lunes, marzo 31, 2008

Errata

La presentación de:

"Hotel Quequén II. Narrativa"


está programada para el sábado 26 de abril, a las 21.00 hs

sábado, marzo 29, 2008

Presentación: "Hotel Quequén II. Narrativa"

sigamos enamoradas
invita
a la presentación de su nuevo libro:

Hotel Quequén II. Narrativa.

Cuentos de Luis Gusmán, Hebe Uhart, Carlos Bernatek, Susana Cella, Fernando Callero, Enrique Butti, y Marina Serrano.
Editado por Cecilia Romana.
Sábado, 19 de abril de 2008. Villate 1409. Olivos.

[Hotel Quequén II se encuentra disponible en librerías Fedro, Norte y cualquier Cúspide]

martes, marzo 25, 2008

Andi Nachon dió a luz

Mora nació hoy, mientras presentan la antología "Poetas argentinas 1961-1980" también obra de su madre, Andi Nachon. La gente aplaudió, nadie ocupó el lugar de Andi, simplemente hicieron un espacio grande para poder contener todo eso que nos hacen sentir completos.
Para Andi y Mora, el amor interminable de las sigamos.
(un día como hoy tambien nació Elton John ¿Le gustará la música?)


III GUERRA MUNDIAL



Pues Ender la amaba, como sólo se puede
amar a alguien que es un eco de uno mismo,
en el momento de la pena más profunda.
La voz de los muertos, Orson Scott Card

Mapas, rutas, accesos cortados: crecemos navegando así
nuestra fe en la catástrofe. Cada vacación
un simulacro: Caracoles, Los Toldos
Camarones. Esta cartografía final
desplegada a la mesa familiar donde hombro


contra hombro rastreamos huidas posibles. Duran las siestas
el tiempo sin fin que lleva a la tierra
alcanzar un final. “Súbitamente
todo explotará” –así predica él y afuera


la explosión es otra historia
sin hito
en nuestros mapas abiertos. Para los dos
al sur la travesía, una búsqueda de otra vida
después de estos días. Hombro contra hombro, para vos



la tercera guerra se traslada por esa
huida ralentada: entre un pueblo sin nombre y otro
donde él y vos hallarán cobijo.




Andi Nachon, de Hotel Quequén. Poesía

[sigamos enamoradas 2006]


en cualquier librería Cúspide...

sábado, marzo 22, 2008

Algo de Bustillo

Villa María
Terminada en 1927 por Alejandro Bustillo.


Bustillo trabajó en este encargo de Celedonio Pereda entre 1923 y 1927, y se paró en su cuerda más ecléctica –ya tenía la neoclásica, la académica y la hispanista, sólo le faltaba la modernista elegante– para crear el casco. Estar frente a Villa María plantea desde el primer vistazo la pregunta de su estilo. Por falta de algo mejor, es algo que llamamos anglonormando, nombre algo fallutón para una casa básicamente eduardiana, inglesa de alma, con algún toque afrancesado y una deuda muy bien paga con Luytens. Esto último se nota en la notable textura del caserón, algo de cosa hecha a mano por gente que sabía lo que hacía. Hay mucho ladrillo a la vista, de ese inglés más vale pequeño y con las hileras bien tomadas. Hay algo así como una hectárea de teja roja, trabajada por los años y los líquenes para darle una rugosidad y un tono inimitables. Hay entrepaños y remates en cemento rústico, agrisado y embellecido por la intemperie. Y hay maderas, muchas maderas, pintadas y al natural, en ventanas incontables, half timbers Tudor y barandas. No es la madera rusticona, casi al hacha, que Bustillo usaría más tarde en sus obras patagónicas, sino tablas y vigas pulidas, europeas.
(Pag 12. Sergio Kiernan)


Si les gusta, hacemos una lectura en la Villa... pero antes:

Lampalagua Santafesina
organizada por la mismísima Cecilia Romana.


/No, no soy yo, no me hice ninguna cirugía estética, es mi hermana Marianela Serrano/

miércoles, marzo 19, 2008

Pascuas


Primera carta de Pilatos a Tiberio
Carta de Pilatos al emperador


XXX

1. Poncio Pilatos a Claudio Tiberio César, salud.

2. Por este escrito mío sabrás que sobre Jerusalén han recaído maravillas tales como jamás se vieran.

3. Los judíos, por envidia a un profeta suyo, llamado Jesús, lo han condenado y castigado cruelísimamente, a pesar de ser un varón piadoso y sincero, a quien sus discípulos tenían por Dios.

