Próximo Viernes en la Biblioteca Nacional, Herrera, Romana, Arijón, Belloc...
19 horas (o algo así)
Foto: Estela Fares
miércoles, octubre 31, 2012
martes, octubre 02, 2012
García Bazán x 2 - FILOSOFÍA
ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS DE BUENOS AIRES
CENTRO DE ESTUDIOS FILOSÓFICOS EUGENIO PUCCIARELLI
SECCIÓN DE FILOSOFÍA E HISTORIA DE LAS RELIGIONES
TERCERAS JORNADAS 3, 4 y 5 DE OCTUBRE 2012
“LA CONCEPCIÓN DE
LA(S) TRÍADA(S) EN LA FILOSOFÍA E
HISTORIA DE LAS RELIGIONES”
PROGRAMA
MIÉRCOLES
3
14.30 hs. Apertura
14.45 hs. Dr.
Francisco García Bazán (CONICET-ANCBA-FUNDTARD): El significado aritmológico de la tríada y sus proyecciones
filosófico-religiosas.
15.15 hs Lic. Leandro Pinkler (UBA-MALBA: Centro de Estudios Ariadna): La tríada en el pensamiento de Heráclito.
15.45 hs. Juan Bautista García Bazán (FUNDTARD): La tríada divina en la noticia de los naasenos de Hipólito.
16.15 hs. Dr. Juan Carlos Alby (UNL-UCSF-UADER): La
Sabiduría en la
tríada divina del ‘Adversus Hermogenem’ de Tertuliano.
16.45 hs. Descanso
17.00 hs. Lic. Gabriela Müller (UBA-CONICET): La tríada divina en Numenio de Apamea.
17.30 hs. Dr. Sergio Falvino (UCA-UNSTA): ‘Mia
ousía kai treîs hypóstaseis’ en la doctrina de los Padres Capadocios. Algunas
reflexiones sobre la doctrina de la
Trinidad en los orígenes cristianos.
18.00 hs. Mag. Graciela Ritacco (CONICET-ANCBA): El diakosmos Inteligible: de Porfirio a Damascio.
18.30 hs. Dr. Fabián Ludueña Romandini (CONICET-UBA-Instituto de Investigaciones
“Gino Germani”): La Trinidad como problema político en la filosofía
política medieval. El caso del Espíritu Santo y sus proyecciones modernas.
19.00 hs. Discusión
19.15 hs. Fin de Jornada
JUEVES 4
14.30 hs. Roberto Toscano (Centro de Estudios Japoneses, UNLP): La tríada en el jardín: concepción y
expresiones de la tríada budista en los jardines del budismo japonés.
15.00 hs. Dra. Hanna I. Chodowieck de Chelmicki (USAL): Acercamiento al concepto de tríada tal como se refleja en la antigua
literatura de la India.
15.30 hs. Lic. Paula Savón (USAL): La
concepción de las tríadas en el “Tripurá Rahasya”.
16.00 hs. Lic. Laura Bizzarro (UCA): Las
tríadas de los ángeles castigados en el ciclo de Henoc.
16.30 hs. Descanso
16.45 hs. Dra. Patricia Ciner (UNSan Juan-UCCuyo): Orígenes y el prólogo al Evangelio de Juan: ¿una exégesis cristiana o
neoplatónica?
17.15 hs. Lic. Leonardo Pons (UCCuyo): La
presencia de la Trinidad
en el camino de perfección según Orígenes.
17.45 hs. Prof. Cristina Simeone (CONICET-ANCBA): Las configuraciones triádicas en San Agustín: las tríadas de la bondad,
‘modo, especie y orden’.
18.15 hs. Dr. Roberto Walton (CONICET-ANCBA): Naturaleza primordial de Dios, historia del mundo y naturaleza
consecuente de Dios según la teología del proceso.
18.45 hs. Homenaje: Carmen Balzer: un
filosofar abierto, por Matilde
García Losada (CONICET-UCA).
19 hs. Discusión.
19.15 hs. Fin de Jornada
VIERNES 5
14.30 hs. Dra. María José Binetti (CONICET): La gran Diosa Madre: una triplicidad.
15.00 hs. Rodrigo Cabrera Pertusatti (FFyL, UBA) y Alejandro Mizzoni (FFyL, UBA): La
tripartición del árbol de la vida: niveles ontológicos de accesibilidad a la
unicidad para <poder-ser> Anu-Aššur.
15.30 hs. Rodrigo Núñez Bascuñán (JIJICOA-UBA): Estructura tricotómica de las ofrendas funerarias (Htp di nsw). Una aproximación fenomenológica centrada en la epigrafía de TT 260.
16.00 hs. Diego Santos (CEEMO –Bs. As.-): T.Kell.Copt.2: ¿un ritual
funerario maniqueo?
16.30 hs. Descanso
16.45 hs. Dr. José María Nieva (UNTucumán-UNSTA): La tríada escatológica en el neoplatonismo tardío.
17.15hs Dra. Emilce Cuda (UCA): De Plotino a Laclau: los nuevos estilos
democráticos populares como emergentes del discurso negativo en su paso del ser
del “demos” al no ser del “ okhlos”, y a un más-allá-del-ser en lo uno del
pueblo como discurso.
17.45 hs. Dr.
Bernardo Nante (USAL-Fundación Vocación Humana) y Lic. Valentín Romero (Fundación Vocación Humana): Trinidad y cuaternidad en la obra de Jung.
18.15 hs. Mag.
Horacio Correa (UAI): Las tríadas y
el cuaterno alquimista y su comparación con los esquemas dialécticos aplicados
a la filosofía política.
18.45 hs. Discusión
19.15 hs Fin de Jornada.
miércoles, septiembre 19, 2012
sábado, septiembre 01, 2012
Feliz Cumpleaños Cecilia Romana
Feliz Cumpleaños Cecilia Romana!
Por tu nuevo premio en poesía (FNA 2012), por tu obra que crece, por tu nueva casa, tu familia divina, por tu lealtad a los amigos, por el entusiasmo que irradiás, por mil cosas que no vamos a nombrar a riesgo de caer pesados y desubicados: brindis, gracias, brindis, queremos más. Te queremos, queremos más.
Foto de archivo: nadando con Romana, en una playa nudista de Quequén, 2012.
martes, agosto 14, 2012
martes, mayo 01, 2012
Reseñas sobre libros argentinos de poesía en México
www.periodicodepoesia.unam.mx
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1836&Itemid=82
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1633&Itemid=1
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=380&Itemid=113
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1836&Itemid=82
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1633&Itemid=1
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=380&Itemid=113
lunes, marzo 12, 2012
ESCRITURA Y REESCRITURA EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XX
PROGRAMA DEL CURSO 2012
Cristina Piña
e-mail: cpinaorama@gmail.com
cpina@ciudad.com.ar
Fecha: del 11 de abril al 4 de julio (12 clases)
Horarios: miércoles de 19:30- 21:00 -
ESCRITURA Y REESCRITURA EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XX
1. La reescritura del tema del doble
Antecedentes
El tema del doble en el siglo XIX. La duplicación de la subjetividad tras la homogeneidad y unidad cartesiana. Razón y crisis de la razón. El silencio filosófico. Las figuraciones románticas: dobles, fantasmas, vampiros. “William Wilson” de E.A. Poe. La transformación decadentista: Oscar Wilde.
