Pistas sobre “La única cosa necesaria”
sábado, julio 27, 2013
Presentación de los libros: "Cuestión de luz" y "A los antiguos lobos de las musas", de Ricardo Herrera, y de la revista: Hablar de poesía, N° 27
viernes, julio 26, 2013
nota sobre "La única cosa necesaria" en el diario EL Litoral
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/07/25/arteyletras/ARTE-03.HTML
Entrevista a Marina Serrano
Marina Serrano nació en Quequén, al sur de la provincia de Buenos Aires, en 1973. En 2005 fundó junto a dos amigas el sello Sigamos enamoradas, donde se publicaron sus dos primeros libros: “Formación hospitalaria” y “La diástasis de las tibias largas”. “La única cosa necesaria”, su tercer poemario, fue publicado en Córdoba a fines de 2012, en Ediciones del Copista. A través de algunas preguntas, la autora desentraña el tema de estos poemas inspirados en los textos sagrados y la religiosidad.
Marina Serrano.
Foto: Marco Zinger.
Por Cecilia Romana
—¿Cómo surge la inspiración para este libro?
—Había finalizado una etapa de mi vida que requería duelo y alguna forma de sublimación, como requieren casi todas las relaciones íntimas en las que se quiere con ansias de posesividad y reconocimiento. Como una semilla que para nutrirse y resquebrajar su coraza sólo puede tomar la materia, la humedad y la oscuridad que la rodean, con lo que tuve a mano en ese momento libros sobre gnosticismo, evangelios canónicos y apócrifos, el Corán, textos de Jung y otros, con los símbolos y las pocas palabras que me venían a la boca y las costumbres paganas arraigadas, armé de a poco una sorgina gigante, cuyo corazón habría de latir dentro de un papel abollado por las simonías y cuyo cuerpo se conformaría a partir de los restos de una mujer. Una vez levantado el engendro, todo sería esperar la fiesta de San Juan y San Pedro.
—¿Cuál es la temática del libro?
—El libro toma una vida individual, desde el momento de la concepción hasta donde creemos que llega, y encuentra en ella lo que tiene en común con todas las vidas. Las vidas de este tiempo, las de otros tiempos, y las de todos los tiempos. Consta de cinco secciones: La voz del padre, infancia, simonías, muerte y resurrección, en las cuales cada poema es súbdito de un epígrafe, extraído de textos sagrados, y que refiere al tema universal que contiene el poema. El libro no intenta, de ningún modo, releer dichos textos sagrados ni interpretarlos con la justeza, la dedicación y la sabiduría de los entendidos, sino tan sólo tomar de ellos su belleza tal y como llega a un lector lego, o sea, tal y como llegaron a mí.
—¿De qué referentes poéticos se nutre el libro?
—El libro se nutre directamente de la poesía de los textos religiosos, de su riqueza literaria. No creo haber tomado, al menos de forma consciente, algún referente poético en particular. Queda a criterio de los lectores encontrar o no las influencias que yo, como pez que busca el océano en la inmensidad del agua donde nada, soy incapaz de distinguir.
—¿En qué lugar podrías encuadrar tu poética dentro del mundo literario actual?
—Una vez más, tengo que admitir la poca información que poseo sobre el mundo literario. No es fácil, ya que hablo de mí, encuadrar mi poética. En principio, porque cuando la comparo con aquello que admiro, considero mi trabajo un mero ejercicio de aprendizaje que puede y debe tomarse todas las libertades posibles para crecer y comprenderse a sí mismo; y, pensándolo desde el otro extremo, cuando comparo mi trabajo con aquello que no admiro, simplemente abandono la empresa; siento que pertenecemos a respetables mundos diferentes.
lunes, junio 10, 2013
Poemas de López Merino, bajo la mirada de Cecilia Romana
Artículo publicado en:
http://campodemaniobras.blogspot.com.ar/2013/06/poemas-elegidos-17.HTML
Cecilia Romana(Buenos Aires, 1975)
Estampa, de Francisco López Merino
Leí a López Merino por
primera vez en la antología de poetas argentinos que Horacio Armani publicó en
Aguilar en 1981. Después de leer estos versos del poeta nacido en 1904 y muerto
de un pistoletazo en 1928, no pude dejar de buscarlo, de querer imitarlo como
fuera.
Horacio Armani le regaló la antología a mi padre apenas salió. Yo tenía cinco años.
Una vez por mes acompañaba a mi padre al diario La Nación a entregar los comentarios de libros que luego salían en el Suplemento Cultural. Armani por ese entonces era el director del Suplemento. Cada vez que me veía entrar en el edificio de la calle Bouchard, aquel poeta delicado y bueno me regalaba el último ejemplar de La Nacioncita, que yo atesoraba con mi alma y defendía de la avidez de mis hermanos.
Vaya este breve poema de López Merino como recuerdo y agradecimiento a Horacio Armani, que más tarde fue mi amigo.