4. Lo había dado a luz una virgen, y las tradiciones judías habían vaticinado que sería rey de su pueblo.

5. Devolvía la vista a los ciegos, limpiaba a los leprosos, hacía andar a los paralíticos, expulsaba a los demonios del interior de los posesos, resucitaba a los muertos, imperaba sobre los vientos y sobre las tempestades, caminaba por encima de las ondas del mar, y realizaba tantas y tales maravillas que, aunque el pueblo lo llamaba Hijo de Dios, los príncipes de los judíos, envidiosos de su poder, lo prendieron, me lo entregaron, y, para perderlo, mintieron ante mí, diciéndome que era un mago, que violaba el sábado, y que obraba contra su ley.

6. Y yo, mal informado y peor aconsejado, les creí, hice azotar a Jesús y lo dejé a su discreción.

7. Y ellos lo crucificaron, lo sepultaron, y pusieron en su tumba, para custodiarlo, soldados que me pidieron.

8. Empero, al tercer día resucitó, escapando a la muerte.

9. Y, al conocer prodigio tamaño, los príncipes de los judíos dieron dinero a los guardias, advirtiéndole: Decid que sus discípulos vinieron al sepulcro, y robaron su cuerpo.

10. Mas, no bien hubieron recibido el dinero, los guardias no pudieron ocultar mucho tiempo la verdad, y me la revelaron.

11. Y yo te la transmito, para que abiertamente la conozcas, y para que no ignores que los príncipes de los judíos han mentido.

martes, marzo 18, 2008

Poesía en Quequén

Por Juan Manuel Alegre
http://www.leedor.com/

La poesía en esta posmodernidad es como un amuleto extravagante sobre la que todo el mundo habla o no. Y los poetas una especie en peligro. Los días 16 y 17 de febrero mas de 45 poetas se reunieron en Quequén, Provincia de Buenos Aires, en un Encuentro frente al océano,

Quequén, Poesía: Playa o Faro.

No tienen santo y seña. Los poetas están ahí como testigos, como gestores, mediadores, sin servidumbres ni con altanerías.Eso pensaba cuando recibí la invitación para ir al encuentro de poetas en Quequén por parte de la inefable Marina S.
Los días 16 y 17 de febrero, frente al océano, mas de 45 poetas leyeron, otros entonaron y los menos cantaron, sus creaciones a las personas que salían del agua fría buscando el abrazo del sol, a los que se miraban de reojo y se decían todo, a los que tomaban mate, a los que leían, a los que compartían, a los que no se animaron a mostrar lo suyo. Vacaciones. Gente de vacaciones.Entonces un poema puede llevarte a conocer ese universo de acciones subjetivas, como rampas hacia el mundo de la vida misma. Como radares que captan lo que nadie ve por ser tan sencillo o porque está absolutamente naturalizado en nuestra cotidianeidad.O sea que el poeta es un mirador de la realidad, no es un profeta ni un mesías. La poesía en esta posmodernidad es como un amuleto extravagante sobre la que todo el mundo habla o no. Y los poetas una especie en peligro.
Estuvieron el provocador Daniel Freidenberg, la hipnotizadora Graciela Chela y Daniel Chirón, como un rayo.
Hubo otros y otras. Entretejieron palabras, enhebraron imágenes. Como una fuente llena de frutas que había que saborear: algunos de mucho color y sabor amargo, otros con una pelusa que engañaba porque adentro eran pura miel, otros con la fealdad de los tubérculos pero gratos en el paladar.La poesía es más que un sabor. Pero es tan intangible como eso que queda y que se recuerda porque para eso estuvo. Lo otro es olvidable. Como una naranja o una manzana en un licuado multifrutal.En un intento por trascender la mirada del frutero, entre lo visto, lo representado y lo escuchado. Se pueden pensar algunas categorías para explicar un poco más el alma del evento. Pura subjetividad, sino no podría.

...sigue.

miércoles, marzo 12, 2008

Cumplió Diego



Diego cumplió años el sábado 8. Hicimos una buena picada (no nos dimos cuenta que las salchicas estaban en mal buen estado). Bailamos. Hablamos hasta por los codos, cortamos la torta y nos fuimos a nuestros respectivos baños a solucionar unos cuantos problemitas digestivos.

jueves, marzo 06, 2008

Ningún cuento chino.