Julio Cortázar, en la estela del surrealismo: Importancia capital del surrealismo en la obra de Cortázar. La elaboración post-surrealista del tema del doble: deseo, inconsciente y muerte. “La isla a mediodía” y “Lejana”.
Jorge Luis Borges, el posmoderno avant-la-lettre: la deconstrucción de la sustantividad del sujeto: “La nadería de la personalidad”. El antipsicologismo de la duplicación subjetiva borgeana: “Los teólogos” y “Tema del traidor y del héroe”. La multiplicación subjetiva: “El inmortal”.
2.- La reescritura del cuento de hadas y el cuento maravilloso
Antecedentes.
La tradición del cuento de hadas y el cuento maravilloso: el cuento folklórico y oral. La Edad Media y la tradición celta. La escritura francesa de los siglos XVII y XVIII: Perrault, Mme. D’Aulnoy y Mme. Leprince de Beaumont. El siglo XIX: los hermanos Grimm y el registro folklórico-estético. La renovación del cuento de hadas y maravilloso: Andersen. Cenicienta de Perrault; La bella y la bestia de Madame Leprince de Beaumont
Reescrituras con marca genérica:
Cuento de hadas y feminismo: el doble tipo de reescritura: como contraviolencia simbólica y como problematización simbólica. Cuentos a indicar de Angela Carter y Luisa Valenzuela.
Cuento de hadas y cuento maravilloso en perspectiva masculina: Ceremonia secreta de Marco Denevi, Zarzarrosa de Robert Coover y Cuentos de Medianoche de amor de Michel Tournier.
3. La reescritura del policial
Antecedentes:
Poe y la creación de la narrativa policial. La evolución en Europa y Estados Unidos. La narrativa detectivesca y la novela negra. Los crímenes de la rue Morgue E.A.Poe y La hermana pequeña Raymond Chandler
Jorge Luis Borges, la deconstrucción del policial: “La muerte y la brújula” y “El jardín de senderos que se bifurcan
Paul Auster, el desfondamiento del policial: Ciudad de cristal y referencias a las otras novelas de La trilogía de Nueva York.
Textos literarios
Edgar Allan Poe: “William Wilson”; “Los crímenes de la rue Morgue”
Raymond Chandler: La hermana pequeña
Julio Cortázar: “La isla a mediodía”; “Lejana”
Jorge Luis Borges: “La nadería de la personalidad”; “Los teólogos”, “Tema del traidor y del héroe”; “El inmortal”; “La muerte y la brújula”; “El jardín de senderos que se bifurcan”
Charles Perrault: Cenicienta
Madame Leprince de Beaumont: “La bella y la bestia”
Angela Carter: un cuento a indicar de La cámara sangrienta
Luisa Valenzuela: un cuento a indicar de Simetrías
Marco Denevi: Ceremonia secreta
Robert Coover: Zarzarrosa
Michel Tournier: Cuentos a indicar de Medianoche de amor
Paul Auster: La trilogía de Nueva York (en especial: Ciudad de cristal
Cristina Piña
e-mail: cpinaorama@gmail.com
cpina@ciudad.com.ar
Fecha: del 11 de abril al 4 de julio (12 clases)
Horarios: miércoles de 19:30- 21:00 -
ESCRITURA Y REESCRITURA EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XX
1. La reescritura del tema del doble
Antecedentes
El tema del doble en el siglo XIX. La duplicación de la subjetividad tras la homogeneidad y unidad cartesiana. Razón y crisis de la razón. El silencio filosófico. Las figuraciones románticas: dobles, fantasmas, vampiros. “William Wilson” de E.A. Poe. La transformación decadentista: Oscar Wilde.
Julio Cortázar, en la estela del surrealismo: Importancia capital del surrealismo en la obra de Cortázar. La elaboración post-surrealista del tema del doble: deseo, inconsciente y muerte. “La isla a mediodía” y “Lejana”.
Jorge Luis Borges, el posmoderno avant-la-lettre: la deconstrucción de la sustantividad del sujeto: “La nadería de la personalidad”. El antipsicologismo de la duplicación subjetiva borgeana: “Los teólogos” y “Tema del traidor y del héroe”. La multiplicación subjetiva: “El inmortal”.
2.- La reescritura del cuento de hadas y el cuento maravilloso
Antecedentes.
La tradición del cuento de hadas y el cuento maravilloso: el cuento folklórico y oral. La Edad Media y la tradición celta. La escritura francesa de los siglos XVII y XVIII: Perrault, Mme. D’Aulnoy y Mme. Leprince de Beaumont. El siglo XIX: los hermanos Grimm y el registro folklórico-estético. La renovación del cuento de hadas y maravilloso: Andersen. Cenicienta de Perrault; La bella y la bestia de Madame Leprince de Beaumont
Reescrituras con marca genérica:
Cuento de hadas y feminismo: el doble tipo de reescritura: como contraviolencia simbólica y como problematización simbólica. Cuentos a indicar de Angela Carter y Luisa Valenzuela.
Cuento de hadas y cuento maravilloso en perspectiva masculina: Ceremonia secreta de Marco Denevi, Zarzarrosa de Robert Coover y Cuentos de Medianoche de amor de Michel Tournier.
3. La reescritura del policial
Antecedentes:
Poe y la creación de la narrativa policial. La evolución en Europa y Estados Unidos. La narrativa detectivesca y la novela negra. Los crímenes de la rue Morgue E.A.Poe y La hermana pequeña Raymond Chandler
Jorge Luis Borges, la deconstrucción del policial: “La muerte y la brújula” y “El jardín de senderos que se bifurcan
Paul Auster, el desfondamiento del policial: Ciudad de cristal y referencias a las otras novelas de La trilogía de Nueva York.
Textos literarios
Edgar Allan Poe: “William Wilson”; “Los crímenes de la rue Morgue”
Raymond Chandler: La hermana pequeña
Julio Cortázar: “La isla a mediodía”; “Lejana”
Jorge Luis Borges: “La nadería de la personalidad”; “Los teólogos”, “Tema del traidor y del héroe”; “El inmortal”; “La muerte y la brújula”; “El jardín de senderos que se bifurcan”
Charles Perrault: Cenicienta
Madame Leprince de Beaumont: “La bella y la bestia”
Angela Carter: un cuento a indicar de La cámara sangrienta
Luisa Valenzuela: un cuento a indicar de Simetrías
Marco Denevi: Ceremonia secreta
Robert Coover: Zarzarrosa
Michel Tournier: Cuentos a indicar de Medianoche de amor
Paul Auster: La trilogía de Nueva York (en especial: Ciudad de cristal
sábado, marzo 10, 2012
10 preguntas...
