tenga miedo en exigirme, conozco la mayoría de las obras de referencia, clásicas y modernas, de modo que podemos remitirnos a ellas cuando lo desee. Lo que puedo asegurarle a Jorge Don que no soy un lector de mensajes de celular -de hecho no uso celulares-, así que esos extraños y crípticos signos de puntuación a que hace referencia (ojos de caritas) me son completamente desconocidos y, aquí sí, debo confesar mi completa ignorancia de ese lenguaje telefónico o telemático. No son estos "ojos de caritas" (uso la expresión de Jorge Don que sí parece ser un lector de mensajes de celular)lo que tornan enrarecida la lectura del texto. Se vuelve anormal, enrarecida, porque el autor hace un uso abusivo de la coma. Podría haber utilizado otros signos de puntuación que harían la lectura más fluida. Ese mismo párrafo podría escribirse de muchas maneras y, algunas de ellas, más interesantes, sin tanta interrupción de pensamiento ni suspenso de ánimo. Supongo que al hacer mención del concepto de "desnaturalización del espacio del lector", Jorge Don, pretende hacer referencia a las estructuras narrativas alógicas, esto es, las no tradicionales. Tales estructuras narrativas presentan la común dificultad para ser desmontadas por los lectores comunes o públicos amplios que, por lo general, tienen problemas para aceptarlas por aquella difusa sensación de "no entenderlas". Pero lo que aquí he puesto en tela de juicio no es una estructura narrativa alógica ni la inteligibilidad del texto, sino el mal uso de las comas. No he hallado en este pasaje ningún elemento que justifique su inclusión dentro de una estructura narrativa alógica. Tampoco hallé expresiones incoherentes, códigos compartidos por algunos cercanos que cuentan con los elementos para descifrar valores crípticos, mundos en los cuales las lógicas no se ordenan completamente. La estructura de las narrativas alógicas no respeta el orden secuencial y unilineal tradicional y por ello se las aprecia como fragmentadas, pero no hay (en el pasaje citado) fragmentación, solo mal uso de las comas, simplemente eso. Y dado que ese pasaje (u otros) se proponen para una lectura, me hubiera gustado escucharlo de boca de su propio autor. Es cierto que la puntuación depende del gusto y el estilo del escritor, por lo mismo, dado que a Jorge Don no le conforma la autoridad de la RAE, quizás le guste más aplicar aquel consejo que da Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo, y dejar que sean las "cagaditas de moscas" quienes se ocupen de refinar el estilo del señor Bernatek. Bastará con dejar el texto original junto a un plato de crema y melaza en una habitación soleada para que el ingenio brille y el estilo se refine, según Bierce. No he leído la obra de Bernatek -prometo hacerlo- para confirmar si mi primera impresión se mantiene o cambia. Es posible que Jorge Don tenga razón y me sorprenda una obra montada sobre una estructura narrativa alógica, pero también podría ocurrir que me encuentre con una obra estructurada lógicamente pero sobre una sintaxis mal construida.

Ojo de Lince dijo...

Oíga H. D. M, ¿no le da cosa estar comunicándose con Jorge Don(n)? ¿No se murió de SIDA en 1992? No sé usted, pero yo le juego a la quiniela nocturna a la cabeza. El 48 es "el muerto que habla", ¿qué número será para "el muerto que escribe"? ¡Qué duda transmundana y escatológica! Y qué gótico se ha puesto todo esto. Hmmmmmm.

cristian dijo...

bernatek escribió una novela del carajo. que alguien pretenda juzgarla por un párrafo azaroso parece más de ínfulas docentes que de buen tino.
estas idioteces pasan siempre. además, le vendría bien tener celular para dejarse de joder con la computadora.
saludos,

Ojo de Lince dijo...

a) H. D. M. (palabras más, palabras menos), dice que Bernatek escribe "para el carajo".

b) Christian dice que Bernatek escribió una "novela del carajo".

c) Por lo tanto, el libro de Bernatek se fue "al carajo".

María Lidia dijo...