Estampa
Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué lago
invisible y lejano recogerá tu imagen?
Líquido estremecido por un perfil tan vago
se tornará sensible cuando los astros bajen.
Temo quebrar la magia de tus vírgenes sendas
con la torpe palabra que mi labio pronuncia.
Tendré que ser más leve para que me comprendas
o tú bajar al mundo como hoja que renuncia.
Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué brisa
se lleva tu silencio cargado de leyendas?
De paisajes soñados se nutre tu sonrisa.
Tendré que ser más leve para que me comprendas.
Francisco López Merino (La Plata, 1904-1928)
http://campodemaniobras.blogspot.com.ar/2013/06/poemas-elegidos-17.HTML
Cecilia Romana(Buenos Aires, 1975)
Estampa, de Francisco López Merino
Leí a López Merino por
primera vez en la antología de poetas argentinos que Horacio Armani publicó en
Aguilar en 1981. Después de leer estos versos del poeta nacido en 1904 y muerto
de un pistoletazo en 1928, no pude dejar de buscarlo, de querer imitarlo como
fuera.Horacio Armani le regaló la antología a mi padre apenas salió. Yo tenía cinco años.
Una vez por mes acompañaba a mi padre al diario La Nación a entregar los comentarios de libros que luego salían en el Suplemento Cultural. Armani por ese entonces era el director del Suplemento. Cada vez que me veía entrar en el edificio de la calle Bouchard, aquel poeta delicado y bueno me regalaba el último ejemplar de La Nacioncita, que yo atesoraba con mi alma y defendía de la avidez de mis hermanos.
Vaya este breve poema de López Merino como recuerdo y agradecimiento a Horacio Armani, que más tarde fue mi amigo.
Estampa
Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué lago
invisible y lejano recogerá tu imagen?
Líquido estremecido por un perfil tan vago
se tornará sensible cuando los astros bajen.
Temo quebrar la magia de tus vírgenes sendas
con la torpe palabra que mi labio pronuncia.
Tendré que ser más leve para que me comprendas
o tú bajar al mundo como hoja que renuncia.
Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué brisa
se lleva tu silencio cargado de leyendas?
De paisajes soñados se nutre tu sonrisa.
Tendré que ser más leve para que me comprendas.
Francisco López Merino (La Plata, 1904-1928)
Etiquetas:
cecilia romana,
Francisco López Merino
lunes, junio 03, 2013
sábado, junio 01, 2013
viernes, mayo 24, 2013
nota y poemas: Romana - Los Que Fueron
Nota del diario El Litoral
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/05/23/arteyletras/ARTE-01.HTML
y poemas:
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/05/23/arteyletras/ARTE-02.HTML
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/05/23/arteyletras/ARTE-01.HTML
y poemas:
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/05/23/arteyletras/ARTE-02.HTML
Por Cecilia Romana
Todo lo que me gusta empieza con z
En el baldío hay unas campanillas
que se abren de noche. En invierno las arrancamos.
Se les tapona el orificio, y al soplar con los
pétalos apretados, explotan. No es gran cosa.
Sólo que mi hermano y yo crecimos
demasiado últimamente. Viene una vez por semana.
Lo pongo al tanto de las novedades. ¡No puede ser!, me
dice. Trabaja en una librería, claro, no es cuestión
de competirle a Ribeyro, pero
los desplantes están a la orden del día para ambos.
Camino al colegio atravesábamos el baldío
con mis compañeras. A más de una le enseñé
cómo tronar fuerte. La trampa consistía en hacer torniquete
con el tallo abierto. Pero una mañana
un tipo nos esperó detrás de la morera con los
pantalones bajos y tuvimos que cambiar de ruta.
Si es tarde salgo a buscar a mi hermano con los perros.
Tironean más de la cuenta. Parece que huelen nuestra
familiaridad. Llega con una bolsa de cartón.
Antes de saludarme les toca las orejas. ¡Es tan fácil
hacerse querer! Me da un beso: lo adoptamos
hace poco, no es herencia de la casa besarse
ni darse la mano.
Chasqueo los dedos. No vuelvas con eso, me dice,
no te empeñes con escritores. Sé de qué te hablo,
me dice. Zarpar, zorocho,
el nombre Zoilo —primo de mi abuela,
asesinado por los indios—, son algunas
de mis palabras preferidas.
Etiquetas:
cecilia romana,
poemas Cecilia Romana
sábado, mayo 18, 2013
Romana - Bentivegna - Serrano / Últimos libros
Lo invitamos a participar en la
presentación de los libros de poesía:
“Los que fueron”, Ed. Cabiria (2013)
de Cecilia Romana,
“Las Reliquias”, Alción Editora
(2013) de Diego Bentivegna,
“La Única Cosa Necesaria”, Ed. El
Copista (2012) de Marina Serrano.