https://sites.google.com/site/10preguntaspara1poeta/marina-serrano
Marina Serrano
Marina Serrano
1-¿Dónde se encuentra el germen de tu creación? /// quizás, si es por el origen:¿Cómo te involucraste, cómo caíste? Y si es por el método: imagen, contenido, experiencia, sonido; qué gatilla el poema?No lo sé, creo que no tengo una respuesta automática (y como no la tengo salto a la pregunta siguiente y, como encuentro en ella el mismo inconveniente, salto una vez más, y así sucesivamente hasta que, por arte de magia, me domina una conclusión: ¡no tengo respuesta automática para ninguna tus preguntas!). Tiendo a pensar que todo lo que puedo contestar es un armado a posteriori, de escaso valor, impostado, ―algo tan gracioso como cuando se intenta explicar la aparición del órgano “ojo”, por medio de variaciones anatómicas progresivas que, aunque inútiles durante los milenios que llevó su formación, de pronto un día, sin quererlo ni beberlo, se ha encontrado siendo ojo―. No digo esto por falta de disposición o ganas, sino porque, como diría Fausto, “somos seres condenados a ver lo iluminado pero no la luz”.Intentando, no obstante, responder a tu pregunta, creo que cuando hay un germen, ya todo está ―“los miles de reflejos, que entre los dos crepúsculos del día…”―, el resto es desarrollo. Y cuándo no hay germen, ¿Cómo se puede saber dónde encontrar lo que aún no existe? Creo que uno siempre está creando, o recreando, aunque sólo a veces escribe.
2- Las influencias son necesarias e inevitables, a veces hasta deseables pero ¿cómo logra liberarse de ellas? ¿Se es más libre cuando se han sacudido las influencias? No me libero de las influencias, las admiro, las tomo, creo tomarlas, digo: ¡Que bueno esto! ¡Quien pudiera! ¿Lo intento? Y cuando siento estar bien adentro de ese otro mundo, enterrada hasta el tuétano en aquello que quiero hacer carne, me doy cuenta que lo producido, mi producción influenciada, nada tiene que ver con aquella fuente original. Aunque quiera, aunque me esmere, no resulta. Quizá porque cuando copio mal, muy mal, pésimo. A veces me sucede algo extraño (algo que siempre termina haciéndome descostillar de risa): leo algo, una sentencia, un poema, cualquier cosa, creo que es genial, lo marco. Cierro el libro para meditarlo, saborearlo, y al rato (o a veces, mucho tiempo después) cuando vuelvo a la fuente para transcribirla, o releerla, descubro que entendí cualquier cosa: el texto original nada tiene que ver con lo que yo creí leer ¡Leí lo que yo quería leer! ¡Claro, cómo no iba a estar de acuerdo, si lo había inventado yo! Son experiencias divertidísimas. Soy una mala influencia para mí, ¿sería oportuno librarme? 3- Cree que la poesía actual hecha en Argentina es comparable a aquella de los años vanguardistas construida en torno a la revista Martín Fierro, y sus grupos de Florida y Boedo? Comparar es barato. No cuesta nada y no tiene límites, entre una zanahoria y la raqueta de Roger Federer supongo que más de un zoquete encontrará coincidencias asombrosas. Cada persona vive su poesía, su tiempo, su clima, cada generación, cada cultura. Desde mi visión lega y simplificadora, la poesía de ayer fue creada por personas que tuvieron otros intereses, que pensaron diferente, que se espantaban con otros fantasmas, (y dejemos de lado la comparación dentro de la comparación, los juicios de valor), personas que, al fin y al cabo, no dejaron de ser tan parlantes y sufrientes como sus antecesores, ni lo serán menos que quienes los sucedan. Entonces, habrá zonas compartidas y zonas prácticamente incomprensibles. La comparación, aunque parezca una visión algo pragmática, sólo debería tener lugar y sentido a los fines del enriquecimiento, para lograr la comprensión de lo actual, valorar lo pasado, o proyectar. 4-¿Qué te parecen los mecanismos alternativos de difusión de las obras poéticas? que han sido alabados en igual medida que criticados/// No se puede negar que son útiles, ATEP ―a todos los efectos prácticos―, como diría Bell, pero yo no alcanzo a comprenderlos. Se lee y se divulga distinto, se escribe a otra velocidad, y es bien sabido que cuando se escribe a otra velocidad también se piensa distinto. Yo no soy capaz aún de comprender lo que todo esto implica, su sentido, sus consecuencias. Y el cambio hecho, hecho está (y en concordancia con la respuesta anterior), la crítica o la alabanza también encuentran noble sentido cuando apuntan a la mejora; la crítica rencorosa, nostálgica, es un barril sin fondo, aunque a veces, no esté exenta de cierta belleza, de cierto atractivo. Hay algo en toda esa súper-velocidad de transferencia de datos, en el exceso de información (que muchas veces es nada más que eso, información, datos, guías de teléfono), en la falta de filtro, hay algo que tiende a superar nuestra capacidad de procesar, tal y como hemos aprendido a procesar ―una gran cena navideña que termina en Hepatalgina, modorra, pesadez―. No obstante, el humano es tan genial que cambia ante nuestros sin que percibamos casi la diferencia, las conductas que en él tienden a instalarse no son caprichos de “pibes que chatean”, tienen indudablemente sentido, su razón de ser, y eso es lo que deberíamos intentar comprender para encontrar formas posibles y exitosas de difusión, comprensión, formas posibles de compartir poesía. 5- Cual es el pacto que estableces con el lector? ¿Es populista hacerse entender? el virtuosismo, es soberbia? Me parece una verdadera porquería (y esto implica soberbia, subestimación, y otras yerbas) que un crítico, o el autor mismo, tenga que explicar lo que la obra significa para que alguien llegue a vincularse con ella, o para que tenga valor. Quizá esta idea, se ancla en que, por mucho que yo haya leído, conservo una mente arcaica. Hace poco, frente a algunas obras nuevas en Pompidour, me sentí una verdadera estúpida, ignorante. ¿Es tan así?, me pregunté, ¿soy una ignorante, a pesar de que la densidad de las cosas que ignoro? ¿está bien hacer sentir a alguien así? ¿Es el objetivo buscadi por el autor? Yo escribo para alguien como yo, sin encriptar ni subestimar, simplemente porque no puedo escribir en otro idioma, ni en otro lenguaje, hacerlo significaría faltar el respeto al lector (y eso me incluye). La relación entre populismo y hacerse entender, no la entiendo. Hacerse entender es necesario, aun para los que dicen que escriben para ellos mismos. Hacerse entender es también entenderse. De todas maneras deberíamos diferenciar el entendimiento de la comprensión. Ah, me olvidaba: si la virtud es soberbia, entonces estamos al horno con papas, condenados al rasero, condenados a nunca ver con otros ojos, a no salir de nuestros cuadrados neuronales, privados de la posibilidad de dejarnos guiar en otros mundos para los cuales hemos nacido ciegos. Si Argerich no existiera, yo jamás hubiese sido capaz de sentir, concebir o siquiera imaginar una interpretación como la suya del Concierto N° 3 de Prokofiev. Las virtudes de los otros enriquecen mi vida, hacen que mis limitaciones no sean tan difíciles de llevar, tan dolorosas. 6-¿Creés que el poeta, como tal, tiene un compromiso social particular, o más bien se trata de una sensibilidad más expuesta a los males de la sociedad? Todos tenemos un compromiso social particular. No creo que sea una justa que el poeta tenga sensibilidad diferente, aunque seguramente lo que sí tiene es el coraje, la musicalidad y el talento, y las ganas para decirlo (o no, y sólo es poeta para procurarse objetos amorosos y gratificación sexual). Creo que cada persona dispone de recursos y posibilidades diferentes, formas de hacer, de ver, de comprender, que enriquecen a los demás. Ofrecer las particularidades de cada uno a los demás, suma. 7- Hay varios lugares comunes: toda poesía es política, el subjetivo es político, etc. Cómo, según tú, se articularía lo político en literatura, desde el retrato. Desde la queja? Desde la disección de la realidad? Nadie puede escapar a su contexto, quien habla es, al mismo tiempo, producto y factor de cambio. ¿Cómo podría la poesía, la música, el arte en general, quedar fuera? El tema ha sido aclarado hace ya mucho tiempo, basta ver como la física relativista y la mecánica cuántica han echado por tierra la vieja idea del observador neutro, el observador no participante. ¿La poesía, los poetas, quedan fuera? ¿Sus voces no ejercen efecto alguno sobre quienes ejercen el poder, sobre el electorado, sobre los miembros de una sociedad? Y sumando a esto la imposibilidad de la no-comunicación ―cuando alguien no dice nada, a pesar de todo, dice algo―, se vuelve aún más ingenuo el concebir a la poesía como actividad inocua. La poesía tomará formas y colores dependiendo del paisaje, la sed, la forma del entorno, pero siempre dirá. 8- Cuál fue el último libro de poesía que leíste? ¿De verdad tengo que contestarte? Acabo de leer Versos de una… de Clara Beter, seudónimo de César Tiempo, seudónimo de Israel Zeitlin.