Lo necesario y conveniente

El asiento más conveniente del colectivo está ubicado junto a la puerta trasera, o sea recostado sobre la derecha del vehículo en la última fila. Por supuesto, hablo de ciertos ómnibus bastante pasados de moda. Tienen delante una estructura de caño, usualmente cromado, que sirve como baranda al pasajero que desciende y como soporte al espejo retrovisor superior, me gusta apoyar los pies encima. En horarios pico, cuando el ómnibus viaja completo y el aire se torna irrespirable, la apertura de la puerta refresca y limpia, relativamente, su zona de influencia. También lo prefiero porque puedo demorarme, esperar, ponerme de pie a último momento, justo antes de bajar, no necesito abrirme paso entre sobacos levantados para llegar al timbre, corriendo a veces el riesgo de pasar de largo. En fin, es el sitio más higiénico, visual y olfativamente, aunque algo perturbado por el ruido del motor. Me gusta mirar el asfalto correr por debajo, a la par del colectivo.




Ella estaba sentada en el asiento conveniente, pude ver su cara delante de mí, las imágenes de la calle transcurrían en el vidrio trasero, algo curvado en la esquina, y ella en el centro, fija. No era una gestalt clásica de figura-fondo que se alternan, impidiendo una la percepción clara de la otra, era todo junto. Una cara fresca, como de 20 años, aunque sabía bien que no era su edad, no tenía marcas ni arrugas, parecía tener todo por vivir. Sé que es cursi hablar de ojos claros, y aborrezco las cosas cursi, pero eran tan concretamente claros que ocuparon mi mente como piojos, no puedo evitar nombrarlos.
Ella acerca su cara, sé que es ella, le gusta el sexo y le gusta mucho, la inundación genital sin demasiados corolarios o preámbulos, no perder tiempo en bares hablando por el simple protocolo habitual de la conquista, no desperdicia ni un gramo de su energía en masturbarse, es, sin lugar a dudas, una fanática de los hombres y el coito genital. Sé que es ella, tengo su cara entre mis manos y la disfruto, la abrazo. La ciudad pasa por detrás, por delante, por todos lados, entre ruidos de vidrios, de ventanas sin burletes, puertas que se abren con aire comprimido cuando los frenos chillan y vibran las chapas. Decide que hoy debemos pasar la noche “amándonos”, sí, amándonos, es la palabra. Yo pensaba -cosa que me atonta la mayoría de las veces, y además insume una gran cantidad de mi tiempo- en la oportunidad: si eso que sentía, precisamente ahí, en ese momento, tan “largo y expandido” sería suficiente para comenzar algo, si podría sobrevivir o era necesario esperar. ¿Su casa? No, no se puede. ¿Mi casa? Demasiado lejos, ¿si se arrepiente en el camino? No puedo desaprovechar la oportunidad, y mientras yo pienso, ella decide.

El bote detiene el motor y continua moviéndose sobre el oleaje que generó. El movimiento de los cuerpos en el agua es así, no importa la densidad de sus materiales sino el cuerpo que forma. Lo mantienen cerca del muelle, entre dos superficies con movimientos relativos, descendemos por estribor. Una isla abierta, despoblada de árboles, tiene demasiado horizonte verde para ser isla. El terreno se eleva a lo lejos, junto al mar parecen formarse grutas. Nos dirigimos a un hotel blanco, podría decirse que es demasiado oscuro para ser mediterráneo, quizá debido al efecto de la niebla. El pasillo es relativamente oscuro, más que pasillo parece una calle italiana. El techo forma un arco de cuarto punto, sin molduras. Caminamos como amantes. A la izquierda nace una escalera, de cemento, sin barandas, tampoco se encuentra ornamentada. Es una típica escalera que asciende plegándose a las paredes de un cubo, y deja en medio un espacio, también cuadrangular donde nace el eco. Los descansos en las esquinas son cuadrados perfectos, pero a esta escalera en particular le falta un tramo. Un sector de pared limpia lo delata, y más arriba, continua. Se escucha el descenso de alguien, por lo grave y parejo del sonido, el choque de los zapatos contra el piso, es un varón. Los zapatos de mujer suelen sonar tic-tuc, y cada tanto llevan un paso arrastrado. Veo la sombra, le digo a ella que se esconda, es... No sé si es mi novio, el novio que olvidé y va a encontrarme en falta ¿Realmente lo olvidé? Escapo. Si se atraviesan varios túneles, es posible encontrar una aldea.


