Mostrando las entradas con la etiqueta Daniel Chirom. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Daniel Chirom. Mostrar todas las entradas

miércoles, diciembre 16, 2009

Encuentro con Chirom

“Deseché las respuestas para quedarme sin preguntas / estoy golpeando las puertas del cielo”

La sala está llena, hace un rato alguien me dijo: nadie tiene ganas, lo que se dice GANAS, de ir a un homenaje, uno va por la gente, por agradecimiento, uno hace lo que tiene que hacer” Le faltó decirme que uno después no se arrepiente de haber ido, es más, hasta se siente feliz de reencontrar aquello que lo vinculaba, que lo vincula, descubrir que la trama que sostenía el cariño sigue armada, la trama se sostiene por sí misma en una pared de poesía.

“Que en cada oración / encuentre mi reino”

León Gieco canta una canción que le gustaba a Daniel, dice: “todo está cargado en la memoria” Pide por favor que no aplaudan al cantante, una o dos personas lo hacen, supongo que llegaron tarde.

“Todo recomienza /el que ama se pierde”

Delia Pasini dice que Daniel significa: Él que trasmite la voz de los demás. Y cuenta cosas, cuenta cómo en Bartolomeo Daniel entonó un poema de candelabros, cómo se emocionó (no contó que me dio la oportunidad de mostrar mi arrepentimiento y conocer la verdadera grandeza de su alma) Daniel decía: un solitario muro delata nuestra intemperie. Lo recuerdo muy bien, mi amiga había conocido al padre de su hija en esos días.



“Las puertas de lo invisible / Son visibles”

Jorge Aulicino recordó, así como de-repente o porque lo recordó nomás o vaya a saber por qué, palabras de Raúl Gonzales Tuñón: “Decir he conocido es decir algo ha muerto” y también dijo Aulicino: compartimos la misma aventura literaria aunque no habitamos las mismas corrientes. Daniel me impulsó a acompañarlo en un bar de San Telmo, “la peluquería”, en los últimos años de la dictadura… era una suerte de respiradero.

“Es necesario renacer / donde el corazón yace”

Aulicino recordó la forma democrática en que se movía, y agregó: Voy a leer el réquiem para Philip Marlowe; como no encontré el libro en la biblioteca de mi casa, lo busqué en internet donde descubrí que es popular.

“Los amantes carecen de sombra”

Delia Pasini leyó un poema inédito de Daniel, sólo anoté versos salteados (no soy un grabador humano, tengo el defecto de quedarme estacada en la línea) Decía:

“…que la poesía es el arte de curar las heridas… Todo aquello que sucede, me sucede… Sólo a partir del afecto puedo… Ninguno de mis poemas tiene menos de 60 versiones… Un nuevo poema es un nuevo ser en el mundo… la poesía no sirve, la poesía es”

“La poesía ES” Así terminó el homenaje protocolar, el encuentro siguió, las palabras machacan como dolores de cabeza. Me voy como quien no quiere la cosa, no digo nada, ni chau siquiera, voy a seguir creciendo, es la mejor forma de agradecer (le)

“Soy un atrio de recuerdos /un hábito de mí mismo / el ritmo que franquea el sentido”

viernes, diciembre 11, 2009

Homenaje a Daniel Chirom


martes, noviembre 03, 2009

el jabalí

PRESENTACION DE REVISTA EL JABALI


La revista ilustrada de Poesía El Jabalí viene ocupando, desde 1993, un lugar destacado en el ambiente a fuerza del respeto por la mejor tradición poética y una constante apertura no sólo hacia poetas poco conocidos o injustamente olvidados sino también hacia nuevas expresiones.
Desde hace más de quince años El Jabalí es editada ininterrumpidamente gracias al esfuerzo realizado por su creador Daniel Chirom, quien falleció en diciembre del año pasado habiendo dejado prácticamente listo el número 19 de la revista.
El Jabalí inaugura una nueva etapa de de la publicación bajo la supervisión del Consejo de Redacción --compuesto por Roberto Raschella, Delia Pasini y Juan Pablo Bertazza--, que intentará homenajear el destacado trabajo de Chirom de la manera que él mismo hubiera querido: realizándola

El número 19 de El Jabalí será presentado el jueves 5 de noviembre a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Corrientes 1543), espacio Juan L. Ortiz, sala Laks, 3er piso.

lunes, diciembre 01, 2008

Daniel Chirom

Con dolor informamos que falleció en Buenos Aires, a los 55 años, nuestro compañero y amigo Daniel Chirom. Sus restos serán velados este lunes 1 de diciembre en O’Higgins 2800 (esq. Congreso), barrio de Belgrano, a partir de las 15. Invitamos a las escritoras y escritores a darle el último adiós.