Christian, lo que ha escrito H. D. M. no son "ínfulas de docente" sino observaciones objetivas y agudas hechas por alguien dotado de un profundo sentido crítico. Además opina con muy "buen tino" sobre un texto que se ha publicado para que la gente lo comente. No veo que H. D. M. haya escrito "idioteces" (lo que tú escribiste si son idioteces de alguien que más que un lector parece un apologista o un fanático). No veo en H. D. M. una actitud de faltarle el respeto al escritor (cuya novela Rutas Argentinas yo sí he leído completa) sino un análisis competente que, sería de agradecer, se expresen acuerdos o desacuerdos con cierta altura intelectual, no descendiendo al nivel neurótico o histérico de quien toma partido por la obra de un escritor o un escritor como quien adhiere fanáticamente a una idea religiosa o política o, peor aún, a la camiseta de un club de fútbol. Si te parece que Bernatek ha escrito una obra de mérito (el cual no discuto) entonces lo mejor es defenderla con argumentos sólidos y fundados. Me parece lamentable tu actitud fascista, Christian, de pretender censurar la opinión ajena diciendo que "le vendría bien tener celular para dejarse de joder con la computadora"; en otras palabras, que se guarde su opinión o se calle la boca. Esto es censura, cielo, aquí o en cualquier parte. Quienes pasamos los 40 años venimos de épocas dónde quien expresaba ideas contrarias al gusto de cierta minoría era perseguido, muerto o desaparecido. Conseguir esta democracia costó mucha sangre y lo menos que necesitamos es que alguien venga a reavivar actitudes retrógradas de fascistas trasnochados que quieran censurar o acallar las opiniones que no gustan o son incapaces de refutar con altura intelectual y buenos argumentos. No es con exabruptos, censuras ni entusiasmos desmesurados que demostrarás que la novela de Bernatek es una gran novela. Al leer tu comentario me viene la sensación de estar frente a alguien tan desubicado como un barra brava sentado en la tribuna de una cancha de tenis. Los encuentros de tenis se presencian en silencio, mientras que los partidos de fútbol la gritería es insoportable. No hace falta que grites, Cristian, mejorá tus argumentos. De igual modo, si quieres polemizar hazlo con ideas y fundamentos, no con expresiones agitadas y desaforadas. A mi, en cambio, el comentario de H. D. M. no me disgustó, me ha servido de estimulo para releer la novela de Bernatek. Y eso se lo agradezco. Ah, por las dudas, te aclaro que mis comentarios no son "ínfulas de docente", soy una docente universitaria. Saludos

Dina dijo...

Qué bueno es siempre tener un docente a mano...¿Qué sería de la literatura sin los docentes?

María Lidia dijo...

¿Quién te enseñó a leer y a escribir Dina? ¿Quién te orientó en tus primeras lecturas y, probablemente, haya estimulado tu gusto por los libros? ¿Quién te ayudó a desarrollar tu potencial intelectual y tu sentido crítico? ¿El verdulero de la otra cuadra, el diarero de la esquina de tu casa o un docente? En la respuesta a todos estos interrogantes tienes la respuesta a tu irónica pregunta "¿qué sería de la literatura sin los docentes?". Si la idea implícita es que los docentes no somos creadores (en mi caso sí tengo varios libros y artículos publicados), por lo menos, ayudamos o contribuímos a que otros puedan hacerlo, enseñándoles lo básico que necesita todo escritor: saber leer y escribir. Y, a veces, hay escritores consagrados que son creativos y no saben hacer bien ninguna de las dos cosas.

Dina dijo...

Me enseñó mi mamá, María Lidia, una mujer que siempre desconfió de los docentes. Porque si los docentes fueran buenos, decía ella, este país hubiese sido distinto. Y, digo yo de pasada, h.d.m. habría aprendido a poner los acentos ortográficos en su sesudo discurso.

María Lidia dijo...