Duermo en casa de mi abuela, hasta tarde, normalmente no suelo hacerlo, siento que es una pérdida de tiempo. Escucho como hablan en el comedor, remarcan mi haraganería, pero cierro los ojos de nuevo, me gusta soñar, y después de haberme despertado, al menos una vez, sueño mejor, o sea, más claro. En esta cama, he tenido un par de visiones que aun recuerdo: en una besaba a un compañero, era uno de esos sueños en los cuales cada cosa se encuentra cómo estaría si uno despertara; la misma habitación, misma hora, misma ropa, las mismas personas, y él, recostado en la cama, usando el lado corto, o sea atravesado, me besaba y mi abuela en la otra cama, ese era el problema, recuerdo mirar su cara bajo la luz verde que permanecía encendida desde que falleció mi abuelo. Me levanto con hambre, no es hora del desayuno ni del almuerzo, eso es lo peor del caso, abro la heladera, quiero comer queso y dulce de membrillo. Ambos panes son rectangulares, les falta apenas una rebanada a cada uno, y por el color, fueron cortados hace muy poco. Uso un cuchillo de hoja ancha, no se si es el indicado, pero me gusta el corte parejo y delgado, corto más fetas que las que habitualmente comería ¿Qué sucede? Derrochar la comida es pecado, una atrocidad, una ofensa para mi padre, mi abuela, para la humanidad. Soy una persona medida, racional, con buena capacidad de cálculo, no me gustan los excesos ¿Por qué dispuse más alimentos que los necesarios? ¿Por qué dormí tanto? ¿Será que realmente, aquí y ahora, se han convertido en necesarios? -Retrocedo la cabeza unos milímetros, la charnela cervical se traba, me quedo erguida y quieta- Yo cursé fisiología conozco las demandas calóricas adecuadas. Llega Cherly, hablando como siempre pero hoy cambia el discurso: “¿Dónde está mi cosita bonita?” No me lo dice a mí, me mira la panza, le da un beso y la toca, moldea la parte inferior de mi abdomen que de forma casi inapreciable ha pasado de una marcación cuadrangular a la circularidad de la vida. ¿Estoy embarazada? ¿Podrá ser esto posible? ¿Cuándo, cómo? Su actitud confirma mi estado. ¿Cómo lo sabe antes que yo? Me siento feliz, Cherly siempre sabe las cosas antes que los demás.

El camino que conduce al sitio de la independencia es un hueco pequeño por el cual no puedo pasar debido a mi estado. Una mujer indígena cuida la puerta, alguien aparece con una llave y al colocarla en la cerradura sólo gira una vuelta y luego se traba. “Es una llave falseada, hay que empujarla hacia adentro y luego darle otra vuelta” dice la indígena, se ve funcionar el mecanismo. Al final de los túneles hay una aldea

y una neblina muy cerrada.

Marina S.

lunes, marzo 03, 2008

Cumple años Félix

El viernes cumple Mori Ponsowy,
el sábado Diego Bentivegna y Osvaldo Bossi,
el domingo Florencia (no Walfish),
el lunes yo,
el 14 Carolina Esses,
el 17 Marianela,
el 19 Rolo Albelo.

Paradojicamente, cada año apagamos simbólicamente la luz de nuestras vidas.

jueves, febrero 28, 2008

Esto es puro cuento

Mi tío de Lima.
Por Hebe Uhart.