1 de diciembre de 2008

* * *
Adiós a Daniel Chirom,

poeta, editor y amigo de todos los escritores
Antes de lo previsto, en su plenitud como poeta y como hombre, falleció en Buenos Aires –la misma ciudad donde nació y vivió y escribió- nuestro querido amigo Daniel Chirom, socio fundador de la SEA, infatigable emprendedor cultural. Pasó por el mundo del Derecho, por el Periodismo y la Política, pero su reino, desde su misma infancia, fue la Poesía. Era un poeta suave, íntimo, nunca exasperado. Un dandy tristón que conocimos, jamás rebajado a la crítica fácil ni a la maledicencia. Como su Perla, su madre –otra gran promotora y animadora cultural- heredó de sus ancestros, judíos porteños, un amor sin concesiones por esta ciudad de Buenos Aires, por su gente y sus modos, por su inasible espíritu. Daniel apoyó con fuerzas, desde un primer momento, la lucha por la Pensión del Escritor. No la iba a necesitar él. No lo hacía pensando en sí mismo. Lo hacía como un acto de entrega, conciente, hacia la raza y la comunidad de los Escritores. Él vio morir olvidados, ignorados, pobres, dignísimos, a grandes escritores y amigos como Mario Morales, como Antonio Di Benedetto, como el griego Zunino. Y siempre ayudó en lo que pudo. Y siempre estuvo allí. Una de las mejores noticias que tuvo, en sus últimos días, fue enterarse de que el Reconocimiento a la Actividad Literaria en la ciudad de Buenos Aires, ya tenía un dictamen favorable de la comisión de Cultura y estaba avanzando hacia su tratamiento en la Legislatura. El resto de esta historia se la contarán los ángeles, en el Cielo de nuestra memoria que lo abrigará por siempre. Decía Tuñón que él era “triste y cordial, como un legítimo argentino”. Daniel Chirom era triste y cordial como un legítimo escritor, como un legítimo artista, de esta ingrata ciudad de Buenos Aires. Muchos poemas escribió Daniel. Pero tal vez “el poema” sea éste que le dedicó a su madre, Perla Chirom, y que sirve de epitafio para ambos:

Miras en el espejo la sombra vana de una máscara,
ésa que fue tu rostro y ahora es sólo un ojo despierto.
El viento cantó,
las campanas anochecieron
y hoy tiendes la mano hacia un fantasma
que fue tu madre, Perla,
un nombre perdido entre otros nombres.

No fue tuya, no fue de nadie,
las palabras que te dijo no existieron
pero sí sus voces, los atardeceres
y esa manía que aún posees
de mirar el vacío y ver un cielo.
Siempre estuviste solo,
nunca besaste sus labios,
nadie te abandonó en la tierra.

viernes, octubre 17, 2008

Daniel Chirom, presentación de "La Diástasis"