9- Cómo te sitúas en el dilema arte premeditado v/s arte no premeditado; mapa del poema v/s escritura sobre la carne caliente del asunto?
¡Que preguntas hacés! Yo no me sitúo en ningún lugar. No uso mapas, ni GPS, si lo que hago le sirve a alguien, le gusta, le parece agradable, lo comparte, bienvenido sea, si no, que lo tire a la basura mientras yo intento escribir algo mejor. Supongo que cada uno hará defensa de lo que cree, según su momento vital. El que se encuentre escribiendo en caliente, defenderá esa idea, y el que escribe de otra manera, pues defenderá lo suyo. El que tenga experiencia, el que recién inicia y cree que tiene la vaca atada, cada uno defenderá lo suyo. No hay peor máquina que la razón para inventar las más ingeniosas justificaciones. Yo no sé, cada vez sé menos, especialmente de poesía. Por ahora, aprendo, a veces escribo de una manera, a veces de otra, cambio de temas, cambio de ámbito, de voz. Anoche pensaba: algún día habrá que tirar todo esto a la basura (no dije basura exactamente sino algo un poco más escatológico), descartar todos estos queridos borradores y escribir algo bueno de verdad, algo escrito con el absoluto convencimiento en el saber cómo debo hacerlo, de adónde quiero llegar, qué quiero conseguir. Quizá a los ochenta, ¿a los noventa? Pero como también pensé que eso quedaba demasiado lejos y que no me apetecía demasiado llegar, decidí contentarme con estos borradores que son lo mejor que pude y puedo hacer hoy. 10- Según tu criterio. Que poeta vivo que habría que releer en la actualidad? Depende del estado de ánimo, yo prefiero (uso y recomiendo. Lic. Marina Serrano, matrícula 99.666) ir a la biblioteca, extender el brazo y, el primer libro que se adhiere a la palma de la mano, adentro. Si el libro me conmueve (o me vuelve a conmover, lo que resulta dos veces mejor), y el autor está vivo, intento contactarlo para agradecerle, mientras disfruto y siento que escribir vale la pena. Y si el autor è morto, hago de cuenta que no lo está, y también me sorprendo creyendo que vale la pena. Ahora, si el libro no logra sacar nada de mí, prefiero creer que no ha llegado su momento. Ante la menor duda, por si no tienen ediciones impresas o bibliotecas a mano, se recomienda recurrir a: Zurita, Godino, Edwards, Romana, Durand, Freidemberg (¿sigo?), por supuesto, en dosis terapéuticas. Si los síntomas persisten, no dude en consultar con algún poeta de pura cepa. *Marzo del 2012
Marina Serrano ( 1973) Quequén, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Participó en la antología de poesía argentina: “Hotel Quequén” (Sigamos enamoradas, 2006). En noviembre de 2006, publicó su primer libro de poesía “Formación Hospitalaria” (Sigamos enamoradas 2006) por el cual recibió una mención en el “II Premio Internacional de Poesía Revista Prometeo para Libros Publicados en Lengua Castellana” (XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín 2007). Participó en la antología de cuentos: “Hotel Quequén II” (sigamos enamoradas, 2008) y en Poetas Argentinas (1961-1980), compilada por Andi Nachon (Ediciones Del Dock, 2008). “La diástasis de las tibias largas” obtuvo una mención en el Concurso Nacional de Poesía del Fondo Nacional de las Artes 2006, Argentina, y fue publicada en 2008. Obtuvo una mención en el premio “Luis Tejeda”, 2010, por el libro: “Divulgación científica. Una breve selección de cuentos positivistas”.
En galeras: "La única cosa necesaria" (El Copista), poesía.
|
domingo, diciembre 04, 2011
miércoles, noviembre 16, 2011
Algo de la conferencia de noviembre, en Necochea
Hoy, 16 de noviembre, en La Nación, puede leerse parte de la conferencia que brindó Mori Ponsowy en Necochea, el día 3 de noviembre de 2011.
http://www.lanacion.com.ar/1423566-leer-un-modo-de-descubrirnos
http://www.lanacion.com.ar/1423566-leer-un-modo-de-descubrirnos
viernes, noviembre 04, 2011
Conferencia Literaria en Necochea
El jueves 3 de noviembre, en el Multiespacio Cultural China Zorrilla (ex-cine TOLEDO) de Necochea, se llevó a cabo la conferencia literaria:
¿Por
qué leer, por qué escribir?
Un montón de ideas mezcladas a punto nieve sobre la tarea
del escritor.
a cargo de Mori Ponsowy y Mercedes Araujo.
En el marco de la conferencia también se realizó una exposición de pintura y fotografía a cargo de las artistas plásticas Cendak y Romina Fangio.
jueves, octubre 20, 2011
Mori Ponsowy y Mercedes Araujo en Necochea
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Conferencia:
¿Por qué leer, por qué escribir?
Un montón
de ideas mezcladas a punto nieve sobre la tarea del escritor.
Mori
Ponsowy (Premio El Ateneo por su
novela Abundancia) y Mercedes Araujo (Premio Fondo
Nacional de las Artes por su novela La
hija de la cabra) hablarán sobre sus propias experiencias como lectoras y
escritoras, sus quehaceres literarios cotidianos, sus creencias íntimas
acerca de la forma en que se deviene (o no) escritor/a.