¿Con quién vives ti?
–Con mi mamá, mi papá y mi abuelita-dije.
–Ve a llamar a tu mamá, ¿quieres? Dile que vino José Mazzini de Lima.
Observé que la fórmula peruana para pedir una cosa era diferente : él no quería decir si yo quería ir a llamar a mi mamá, era como si dijera: “Quiero que llames a tu mamá con tu consentimiento”, pero disentir era imposible.
La voz era rica, plena, suave. No era una voz de argentino. Era como si brotara de algún lugar profundo dentro de él y como si vibrara un poquito en su cuerpo.
–¡Vino José Mazzini de Lima!
–Abrí la puerta del comedor –dijo mi mamá.
Ella se acomodó el pelo y acomodó una silla. Estaba nerviosa: hacía 40 años había llegado el tío Pipotto de Lima justo el día en que se escaparon los chanchos. Ahora este tío y el comedor estaba desordenado,
–¡Sacá esos trapos! ¡No servís para nada!
Habitualmente esa observación me irritaba, pero esa vez no me afectó; venía un pariente de Lima y por eso mismo iba a esconder los trapos en un lugar insólito: detrás de un jarrón de porcelana; ojalá que se asomaran un poco.
Finalmente mi mamá salió, ya con cara de recibir visita. La cara de visita era para todos igual: afable, cortés, casi siempre desenvuelta, como si de antemano descontara que iba a recibir un gran placer. Con esa misma cara recibía a una amiga íntima y también a la señora de Bastión, que tenía un hijo mogólico de 40 años y explicaba minuciosamente cómo le cortaba la carne en pedacitos para que no se atragantara. Salió a la calle y dijo:
–¿Qué tal? –como si lo hubiera visto hace un año. Mi tío de Lima, con la voz un poco emocionada, con un leve matiz de duda para que la emoción fuera después más plena y el encuentro más histórico, le dijo:
–Tú eres Emilia, ¿ya?
–Y tú José -dijo mi mamá hablando de tú seguramente por contagio. Nunca la había oído hablar de t y pensé que a lo mejor lo haría en otras oportunidades que yo desconocía.
Se abrazaron y José tenía los ojos brillosos. Entonces mi mamá dijo:
–A ver…Vos sos hijo de Cayetano.
–No –dijo-, de Juanito. Cayetano tuvo dos hijos: uno volvió a Italia y el segundo, Marcos…
–Pero es cierto –dijo mi mamá un poco fastidiada porque se había equivocado- ¡Qué tonta! Si sos hermano de…
Cuando se estableció bien la filiación, lo invitó al comedor a sentarse en unas sillas duras, altas e incómodas. Mi tío de Lima se sentó sin reparar en ellas como si una silla fuera un obstáculo útil para sentarse, y siguió muy emocionado.
–¿Y la tía Teresa? –dijo.
No dijo “la tía”, dijo algo así como “la zia”. Claro, resulta que era sobrino de mi abuela. Pero mi abuela estaba en su pieza, sentada en su cama rezando, acomodando todas las estampitas como para un solitario y no sabía que había venido un sobrino. Ella acomodaba todas las estampitas sobre la cama, les rezaba y las cambiaba de lugar de acuerdo con algún orden.
Ella rezaba para todos, pero quién sabe si se acordaba de ese sobrino.
Mi mamá dijo:
–Un momentito, le voy a avisar. Quedate con el tío José.
El tío José me sonrió y me contó cómo había venido.
Mi mamá no fue alborozada a decirle a mi abuela que había venido José; fue para ver si la abuela tenía las estampitas en orden sobre la frazada y para peinarla. Con el apuro, el peinado y es precipitación, mi abuela no entendía de qué se trataba. Sólo que era alguien de Lima. Mi abuela hizo un gesto como diciendo: “Justo ahora”. Estaba por la oración de San Francisco. Estaba atrasada en el rezo y ya venía atrasada del día anterior. Además quería estar con cierta majestad en la cama y sentía en ese momento que no tenía ninguna majestad, se sentía un poco débil. Mi mamá le puso colonia y mi abuela revivió. Le pidió a mi mamá que saliera y la dejara sola un minuto para prepararse para la visita. Mi abuela era imperiosa; tenía la nariz larga y afilada y la mandíbula sobresaliente; llevaba la boca siempre apretada y era flaca. Ella decía siempre:
–Pónelo cua. Pónelo la. Torna cuesto. Porta vía. Mete cuesto in la. Guarda cua. Tapa il sole. Ve in casa. Prego, levanta la stampa. Sta in calma.
Después entró mi tío de Lima a la pieza de mi abuela, y otra vez la filiación. Con mi abuela fue más largo el asunto; dijo que sí, que comprendía, pero me parece que dijo que entendía porque ya iba para largo. La verdad es que mi abuela, por tratarse de ella, hizo mucha alharaca. Ella también tenía una voz para las visitas y una amabilidad distinta, pero siempre como si el centro fuera ella. Ella sabía que era una anciana venerable que había vivido y trabajado duramente: no
esperaba más que laureles y siempre cosechaba laureles y rosas de las visitas. Pero esta vez era diferente: le pidió a mi mamá estar a solas con su sobrino de Lima y mi mamá vio la parte práctica del asunto, que era hacer la comida, mandarme al almacén, etc. Todo esto era normal. Lo que no era normal era lo que se oía desde la pieza de mi abuela. MI abuela lloraba con la voz quebrada, como si le hubiera salido una voz finita, de viejita femenina, con agudos estridentes que nunca le había escuchado.