El próximo viernes 31 de mayo de 2013 a las 19 horas, en la
Sala de exposiciones Leopoldo Lugones
de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502,
Ciudad de Buenos Aires). Se referirán a las obras, el profesor Diego Di
Vincenzo, el profesor, Mateo Niro y el poeta Ricardo H. Herrera.
Adhiere a la presentación:
Fundación de Estudios de la
Antigüedad Tardía García Bazán-Marioni
domingo, mayo 12, 2013
sábado, mayo 11, 2013
PROXIMAMENTE...
Presentación de los nuevos libros de Cecilia Romana, Diego Bentivegna y Marina Serrano en la Biblioteca Nacional. Fin de mayo.
Foto: Julia Meriggi
SOLOS PERMANECEN ( VOL. III ) - Lectura de poesía
SOLOS PERMANECEN ( VOL. III )
20:00 - 23:00
| Vivaldi Libros Bar - Santiago del Estero 1098 - C. A. B. A. |
Leen :
Marina Serrano
Pri Vallone
Leli Busquet
Marcelo Díaz
Bárbara Alí
Diego Morgan
Música: Lucila Inés
http://www.facebook.com/events/463311210427053/
Etiquetas:
Marcelo Díaz,
Marina Serrano
lunes, abril 15, 2013
En la web...
Algo sobre La única cosa necesaria, Ed. El Copista, 2012:
http://paginadepoesia.com.ar/arg_serrano_marina.html
http://paginadepoesia.com.ar/arg_serrano_marina.html
viernes, marzo 01, 2013
jueves, diciembre 20, 2012
María Magdalena, la discípula gnóstica
Fundación de Estudios de la Antigüedad Tardía
invita a leer el artículo de Francisco García Bazán
"María Magdalena, la discípula gnóstica",
que se publicará el próximo sábado 22 de diciembre en "Revista Ñ" de Clarín.
Juan Bautista García Bazán
Secretario
miércoles, diciembre 19, 2012
sobre el nuevo libro: La única cosa necesaria
de
http://campodemaniobras.blogspot.com.ar/2012/12/marina-serrano-de-la-unica-cosa.html
¿Qué fuimos a ver, Simón...?
¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
Evangelio de San Mateo
¿Qué fuimos a ver, Simón, al otro lado del océano,
al otro lado de las nubes, arriba y debajo,
sino hombres que nos esperaban tranquilos
deteniéndonos con el esfuerzo mínimo que requiere
tensar un hilo de globo, patear hormigas,
levantar un insecto entre los dedos
y dejarlo caminar mientras la mano gira
brindando un nuevo horizonte tan efímero y cercano
como una cinta cerrada en sus dos puntas,
cinta de Moebius.
¿Fuimos, Simón,
adultos analfabetos de la gracia que no entendían nada,
nada de nada, los arrebatos de sí mismos?
Los reyes de los barrios marginales,
el kapanga de Villa Dálmine, el barrabrava de Boca
y los negros murgueros
cayeron detenidos por las manos predicadoras,
impotencia funcional de rodillas, tétrada de Celso.
Luego volviendo al sitio de origen
de su emperramiento e ignorancia, llenos de excusas,
contando lo poco que faltó, lo injusto,
hicieron alarde de un golpe fuerte, porque así somos, Simón,
gente que desborda fuerza, y es tan bruta
que no comprende siquiera el fracaso.
Marina Serrano (Quequén, Buenos Aires, 1973), La única cosa necesaria, Ediciones del Copista, Córdoba, 2012
http://campodemaniobras.blogspot.com.ar/2012/12/marina-serrano-de-la-unica-cosa.html
¿Qué fuimos a ver, Simón...?
¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
Evangelio de San Mateo
¿Qué fuimos a ver, Simón, al otro lado del océano,
al otro lado de las nubes, arriba y debajo,
sino hombres que nos esperaban tranquilos
deteniéndonos con el esfuerzo mínimo que requiere
tensar un hilo de globo, patear hormigas,
levantar un insecto entre los dedos
y dejarlo caminar mientras la mano gira
brindando un nuevo horizonte tan efímero y cercano
como una cinta cerrada en sus dos puntas,
cinta de Moebius.
¿Fuimos, Simón,
adultos analfabetos de la gracia que no entendían nada,
nada de nada, los arrebatos de sí mismos?
Los reyes de los barrios marginales,
el kapanga de Villa Dálmine, el barrabrava de Boca
y los negros murgueros
cayeron detenidos por las manos predicadoras,
impotencia funcional de rodillas, tétrada de Celso.
Luego volviendo al sitio de origen
de su emperramiento e ignorancia, llenos de excusas,
contando lo poco que faltó, lo injusto,
hicieron alarde de un golpe fuerte, porque así somos, Simón,
gente que desborda fuerza, y es tan bruta
que no comprende siquiera el fracaso.
Marina Serrano (Quequén, Buenos Aires, 1973), La única cosa necesaria, Ediciones del Copista, Córdoba, 2012
viernes, noviembre 02, 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







.jpg)