Coordina: Marina
Serrano.
Jueves, 3 de noviembre de 2011, 18:00 hs.
Multiespacio Cultural China Zorrilla (Ex Cine
Teatro Toledo) Av. 75 Esq. 58. Necochea.
|
Mori Ponsowy nació en Buenos Aires en 1967, pero siendo muy niña
se fue con su familia a vivir a Perú y, después, a Venezuela. Es Licenciada en
Filosofía y tiene una Maestría en Ciencias Políticas y otra en Creación
Literaria. Trabajó durante varios años como redactora creativa publicitaria en
Ogilvy & Mather, J. Walter Thompson y McCann Erickson. Su primer libro de
poesía, “Enemigos Afuera”, (Ediciones del Copista, 2001) ganó en Argentina el
Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación, y una
Mención de Honor del Fondo Nacional de las Artes. Su primera novela “Los
colores de Inmaculada” (Ediciones El Brocense, 2006) ganó el Premio de Novela
Corta de la Diputación de Cáceres, en España. Ha traducido a las poetas
norteamericanas Sharon Olds (“El Padre”, Bartleby Editores, España, 2004) y
Marie Howe (“Lo que hacen los vivos”, Editorial Luna Nueva, Venezuela, 2004). Fue co-fundadora y la primera editora de la
revista Lamujerdemivida, que en 2004 ganó el Premio Julio Cortázar a la mejor
revista cultural del año en Argentina. También
ha publicado los libros “No somos perfectas” (relatos de vida de 18 mujeres
argentinas) y "Mujeres políticas y argentinas" (entrevistas a mujeres
del poder, en coautoría con Natasha Niebieskikwiat). "Abundancia", su
segunda novela, fue finalista del Premio Clarín-Alfaguara 2009, finalista del
Premio de Novela La otra orilla 2010, y ganadora del Premio Letra Sur
2010.Actualmente vive en Buenos Aires.
Mercedes Araujo
nació en Mendoza en 1972 y vive en Buenos Aires. Es escritora y abogada.
Publicó los libros de poesía Ásperos
esmeros (Ed. Del Copista), Duelo (Ed.
En Danza), Viajar sola (Ed. Abeja Reina) y La isla (Ed. Bajo la luna). En
2011 obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes por la novela La hija de la Cabra que es su primera
novela. En 2010 obtuvo el tercer premio del Fondo Nacional de las Artes en
poesía con el libro La isla,
publicado en Bajo la luna. - En 2006 fue invitada al Encuentro de Poetas del
Mundo Latino realizado en México. En 2005 su libro Ásperos esmeros obtuvo el Premio Alberto Burnichon al mejor libro
editado en Córdoba. En el año 2000 fue seleccionada para el premio diez poetas jóvenes, Poetas de la Feria
organizada por la Fundación
El Libro. Sus poemas
forman parte de las antologías Poetas
argentinas, 1960-1980, Ed. Del Dock,
Hotel Quequén I y Hotel Quequén IV, Ed. Sigamos
Enamoradas, entre otras. Sus textos pueden encontrarse en
cartasdesdeeljardin.blogspot.com
sábado, septiembre 10, 2011
domingo, agosto 28, 2011
viernes, agosto 19, 2011
jueves, junio 30, 2011
Más Castellani...
Extraido de:
http://golosinacanibal.blogspot.com/2011/06/de-como-exhumar-el-cuerpo-de-un.html
jueves, junio 30, 2011
De cómo exhumar el cuerpo de un condenadoDiego Bentivegna, autor del brillante Castellani crítico: ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, ha tenido la amabilidad de contestar, de forma extensa y sugestiva, tres preguntas sobre la figura del cura, prolífico y polémico autor, y sobre el cuestionamiento del canon de la literatura argentina que resulta de la publicación de su libro.
1. En Castellani crítico, queda claro el porqué de la elección de su obra, de su vida pero ¿cómo llegaste a conocerlo y a interesarte por sus textos?
D. B.: Llegué a Castellani como uno llega casi siempre a los temas que lo terminan interpelando: por varios caminos, algunos inesperados. En principio, me crucé con Castellani en los escritos de Daniel Link sobre Walsh; es claro que el jesuita ocupa un lugar fundamental en la formación intelectual, e incluso en la idea de escritor, de Walsh y de la generación a la que Walsh pertenece. Por otro lado, el nombre de Castellani fue surgiendo en zonas que iban mucho más allá de su carácter de autor de textos policiales, es decir, de su lugar en el canon como uno de los grandes autores del género. Fue apareciendo en otras series, a partir de algunos interrogantes de carácter teológico-político que hoy resultan insoslayables y que Castellani, de una manera u otra, desde una posición explícitamente política que no es ajena al clima antimoderno que atravesaba a una porción del pensamiento occidental, había planteado en la Argentina desde los años 40. Me refiero a las lecturas en clave histórica y política de cuestiones como el Apocalipsis, que Castellani traduce en los años 50, cuando está pensando no sólo a Carl Schmitt, que era ya una lectura habitual en ciertos autores nacionalistas, o a Erik Peterson -teóricos que hoy son la sustancia de una reflexión teológico-política seria- sino también a Simone Weil, a quien aprecia muy tempranamente. Hay, pues, una zona del saber que Castellani elabora de manera lateral a las articulaciones que van armando lo que hoy entendemos como literatura argentina del siglo XX, pero en relación directa con las grandes debates de su época, una discusión que, de una manera a otra, llega hasta el presente. Y veo una alternativa muy clara a la oposición cosmopolitismo/nacionalismo.
Con todo, el mejor estímulo fue seguramente el vacío en torno a Castellani, más allá del Castellani policial: el borramiento de un critico y de un novelista considerable de las historias literarias y de los programas universitarios, como si en esos textos hubiera un elemento efectivamente resistente al tipo de preguntas que la crítica académica plantea y con las que se viene armando desde los 80 el canon de lecturas legítimas. El vacío es un acicate invalorable, porque es producto de una denegación que funciona también como indicio de un modo en que se ejerce la crítica académica y, por supuesto, la crítica periodística en los medios hegemónicos.
Quiero destacar que no me interesa hacer una apología de Castellani, ni tampoco levantar una condena indignada desde la koiné de la corrección política. No me interesa ese tipo de crítica que sólo muy raramente se corre de lo dado y que termina revalidando ese dado como válido, lo actualiza desde el punto de vista de lo que es apto para ser leído. Se puede pensar que ese estado de la crítica es "pregramsciano", una crítica depotenciada de su capacidad de intervención sobre lo que hereda y demasiado integrada desde el punto de vista de las instituciones y los mandatos. Sobre todo, una crítica que lee el canon, pero muy raramente los procesos de canonización, al contrario de lo que hace Gramsci con Croce o con Gentile. Una crítica para la que las disputas por el sentido y el debate en torno a la literatura -muchas veces postulados como declaración de buenas intenciones- se esfuma. Es esa carencia de una perspectiva conflictiva lo que hace que esa crítica sea tan reiterativa y previsible.