Todas las madres (además de docente soy madre de cinco niños) enseñamos lo básico a nuestros hijos. Y seguramente harás lo mismo con tus hijos (si los tienes) o lo harás cuando los tengas. Pero, ¿esa fue tu única escuela? ¿No seguiste aprendiendo ni recibiste otra clase de educación que la doméstica? Respecto a tu pregunta sobre H. D. M. no puedo responder por otro, no sé quien es, intervine porque me pareció interesante su comentario. Es más, en un primer momento, pensé que era alguien buscando atraer un poco de atención sobre la obra de Bernatek (alguien relacionado con el escritor o mandado por él). Hay escritores que hacen eso: buscan "armar" un escándalo para que se hable sobre su obra. Hay quienes prefieren que se hable mal sobre su obra, pero que se hable. Yo leí Rutas Argentinas y la tenía algo en el olvido, ahora la estoy releyendo. Si fue un golpe promocional, resultó.

Adriana Hidalgo dijo...

Sí, era un golpe, gracias a todos...

Anónimo dijo...

No saben lo que vende este blog !

H. D. M. dijo...

Quiero responder a todos. Comienzo por Christian.

Lectores como tú son los que menos le hacen falta a Bernatek o a cualquier otro escritor. Un libro se puede leer por puro placer, pero también por interés intelectual y, en este caso, ejercer el sentido crítico no me parece mal. No insistiré en tu desubicación porque ya te han puesto en tu lugar.


A Ojo de Lince.

Tengo sentido del humor y celebro que haya gente que se tome la vida y la literatura "en solfa". No hay que ser tan estructurado y solemne para hablar de literatura. Quisiste hacer tu chiste y lo hiciste, pero que quede claro que en ningún momento he afirmado ni sugerido que Bernatek escribe "para el carajo". La conclusión de tu "silogismo" se basa en tus propias premisas, no en las mías. Si mi escrito te ha dado el pie para el chiste, bueno, lo tomaré como chiste, pero no como una expresión implícita de mi forma de pensar.


A Jorge Don y Dina.

Ambos se preocupan por mis errores de ortografía (concretamente mi modo de acentuar). Se los agradecería si hubiera en ustedes intención de corregirme. Como no la hay, no se los agradezco. Lo que me vienen a decir es algo distinto: que estoy viendo la paja en ojo ajeno y no en mi propio ojo. No hay equivalencia. Soy un simple comentarista que dejó su opinión en un blog. No seamos tan engreídos de crer que a este blog lo leen las grandes multitudes; demos gracias que tengamos constancia de leerlo los pocos que frecuentamos este sitio o cualquier otro sitio de literatura. Se trata de un texto escrito "en línea", con la inmediatez y la rapidez de alguien que redacta un mail o un "mensaje de texto" (encima envié y envió mi comentario desde un locutorio). Obviamente, que el texto -una vez publicado- queda como fue escrito, sin disponer de otra oportunidad para corregir errores de tipeo o de escritura. Está la "vista previa", pero no es lo mismo que una prueba o copia impresa.

Otra cosa es el texto de Bernatek que he comentado. Se trata de un fragmento sacado de un libro publicado. Se supone que la editorial que lo publica tiene correctores de estilo que podría haber cuidado este aspecto. Y si no los tiene, el mismo autor puede corregir sus pruebas. Es sabido que los textos originales de Arlt estaban plagados de errores ortográficos y sintácticos. Pero, claro, era Arlt y Borges era uno de sus correctores. Pero, ¿quien puede negar que Arlt era un escritor genial? Con esto quiero decir que no es la creatividad de Bernatek la que discuto, sino el uso abusivo de las comas. Repito: no pongo en tela de juicio la creatividad de Bernatek, sobre la que no tengo dudas. Señalé, en cambio, una falla sobre la que, hasta ahora, nadie discute. Lo que se discute es mi "atrevimiento" de juzgar un párrafo del libro de Bernatek. Salvo que todos sus lectores sean hindúes y el escritor una "vaca sagrada" al que todos adoran devotamente y consideran intocable, no veo problema en expresar un reparo crítico sobre su obra.