Se estaba confidenciando. Era una voz de víctima y de prima dona, a veces de pajarito. José le decía “tía” como si la hubiera visto toda la vida y le preguntaba cosas en italiano con esa voz rica y peruana. MI abuela se había olvidado del italiano en a Argentina y siempre dijo que a ella Italia no le iba ni le venía. El italiano que ella hablaba era un idioma propio, una mezcla, y cuando tena que hablar con unas amigas italianas, decía todo que sí para abreviar, pero la mirad no entendía. Pero ahora con el sobrino ella quería hacerse entender y él le hablaba un italiano perfecto y ella lo entendía. No se oían órdenes ni aseveraciones como de costumbre. A veces parecían lamentos, recuerdos. La voz de él era serena, un poco grave. Oí que mi abuela le preguntó:
–¿Il tuo padre vive ancora?
Preguntó con una voz humilde y temerosa, pero ya más en confianza, no con voz amable de visita, sino como si fuera un sobrino que ella viera cada tanto.
–No –dijo él-, papá falleció en el 50. ¿A ver? Espera. Sí, digo bien, en el 50 porque…
Lo dijo en tono neutro, objetivo, como si recordara la fecha de la muerte de un presidente.
–Ah –dijo medio desconcertada mi abuela-. ¿Y Caetán?
–Caetán falleció de joven, cuando la fiebre amarilla, espera, a ver si me equivoco… pero no, fue en el 18 –sorprendido-. ¿No lo supiste, pues?
–¡Emilia, Emilia! –dijo mi abuela llamando a grandes voces a mi mamá-. ¡Ha morto Caetán!
Se echó a llorar tapándose la cara con las manos. Yo nunca la había visto llorar a mi abuela. Mi mamá estaba haciendo tallerines y a salsa se estaba por quemar.
–Y claro, mamá –dijo mi mamá-. ¿No te acordás de que ya avisaron? Yo tengo la idea de que avisaron.
Y le habló por lo bajo a José, diciéndole que a mi abuela le fallaba un poco la memoria. Mi abuela agarró la estampa de San Cayetano; como no veía casi nada hizo un esfuerzo para mirarlo bien a ver si era, y
mientras, lloraba, pero no ya con esos sollozos impactantes, sino que se le lloraba.
Después vino otra vez mi tío de Lima a comer a mi casa Ese día habían puesto un mantel de supergala que yo no había visto nunca puesto y la mejor vajilla. Yo jamás había visto todo el despliegue junto. Mi abuela se mostró amable, lo suficiente, y correctamente cariñosa.
Después que mi tío se fue, mi abuela, más imperiosa que de costumbre empezó a decir:
–Mételo cua. Guarda cuesto la. Súbito el trapo, ve.
Este cuento pertenece a la antología Camilo asciende. publicado en: La Nación.

Hebe Uhart: Premio Konex 2004: Cuento: Quinquenio 1999-2003. Nació en Moreno, Buenos Aires, en 1936. Novelista y narradora. Profesora de filosofía, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Entre sus obras figuran Dios, San Pedro y las almas (1936), La gente de la casa rosa (1970), El budín esponjoso (1976), La luz de un nuevo día (1983), Mudanzas (novela, 1985), Camilo asciende (1986), Memorias de un pigmeo (1990), Guiando la hiedra (1997) y Señorita (relato, 1999). Libros publicados“Dios, San Pedro y las almas”, ed. Menhir, Rosario, 1962 (cuentos) “Epi, Epi, Pamma sabhactani”, ed. Goyanarte, Buenos Aires, 1963 (cuentos) “La gente de la casa rosa”, ed. Fabril, Buenos Aires, 1970 (cuentos) “El budín esponjoso”, ed. Cuarto Mundo, Buenos Aires, 1976 (cuentos) “Memorias de un pigmeo”, Buenos Aires, 1992 (relato) “La luz de un nuevo día”, ed. Centro Editor, Buenos Aires, 1983. “Camilo asciende”, ed. Torres Agüero, Buenos Aires, 1987 (novela corta) “Mudanzas”, ed. Bajo la luna nueva, Buenos Aires, 1995 (novela) Reedición en Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1996, y en Editorial Mondadori, Buenos Aires, 1998. “Guiando la hiedra”, ed. Simurq, Buenos Aires, 1997 (cuentos) “Señorita”, ed. Simurq, Buenos Aires, 1999 (novela breve)
Proximamente, "Hotel Quequén II. Narrativa", incluye un cuento de Hebe Uhart.

domingo, febrero 24, 2008

Las "otras" fotos

Adivinanzas con escaso nivel de complejidad:

1) ¿Quién está orando?
2) ¿Quién es el dormilón?