El problema es sobre todo que los juicios encomiásticos plasman un modo de leer demasiado confirmatorio y, consecuentemente, no crítico. Un discurso que la retórica enmarcaría en el ámbito del género epidíctico, del orden de lo que se celebra -algo que está en relación, según Aristóteles, con el discurso fúnebre, y que es en consecuencia lógico que reaparezca ahora en los recordatorios borgeanos-, un género donde están los gérmenes, sí, de la crítica, pero que aun no llega a serlo. Bueno, Castellani -como varios otros escritores argentinos, por supuesto- es otra cosa, habla desde otro lugar, no es de derecha ni de izquierda, huye de esa dicotomía decimonónica. No admite ser acomodado con facilidad en los armados tradicionales de la crítica, no apela a un panteón difuso y prestigiado por la elite, no es simpático para la industria cultural. Castellani incomoda y exige, y esto lo subrayo, pensar la literatura en términos de conflicto, de choque por el sentido, de campo de fuerzas donde nada está clausurado del todo y donde todo cierre es provisorio.
Por último, algo anecdótico, familiar. A principios de los años 50, Castellani, suspendido ya de la Compañía de Jesús, pasaba varias temporadas en la casa de su hermano, médico, en la calle Libertad, a pocos metros de donde mi abuelo tenía su pescadería, en pleno centro inmigratorio -italo-árabe-judío- de Buenos Aires. Una de mis tías, además, era secretaria de ese hermano médico de Leonardo. Era común ver a Castellani deambulando por esas calles del centro, como una aparición (como dice Conti en su recuerdo publicado en la revista Crisis), como enfrascado o poseído, en una situación de profunda precariedad, puesto literalmente al bando.
Todo eso, de lo canónico al relato familiar es, creo, una mezcla estimulante.
2. Con la recuperación crítico-teórica que realizaste de Castellani, puede encenderse la oportunidad de reeditar sus libros que, hoy, resultan inconseguibles más allá de las librerías de antigüedades. ¿Hay proyecto de reedición de alguno de sus libros?
D. B.: Sí, estoy trabajando en la reedición de algunas cosas de Castellani para la colección Los Raros, de la Biblioteca Nacional, una colección que es, creo, uno de los grandes proyectos culturales de los últimos años. Una apertura, hecha desde un organismo estatal, del campo de lecturas posibles, más allá de lo consabido.
3. Finalmente, en consonancia con esta exhumación de un cuerpo y una obra condenadas en la literatura argentina, ¿te interesan otros autores argentinos que han dejado de leerse por operaciones críticas, falta de ediciones, etc.?
D. B.: Por supuesto, me interesan muchos autores argentinos, que en general han sido tratados con desdén, sumariamente condenados o directamente ignorados por la crítica convencional.
Por un lado, me interesan algunos personajes ligados a Castellani, con los que él está pensando permanente su producción, como Ernesto Palacio, que es uno de los críticos más lúcidos en los años 20 y en los año 30, además de traductor de Virgina Woolf, de Dante y de Céline, como Ramón Doll o como Hernán Benítez, que elabora desde los 30 una concepción material del arte y de la literatura con fundamento escolástico y que desde fines de los 40 va a dirigir la revista de la UBA. Me interesa la lectura que hace Benítez en esos años de la filosofía existencial a partir de Unamuno y la construcción de una concepción teológica de lo político a partir de la noción de solidaridad.
Me interesa mucho, además, un grupo de autores que piensan el problema de la tradición en esos mismos años 30 y 40, gente como Canal Fiejóo, Juan Alfonso Carrizo o Bruno Jacovella. Ver ahí cómo se arma un dispositivo nacionalista, donde lo folklórico es un componente fundamental y problemático.
Otro autor que rescato es Arturo Marasso; sus textos sobre Cervantes, Góngora o sobre Rubén Darío son un ejercicio de crítica a la vez académica y ensayística insoslayables, que se pueden leer en serie con los grandes momentos de la estilística, de la filología e incluso con la crítica iconográfica del siglo veinte. Es de una línea política y cultural totalmente diferente de la de Castellani, está en otra esfera, tiene serios problemas a partir del 43, con el ingreso de los nacionalistas al sistema educativo, pero también, por motivos que habría que elaborar, queda afuera de lo pensable desde la crítica hegemónica a la que me referí más arriba. Son textos que implican realmente un desafío para el lector, que ponen en juego paradigmas de lectura complejos como lo hacen en ese tiempo Spitzer o Warburg, autores que no generan ese efecto de estar participando de un mundo cultural aceptable de manera veloz y digerida, como en el caso de Borges o Cortázar. Me apasiona, además, la pregunta geográfica por la literatura, que me parece que en la Argentina está poco trabajada. Marasso, como Carrizo o Canal Feijóo o Jacovella, se arma a sí mismo desde lugares excéntricos de la Argentina, desde Chilecito y Catamarca. Primero “en provincias” y más tarde en Buenos Aires, Marasso se forma en los rigores de la crítica filológica y estilística y desde muy joven se dedica a la enseñanza en la Universidad de La Plata y en el Mariano Acosta, la Escuela Normal de Profesores. Es imposible pensar a Marasso prescindiendo de ese lugar profesoral, en el que su escritura se arma. Todo eso –lo provincial, lo erudito, lo profesoral- se elabora en sus ensayos y en su poesía. Es refractario a las lecturas veloces, no es reparatorio ni consolatorio ni sarcástico, y eso lo hace, desde mi perspectiva, especialmente atractivo.
Publicado por Matías en 12:12 AM
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jueves, junio 30, 2011
De cómo exhumar el cuerpo de un condenadoDiego Bentivegna, autor del brillante Castellani crítico: ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, ha tenido la amabilidad de contestar, de forma extensa y sugestiva, tres preguntas sobre la figura del cura, prolífico y polémico autor, y sobre el cuestionamiento del canon de la literatura argentina que resulta de la publicación de su libro.
1. En Castellani crítico, queda claro el porqué de la elección de su obra, de su vida pero ¿cómo llegaste a conocerlo y a interesarte por sus textos?
D. B.: Llegué a Castellani como uno llega casi siempre a los temas que lo terminan interpelando: por varios caminos, algunos inesperados. En principio, me crucé con Castellani en los escritos de Daniel Link sobre Walsh; es claro que el jesuita ocupa un lugar fundamental en la formación intelectual, e incluso en la idea de escritor, de Walsh y de la generación a la que Walsh pertenece. Por otro lado, el nombre de Castellani fue surgiendo en zonas que iban mucho más allá de su carácter de autor de textos policiales, es decir, de su lugar en el canon como uno de los grandes autores del género. Fue apareciendo en otras series, a partir de algunos interrogantes de carácter teológico-político que hoy resultan insoslayables y que Castellani, de una manera u otra, desde una posición explícitamente política que no es ajena al clima antimoderno que atravesaba a una porción del pensamiento occidental, había planteado en la Argentina desde los años 40. Me refiero a las lecturas en clave histórica y política de cuestiones como el Apocalipsis, que Castellani traduce en los años 50, cuando está pensando no sólo a Carl Schmitt, que era ya una lectura habitual en ciertos autores nacionalistas, o a Erik Peterson -teóricos que hoy son la sustancia de una reflexión teológico-política seria- sino también a Simone Weil, a quien aprecia muy tempranamente. Hay, pues, una zona del saber que Castellani elabora de manera lateral a las articulaciones que van armando lo que hoy entendemos como literatura argentina del siglo XX, pero en relación directa con las grandes debates de su época, una discusión que, de una manera a otra, llega hasta el presente. Y veo una alternativa muy clara a la oposición cosmopolitismo/nacionalismo.