Se han hecho críticas más duras sobre la obra de Sarmiento, Borges, Lugones, Poe, Rulfo, Fuentes, Paz, García Márquez, Faulkner, Flaubert, por mencionar a narradores famosos y consagrados, entonces, ¿por qué debería cuidarme de no hacer objeciones críticas a un autor cuya obra todavía no ha sido consagrada de manera definitiva? Pero algunos reaccionaron (quizás por una malentendida lealtad o amistad) como si estuviera atacando a Cervantes o a Shakespeare. Ni mi objeción o reparo es un estudio crítico, ni Bernatek es Cervantes ni Borges ni yo pretendo ser Barthes, Eco, Bajtin o Todorov. Cuando hice mi observación fui sincero: no tenía ninguna idea ni información acerca de quien es Bernatek, salvo los datos que se suministran debajo de su texto. Para mi era solo un texto más de los millones de textos que se publican en los blogs. Podría haber dicho lo mismo de John Smith porque el apellido Bernatek no me decía absolutamente nada. Algunos podrán preguntarse (escandalizados o asombrados), ¡cómo es posible que no conozca a Bernatek! Pues no, no lo conozco, no sé quien es, para mi es un célebre desconocido.


Dina. Mi escrito no es sesudo. Lo redacté en apenas diez minutos, quince a lo sumo. Es un texto escrito de manera rápida y descuidada. Comprendo que, para algunos, escribir un texto de más de diez líneas, exponiendo alguna que otra idea inteligente, pueda representar un gran esfuerzo intelectual, un desgaste neuronal extraordinario, pero no es mi caso, no me esforcé para nada. No es un "sesudo" estudio crítico, sino un sencillo ejercicio crítico.


María Lidia. Muchas gracias por intentar comprender el sentido de mi texto. Pero permítame insistir en lo mismo: no conozco en persona a Bernatek. No conozco su obra ni he leído nada de él. Lo único que leí fue el texto aquí publicado. Me alegra saber que mi texto le sirvió de estímulo para releerlo. Pero no fue mi intención. No tengo amistad (ni enemistad) con Bernatek, para mi es un simple desconocido, como seguramente lo soy para él (aun conociendo mi nombre). Por lo menos mis iniciales corresponden a mi nombre verdadero, no firmo como "Anónimo", "Jorge Don" ni "Ojo de Lince" ni cosa que se le parezca. No trabajo para la editorial que publica a Bernatek, por tanto, María Lidia, me place asegurarle que no se trata de un "golpe publicitario" de la editorial ni me ha mandado el autor para promover ningún escándalo. En fin, gracias a todos. Saludos

Ojo de Lince dijo...

Relajáte chamigo, te vas a contracturar hasta las pestañas. Quedó clarito. ¡Qué había sido serio el hombre!

D. Faustino dijo...

¡Epa, ahora se meten con mi obra!

Anónimo dijo...

María Lidia: si no conocés a Bernatek, tené cuidado al leerlo. La ingestión de alguno de sus textos puede resultarte dañosa. Es un tipo medio jodido...

Anónimo dijo...

Yo creo que H.D.M es en realidad un H.D.P., un viejo choto con demasiado tiempo libre y frustraciones como para dedicarse a semejante persecución. No le demos más bola por favor, hay tantas labores domésticas a las que se podría dedicar, cambiar el cuerito es un gesto de amor y de paso con la canilla arreglada puede enjuagarse el odio. Cahu

Clara dijo...

Soy española y, como Bernatek no está editado en mi país, algo que no comprendo, haber leído Rutas Argentinas lo considero un privilegio.
Es una novela en la que el lugar donde habitan los personajes llega a ser tan importante como ellos mismos. No es una novela de acción. Por tanto, el estilo es pausado, plagado de sustantivos más que de verbos, y en él, las comas no son un abuso sino algo necesario.
Pese a no ser una novela de acción, engancha, y retrata a la perfección una existencia localizada que, sin embargo, llega a ser universal.
Yo se la recomiendo, si aún no la han leído.

Anónimo dijo...

Qué bueno que haya docentes universitarias que siempre se encargan de asesinar a la literatura. Ya lo dijo Borges, cuando alguien odia la literatura se hace docente para asesinarla.

Adrián dijo...

Soy muy romantico, este tipo de escrituras no me llaman tanto y por allí tampoco entiendo mucho del tema, pero no puedo dejar de hacer esta consulta: Rosana...? la de la foto sos vos...?

Anónimo dijo...

Si es Rox. te lo digo yo