La palabra de Marina Serrano: un intento para que palabra y vida coincidan

La poesía no sirve, la poesía es. Entonces, el compromiso del vate debe ser primero y ante todo con la vida, por lo cual no puede “mentir” un poema. El oficio es para perfeccionarnos, no para crear flores artificiales pues cuando fraguamos palabras, nada es superfluo. En definitiva, el artista no crea como vive, vive como crea.
Jean Giono decía que “la poesía es el arte de curar las heridas”. Y aquí comienzo a introducirlos en el poemario de Marina Serrano, La diástasis de las tibias largas.
Ante todo, es necesario que les de la definición de diástasis: distancia, separación de dos huesos contiguos sin dislocación propiamente dicha, esguince. Ya en este título tenemos una de las características de la poesía de Serrano: lo obvio como portal al ensueño, la utilización de terminología científica fundando una nueva imaginería en poesía, desplazando al significado. Porque estamos hablando aquí de la separación de dos huesos sin que se rompan o fragmenten en forma definitiva. Estamos ante una ecsisión en el texto pero también en los cuerpos, una unidad que no se consolida pero tampoco permite que la lengua quede sola, lamentándose de sí misma. Es asì como en el poema Cena reza: “En el interior blando ella amolda la lengua y su tanteo protector se propaga hacia mis dedos en pinza/hacia lo más medial y caudal del hipogastrio,/ al moverla hacia atrás/ sus labios que se adhieren/ limpian el metal.//La de tibias largas amplia la oscuridad/ mientras su dedos, arriados en silencio/exageran mi curvatura lumbar y disparan/ la mano aprehensiva.// tras la espalda el goce no se vislumbra/ entonces, puedo demorarlo”. Noten en este poema la utilización de un lenguaje metafórico junto a otro científico (hipogastrio) y una descripción aguda y cortante como el bisturí de un cirujano. Como lectores estamos sobre el cuerpo del poema pero, a su vez, podemos alejarnos de su texto. ¿Disociaciòn?, no, vaivén, el de los cuerpos.
Digamos desde ya que esta poesía es incómoda, maldita en el sentido que marcaba Bataille: el hombre produce mucho más energía que la necesaria para su reproducción. Esas energía es destinada a un gasto catastrófico o a su derroche, abriéndose así el ámbito de lo sagrado, el reencuentro con la unidad perdida”
En el poema “Arrodillada y abierta” encontramos un claro ejemplo de la búsqueda de Serrano: la intimidad perdida. Dolor, soledad y sufrimiento que cruzan nuestra sociedad y que nos alejan de los instantes soberanos, aquellos que escapan a la lógica de la utilidad para fundar lo sagrado. Y es curioso como Marina se centra en esto con un lenguaje donde las denominaciones científicas juegan como sortilegios, que nos llevan a las palabras que usualmente podríamos denominar como “poéticas”, porque casualmente poético es el lenguaje donde la palabra conduce la idea. Veamos el poema “Arrodillada y abierta”: “El centro de la mujer arrodillada/abierta al cielo/ se edifica en la contracción,/ cruzando de fibras, fascículos, tirantes/ une lo superior a lo acarreado,/ y es soga atada a la piedra/y es piedra”. En “Boca abajo” el poema comienza así: “Los pulgares mordaces presionan/mis isquiones hacia cefálico//el resto de los dedos, múltiples/abarcan mi carne sanguinaria/ su boca cocea el rombo plano, suave y lampiño de Machaelis/ y busca el vértice inferior, el arcaico resabio del cóccix/”.
En estos poemas hay conciencia del erotismo. Bataille nos dice que “es posible decir que el erotismo es la aprobación de la vida hasta en la muerte y que éste se define por la independencia del goce erótico con respecto a la reproducción como fin”. Y también afirma que el conocimiento del erotismo, o de la religión, exige una experiencia personal, igual y contradictoria de lo prohibido y de la transgresión. Pero la transgresión levanta la prohibición sin suprimirla”.
“Ella se transforma en agua” es el comienzo del poema Agua. Y ella es protagonista de muchos poemas del libro. Porque estamos ante una poesía dinámica, donde las cosas no son lo que son sino aquello en que se convierten. O sea, el bisturí recorta sobre el horizonte aquello que aparentemente miramos con los ojos de un médico pero que es volátil, imaginería, la intimidad de una voz lamiéndose a sí misma. Contemplando el agua nos disolvemos, discurrimos. Como en el sexo, somos otros y también los mismos.