Con todo, el mejor estímulo fue seguramente el vacío en torno a Castellani, más allá del Castellani policial: el borramiento de un critico y de un novelista considerable de las historias literarias y de los programas universitarios, como si en esos textos hubiera un elemento efectivamente resistente al tipo de preguntas que la crítica académica plantea y con las que se viene armando desde los 80 el canon de lecturas legítimas. El vacío es un acicate invalorable, porque es producto de una denegación que funciona también como indicio de un modo en que se ejerce la crítica académica y, por supuesto, la crítica periodística en los medios hegemónicos.
Quiero destacar que no me interesa hacer una apología de Castellani, ni tampoco levantar una condena indignada desde la koiné de la corrección política. No me interesa ese tipo de crítica que sólo muy raramente se corre de lo dado y que termina revalidando ese dado como válido, lo actualiza desde el punto de vista de lo que es apto para ser leído. Se puede pensar que ese estado de la crítica es "pregramsciano", una crítica depotenciada de su capacidad de intervención sobre lo que hereda y demasiado integrada desde el punto de vista de las instituciones y los mandatos. Sobre todo, una crítica que lee el canon, pero muy raramente los procesos de canonización, al contrario de lo que hace Gramsci con Croce o con Gentile. Una crítica para la que las disputas por el sentido y el debate en torno a la literatura -muchas veces postulados como declaración de buenas intenciones- se esfuma. Es esa carencia de una perspectiva conflictiva lo que hace que esa crítica sea tan reiterativa y previsible.
El problema es sobre todo que los juicios encomiásticos plasman un modo de leer demasiado confirmatorio y, consecuentemente, no crítico. Un discurso que la retórica enmarcaría en el ámbito del género epidíctico, del orden de lo que se celebra -algo que está en relación, según Aristóteles, con el discurso fúnebre, y que es en consecuencia lógico que reaparezca ahora en los recordatorios borgeanos-, un género donde están los gérmenes, sí, de la crítica, pero que aun no llega a serlo. Bueno, Castellani -como varios otros escritores argentinos, por supuesto- es otra cosa, habla desde otro lugar, no es de derecha ni de izquierda, huye de esa dicotomía decimonónica. No admite ser acomodado con facilidad en los armados tradicionales de la crítica, no apela a un panteón difuso y prestigiado por la elite, no es simpático para la industria cultural. Castellani incomoda y exige, y esto lo subrayo, pensar la literatura en términos de conflicto, de choque por el sentido, de campo de fuerzas donde nada está clausurado del todo y donde todo cierre es provisorio.
Por último, algo anecdótico, familiar. A principios de los años 50, Castellani, suspendido ya de la Compañía de Jesús, pasaba varias temporadas en la casa de su hermano, médico, en la calle Libertad, a pocos metros de donde mi abuelo tenía su pescadería, en pleno centro inmigratorio -italo-árabe-judío- de Buenos Aires. Una de mis tías, además, era secretaria de ese hermano médico de Leonardo. Era común ver a Castellani deambulando por esas calles del centro, como una aparición (como dice Conti en su recuerdo publicado en la revista Crisis), como enfrascado o poseído, en una situación de profunda precariedad, puesto literalmente al bando.
Todo eso, de lo canónico al relato familiar es, creo, una mezcla estimulante.
2. Con la recuperación crítico-teórica que realizaste de Castellani, puede encenderse la oportunidad de reeditar sus libros que, hoy, resultan inconseguibles más allá de las librerías de antigüedades. ¿Hay proyecto de reedición de alguno de sus libros?
D. B.: Sí, estoy trabajando en la reedición de algunas cosas de Castellani para la colección Los Raros, de la Biblioteca Nacional, una colección que es, creo, uno de los grandes proyectos culturales de los últimos años. Una apertura, hecha desde un organismo estatal, del campo de lecturas posibles, más allá de lo consabido.
3. Finalmente, en consonancia con esta exhumación de un cuerpo y una obra condenadas en la literatura argentina, ¿te interesan otros autores argentinos que han dejado de leerse por operaciones críticas, falta de ediciones, etc.?
D. B.: Por supuesto, me interesan muchos autores argentinos, que en general han sido tratados con desdén, sumariamente condenados o directamente ignorados por la crítica convencional.
Por un lado, me interesan algunos personajes ligados a Castellani, con los que él está pensando permanente su producción, como Ernesto Palacio, que es uno de los críticos más lúcidos en los años 20 y en los año 30, además de traductor de Virgina Woolf, de Dante y de Céline, como Ramón Doll o como Hernán Benítez, que elabora desde los 30 una concepción material del arte y de la literatura con fundamento escolástico y que desde fines de los 40 va a dirigir la revista de la UBA. Me interesa la lectura que hace Benítez en esos años de la filosofía existencial a partir de Unamuno y la construcción de una concepción teológica de lo político a partir de la noción de solidaridad.
Me interesa mucho, además, un grupo de autores que piensan el problema de la tradición en esos mismos años 30 y 40, gente como Canal Fiejóo, Juan Alfonso Carrizo o Bruno Jacovella. Ver ahí cómo se arma un dispositivo nacionalista, donde lo folklórico es un componente fundamental y problemático.
Otro autor que rescato es Arturo Marasso; sus textos sobre Cervantes, Góngora o sobre Rubén Darío son un ejercicio de crítica a la vez académica y ensayística insoslayables, que se pueden leer en serie con los grandes momentos de la estilística, de la filología e incluso con la crítica iconográfica del siglo veinte. Es de una línea política y cultural totalmente diferente de la de Castellani, está en otra esfera, tiene serios problemas a partir del 43, con el ingreso de los nacionalistas al sistema educativo, pero también, por motivos que habría que elaborar, queda afuera de lo pensable desde la crítica hegemónica a la que me referí más arriba. Son textos que implican realmente un desafío para el lector, que ponen en juego paradigmas de lectura complejos como lo hacen en ese tiempo Spitzer o Warburg, autores que no generan ese efecto de estar participando de un mundo cultural aceptable de manera veloz y digerida, como en el caso de Borges o Cortázar. Me apasiona, además, la pregunta geográfica por la literatura, que me parece que en la Argentina está poco trabajada. Marasso, como Carrizo o Canal Feijóo o Jacovella, se arma a sí mismo desde lugares excéntricos de la Argentina, desde Chilecito y Catamarca. Primero “en provincias” y más tarde en Buenos Aires, Marasso se forma en los rigores de la crítica filológica y estilística y desde muy joven se dedica a la enseñanza en la Universidad de La Plata y en el Mariano Acosta, la Escuela Normal de Profesores. Es imposible pensar a Marasso prescindiendo de ese lugar profesoral, en el que su escritura se arma. Todo eso –lo provincial, lo erudito, lo profesoral- se elabora en sus ensayos y en su poesía. Es refractario a las lecturas veloces, no es reparatorio ni consolatorio ni sarcástico, y eso lo hace, desde mi perspectiva, especialmente atractivo.