3) ¿y de la bola en la ingle? (Homero Simpson, para el "I Festival de Cine de Springfield")


4) ¿ahora?

Las "otras" fotos


- No es un masculino.
- No es Jannet Jackson, Robin Williams ni Luisa Valenzuela.
- No se dedica a la pesca deportiva.
¿Quién es?

miércoles, febrero 20, 2008

Domingo 17 de febrero, tarde, lectura en la playa.

En primera vuelta:
Carlos Aldazabal, Claudia Masín, Julia Magistratti, Mariana Docampo.


Cierre:
Daniel Chirom, Teresa Arijón, Paula Jimenez, Daniel Freidemberg y quien les habla.
La playa escucha...

Domingo 17 de febrero, Desayuno en La Hélice



Primera ronda de lecturas:

María Eugenia López, Elba Serafini, Nurit, Valeria Meiller y Julieta Lerman


Segunda Ronda de lecturas:
Rosana Gutierrez, Paula González Carman, Antonio Jorge, Albech Gunter.



A mi mamá le gustó

Los que escuchan...


Juan Manuél Alegre, antropólogo, sociólogo y muchas cosas más...
Paula Jimenez meditando.

Mariana Docampo y Claudia Masín.

Sábado 17 de febrero, playa de Quequén.

En el bar de playa Ileus leyeron los poetas:
Daniel Chiróm, Daniel Freidemberg, Susana Cella, Cristina Piña, Teresa Arijón, Enrique Solinas, y Mercedes Araujo.
El grupo:

Derrotero sonámbulo hacia Quequén


Daniel Chirom, Cristina Piña, Daniel Freidemberg/
Sebastián Hernainz, Julieta Lerman, Nurit Kametzlan, Valeria Meiller, Alejandro Soiffer.
Paula Jimenez, Mariana Docampo, Claudia Masín, Teresa Arijón.
Mercedes Araujo, Miguel "el fotógrafo", Julia Magistratti, Enrique Solinas.
Paula González Carman y Rosana Gutierrez
Ana Teresa Lecaros y Elba Serafini (escondida)

viernes, febrero 15, 2008

A cada chancho le llega…

Mañana, Lampalagua.
Mañana, la fabulosa jangada, poetas por el río, poetas que dan al mar. Una onda sinusoide interminable, oscura con parches de reflejo.
Mañana, Lampalagua.



Gracias:

San Martín de Porres
San Martín de Tours
San Martín Abad
San Martín de la Santa Cruz

miércoles, febrero 13, 2008

El pronóstico del tiempo


El pronóstico indica que el próximo sábado, en Quequén, la temperatura superará los 30º C. El primer día lindo después de una quincena de lluvias y tormentas. Quizá el domingo por la tarde llovizne, pero quién nos quita el sábado. El sábado de Freidemberg, de Cella, Bernaték, Arijón, Piña, Chiróm, el sábado de la Dedé Araujo. Un sándwich que a pesar del ruido arenoso entre los dientes es más rico que ningún otro. Un sábado: Paula Jiménez, Enrique Solinas, Masin, Nurit, Eugenia López, Jorge Antonio, Docampo, Fernández Berro, Duizeide, Gonzáles Carman, Rosana Gutiérrez, Julieta Lerman, Elba Serafini. Un sábado para conocer a Alejandro Soifer. Un sábado para compartir con muchos amigos. Un sábado para abrazar a Romana, que la extraño mucho, que Santa Fe es muy lejos, que sé que mis ahijados no nacen de la nada, pero quiero que sea sábado y Dedé, Romanita y yo nos abracemos porque lo demás es importante pero no imprescindible.
Contra viento y marea… sigamos enamoradas. Gracias al viento y a la marea… sigamos enamoradas.

lunes, febrero 11, 2008