Creo no equivocarme al afirmar que Serrano tiene conciencia del erotismo de su poética pues apuesta a las cosas, las denomina, las abre y nos muestra su aspecto maldito. “De modo que la conciencia –afirma Bataille- sólo se nos da a partir de la maldición y, por lo tanto a partir del desconocimiento de la vida sexual. Carecemos nosotros en nuestra conciencia de lo que hay de irreductible a la aparente simplicidad de las cosas (o sea los objetos sòlidos). Las verdades de nuestra conciencia interior se nos escapan. Si las tomamos por lo que no son, las desconocemos todavía más. Si sólo vemos en ellas una función natural, o si antes de haber captado su sentido, denunciamos lo absurdo de las leyes que prohíben su libre curso, nos alejamos de una verdad que nuestra vida erótica anuncia. Si decimos que la sexualidad culpable es reductible a la inocencia de las cosas materiales, la conciencia, lejos de encarar verdaderamente la vida sexual, deja por completo de considerar los aspectos turbadores, incompatibles con una claridad neta….Al tornar inocente la vida sexual, la ciencia deja simplemente de reconocerla”. Es exactamente la actitud contraria que toma Serrano y a la cual tenemos que agradecer.(La idea de una pelvis como región anatómica/ cuya importancia radica en aquello que no contiene fue abolida” dice Marina en el comienzo de su poema Pelvis, donde podemos rastrear lo que les decía hace un momento.
Pero volvamos al título del libro, a esa separación que no es tal pues no es definitiva. En estos poemas encontramos un intento desesperado para no vivir y morir aisladamente como individuos. Hallamos una nostalgia por una continuidad perdida. En el poema Ensayo de Tracción Serrano apunta: “El olor dulce, fuerte e insorportable que genera el placer/ me hizo arrastrar su cuerpo contra el mío y abrazarla/ porque necesitaba decirle que la quería hasta el cielo”. La actividad sexual nos permite encontrar la continuidad perdida. Hay una conversación interrumpida en la aparente fluidez de las comunicaciones de nuestro mundo posmoderno, los cuerpos anudados la reestablecen. Serrano mira de frente lo que nos aterroriza, esa unión que existe entre la sexualidad y la muerte, ese extraño desconocimiento que tenemos de nosotros mismos.
Por ello es una poesía incómoda. Intenta restablecer una comunicación perdida, desencadena pasiones hasta el extremos –en los últimos poemas del libro- de matarlas. Casi podría decirse, parafraseando a Bataille, que estamos ante una poesía del mal porque las pasiones dominan la razón. Nosotros, los poetas, sabemos que esta es una condena mentirosa, que bajo el gobierno de la razón nacieron los mayores crímenes de lesa humanidad. Pero siempre será más fácil condenar a la pasión, a quien lucha por recuperar su intimidad, su soledad, su integridad. Las pasiones insatisfechas más que las pasiones conseguidas en el límite de la destrucción son las que crean un desorden considerable en el mundo” apunta Bataille
La poesía es intemperie. Marina, “la niña que roe la tierra” busca “otro brillo y otro tallo entre ramas vivas”. Por eso sus palabras tienen movilidad, apetito y hacen de su lenguaje agua fluyendo. Barthes decía con razón que “el mundo como objeto literario se nos escapa, que hay impotencia de producir realismo”
Marina busca el goce. “Y éste no es el que responde al deseo sino lo que lo toma por sorpresa, lo excede, lo desorienta” según Barthes.
Alguno podría inferir que de la terminología de este poemario estamos ante una poesía de naturaleza física. Pero estaríamos confundiendo aquello que la sociedad toma natural como sinónimo de legalidad con la naturaleza que es cuando por ejemplo, en este poemario, descubrimos en el cuerpo del otro no lo repetible del nuestro sino lo diferente, lo irreductible, lo que nos completa.
Hablar besando, besar hablando es la consigna de estos poemas donde la palabra conduce la idea hacia la vida.
Barthes dice que “cuando divulgo lo privado de mí mismo, cuando más me expongo: no por el riesgo del escándalo, sino porque así presento mi imaginario en su constencia más fuerte, y el imaginario es precisamente lo que ofrece un blanco a los otros, lo que no está protegido por ningún vuelco, ninguna dislocación”. Volviendo a la Diástasis que preside el título del libro, hay conjunción, o al menos el intento de que la vida sea algo más que un simple efecto destinado al vacío o en el mejor de los casos, a la misericordia. Porque Marina escribe con el cuerpo, su texto, sus palabras están “delante del vacío” tal como reza en su poema “Obstinación, palabra y definición de una voz que está entre nosotros para anunciar y denunciar que “alguien miente hasta ser libre, después/ nada más se sufre”

Daniel Chirom