Publicado por Matías en 12:12 AM
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Diego Bentivegna
lunes, junio 27, 2011
domingo, junio 26, 2011
Inauguración en Quequén
Inauguraron el Centro de Salud del barrio Estación Quequén
http://www.ecosdiariosweb.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=10194&catid=1&Itemid=2
Con la presencia de numerosos vecinos del Barrio Estación Quequén, se inauguró ayer el nuevo Centro de Atención Primaria de la Salud “Francisco Manuel Ortiz” en su nueva sede, ubicada en calle 578 Nº 3067.
Pasadas las 15, comenzó el tradicional encuentro recreativo “Compartiendo espacios” frente al establecimiento, donde se colocaron juegos inflables para recibir a los chicos del barrio. Tras la llegada de las autoridades municipales, se dio inicio al breve acto inaugural encabezado por el intendente Daniel Molina, quien estuvo acompañado de sus funcionarios y concejales.
Cabe destacar que hasta ayer, el centro de salud funcionó en un edificio cedido por el Episcopado, pero ahora tiene su propio espacio con tres consultorios médicos, una sala de enfermería, sala de espera, cocina y baños. A un costado se construyó también un salón comunitario para la asociación vecinal.
“El aporte de todos”
Antes de descubrir la placa que da el nombre a la nueva sede, el secretario de Salud, Juan Carlos Barrera mencionó a todas las personas, empresas y asociaciones que hicieron posible “este sueño”, que “se pudo concretar gracias al esfuerzo y al trabajo mancomunado” de distintos sectores de la sociedad.
En este sentido, nombró a Francisco Ortiz, quien donó el inmueble; a la familia Serrano, que hizo un importante aporte para hacer la remodelación del lugar; a la Asociación Vecinal Vieja Estación, por el esfuerzo; a la Fundación El Faro, que colaboró con el mobiliario, además de una serie de empresas que prestaron un gran apoyo a este proyecto. También recordó que la Provincia brindó un subsidio y la Municipalidad aportó la mano de obra.
“Sin lugar a dudas, este centro de salud es el resultado de una construcción colectiva”, agregó.
Por su parte, Marta Serrano dijo que “colaboramos con este centro de salud cumpliendo un sueño de Abel Serrano antes de morir” y se comprometió a seguir trabajando como empresa (Combustibles S.A.) con la asociación vecinal, la Escuela Nº 40, el centro de salud, por los chicos y la juventud del Barrio de Estación Quequén.
“Ejes de los barrios”
Por último, el intendente Daniel Molina agradeció a Abel Serrano por la iniciativa, destacando que el haber concluido la obra es como un “homenaje” que se le brinda a su persona.
Siguiendo con su discurso, el jefe comunal recordó el impulso que se le dio durante su gestión a los centros de atención primaria de la salud, considerándolos “ejes fundamentales en los barrios de Necochea y Quequén”.
“Tenemos 11 centros de salud cada vez más complejos: incorporamos secretarias, psicólogos, odontólogos y pronto iremos incorporando más especialidades”, adelantó.
Elogió al Barrio Estación Quequén por su participación en los problemas de su comunidad e instó a todos a seguir comprometiéndose. “Los objetivos son muchos”, recordó, al tiempo que destacó que “el barrio tiene un gran problema de cloacas, pero para ello tenemos que comprar dos bombas que son muy costosas pero tenemos que adquirirlas de alguna manera”.///
Foto: Juan C. Dray
Compromiso. De Marta Serrano con el Centro de Salud y el Barrio Estación Quequén. La acompañan Barrera, Molina y Amílcar
http://www.ecosdiariosweb.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=10194&catid=1&Itemid=2
Con la presencia de numerosos vecinos del Barrio Estación Quequén, se inauguró ayer el nuevo Centro de Atención Primaria de la Salud “Francisco Manuel Ortiz” en su nueva sede, ubicada en calle 578 Nº 3067.
Pasadas las 15, comenzó el tradicional encuentro recreativo “Compartiendo espacios” frente al establecimiento, donde se colocaron juegos inflables para recibir a los chicos del barrio. Tras la llegada de las autoridades municipales, se dio inicio al breve acto inaugural encabezado por el intendente Daniel Molina, quien estuvo acompañado de sus funcionarios y concejales.
Cabe destacar que hasta ayer, el centro de salud funcionó en un edificio cedido por el Episcopado, pero ahora tiene su propio espacio con tres consultorios médicos, una sala de enfermería, sala de espera, cocina y baños. A un costado se construyó también un salón comunitario para la asociación vecinal.
“El aporte de todos”
Antes de descubrir la placa que da el nombre a la nueva sede, el secretario de Salud, Juan Carlos Barrera mencionó a todas las personas, empresas y asociaciones que hicieron posible “este sueño”, que “se pudo concretar gracias al esfuerzo y al trabajo mancomunado” de distintos sectores de la sociedad.
En este sentido, nombró a Francisco Ortiz, quien donó el inmueble; a la familia Serrano, que hizo un importante aporte para hacer la remodelación del lugar; a la Asociación Vecinal Vieja Estación, por el esfuerzo; a la Fundación El Faro, que colaboró con el mobiliario, además de una serie de empresas que prestaron un gran apoyo a este proyecto. También recordó que la Provincia brindó un subsidio y la Municipalidad aportó la mano de obra.
“Sin lugar a dudas, este centro de salud es el resultado de una construcción colectiva”, agregó.
Por su parte, Marta Serrano dijo que “colaboramos con este centro de salud cumpliendo un sueño de Abel Serrano antes de morir” y se comprometió a seguir trabajando como empresa (Combustibles S.A.) con la asociación vecinal, la Escuela Nº 40, el centro de salud, por los chicos y la juventud del Barrio de Estación Quequén.
“Ejes de los barrios”
Por último, el intendente Daniel Molina agradeció a Abel Serrano por la iniciativa, destacando que el haber concluido la obra es como un “homenaje” que se le brinda a su persona.
Siguiendo con su discurso, el jefe comunal recordó el impulso que se le dio durante su gestión a los centros de atención primaria de la salud, considerándolos “ejes fundamentales en los barrios de Necochea y Quequén”.
“Tenemos 11 centros de salud cada vez más complejos: incorporamos secretarias, psicólogos, odontólogos y pronto iremos incorporando más especialidades”, adelantó.
Elogió al Barrio Estación Quequén por su participación en los problemas de su comunidad e instó a todos a seguir comprometiéndose. “Los objetivos son muchos”, recordó, al tiempo que destacó que “el barrio tiene un gran problema de cloacas, pero para ello tenemos que comprar dos bombas que son muy costosas pero tenemos que adquirirlas de alguna manera”.///
Foto: Juan C. Dray
Compromiso. De Marta Serrano con el Centro de Salud y el Barrio Estación Quequén. La acompañan Barrera, Molina y Amílcar
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