jueves, septiembre 25, 2008

El próximo martes


Presentación de los libros:

“Entrevero”
Susana Cella. Poesía.


“La diástasis de las tibias largas”

Marina Serrano. Poesía.




Los libros de poesía: “Entrevero” de Susana Cella, y ““La diástasis de las tibias largas” de Marina Serrano, serán presentados el día martes 30 de septiembre a las 19:00 hs en la sala “Osvaldo Pugliese” del Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543). Se referirán a dichas obras los escritores Vicente Muleiro y Daniel Chirom.


Licina Picón, al piano, junto a la soprano Cecilia Arroyo cerrarán el evento presentando la obra: El Cuervo.

(algo de Lici en MySpace - 100 vueltas http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendid=400944537)

Tanto la imagen de tapa como los gráficos interiores del libro “Entrevero” son obra del artista Adolfo Nigro.

jueves, septiembre 18, 2008

EROS MELANCÓLICO

de Giorgio Agamben (1)

La misma tradición que asocia el temperamento melancólico con la poesía, la filosofía y el arte, le atribuye una exasperada inclinación al eros. Aristóteles, después de haber afirmado la vocación genial de los melancólicos, coloca de hecho la lujuria entre sus características esenciales:
El temperamento de la bilis negra ‑escribe‑ tiene la naturaleza del soplo… De aquí proviene el que, en general, los melancólicos sean depravados, porque también el acto venéreo tiene la naturaleza del soplo. La prueba es que el miembro viril se hincha de improviso porque se llena de viento.
A partir de ese momento, el desarreglo erótico figura entre los atributos tradicionales del humor negro (2); y si, análogamente, también al acidioso se le representa en los tratados medievales sobre los vicios como “φιλήδονς” y Alcuino puede decir de él que “se entorpece en los deseos carnales”, en la interpretación fuertemente moralizada de la teoría humoral de Hildegard von Bingen el Eros anormal del melancólico toma de plano el aspecto de una agitación sádica y salvaje:
[los melancólicos] tienen grandes huesos que contienen poca médula, la cual sin embargo arde con tanta fuerza, que éstos son incontinentes con las mujeres como víboras… son excesivos en la libido y sin medida con las mujeres como asnos, tanto, que si cesaran en esta depravación, fácilmente se volverían locos… su abrazo es odioso, tortuoso y mortífero como el de los lobos rapaces… tienen comercio con las mujeres, y no obstante les tienen odio (3).
Pero el nexo entre amor y melancolía había encontrado ya desde hacía tiempo su fundamento teórico en una tradición médica que constantemente considera amor y melancolía como enfermedades afines si es que no idénticas. En esta tradición, que aparece ya cumplidamente en el Viaticum del médico árabe Haly Abbas (que, a través de la traducción de Constantino Africano, influyó profundamente en la medicina europea medieval), el amor, que comparece con el nombre de amor hereos o amor heroycus, y la melancolía se catalogan entre las enfermedades de la mente en rúbricas contiguas (4) y a veces, como en el Speculum doctrínale de Vicente de Beauvais, figuran directamente en la misma rúbrica: “de melancolia nigra et canina et de amore qui oreos dicitur”. Es esta proximidad sustancial de la patología erótica y de la melancólica la que encuentra su expresión en el De amore de Ficino. El proceso mismo del enamoramiento se convierte aquí en el mecanismo que desquicia y subvierte el equilibrio humoral, mientras que, a la inversa, la empedernida inclinación contemplativa del melancólico lo empuja fatalmente a la pasión amorosa. La terca síntesis figural que resulta de ello, y que lleva a Eros a asumir los oscuros rasgos saturninos del más siniestro de los temperamentos, habría de seguir obrando durante siglos en las imágenes populares del enamorado melancólico, cuya caricatura enflaquecida y ambigua hace su aparición durante algún tiempo entre los emblemas del humor negro en el frontispicio de los tratados del siglo XVII sobre la melancolía:
Adondequiera que se dirija la asidua intención del alma, allí afluyen también los espíritus, que son el vehículo o los instrumentos del alma. Los espíritus son producidos en el corazón con la parte más sutil de la sangre. El alma del amante es arrastrada hacia la imagen del amado inscrita en la fantasía y hacia el amado mismo. Allá son atraídos también los espíritus y, en su vuelo obsesivo, se agotan. Por eso es necesario un constante re abastecimiento de sangre pura para recrear los espíritus consumidos, allí donde las partículas más delicadas y más transparentes de la sangre exhalan cada día para regenerar los espíritus. A causa de esto la sangre pura y clara se diluye y ya no queda más que sangre impura, espesa, árida y negra. Entonces el cuerpo se deseca y caduca, y los amantes se vuelven melancólicos. Es de hecho una sangre seca, espesa y negra la que produce la melancolía o bilis negra, que llena la cabeza con sus vapores, seca el cerebro y oprime sin descanso,día y noche, el alma con tétricas y espantosas visiones… Es por haber observado este fenómeno por lo que los médicos de la antigüedad afirmaron que el amor es una pasión cercana al morbo melancólico. El médico Rasis prescribe así, para curarse de él, el coito, el ayuno, la embriaguez, la marcha…(5)
En el mismo pasaje, el carácter propio del eros melancólico es identificado por Ficino con una dislocación y un abuso: “esto suele suceder”, escribe, “a aquellos que, abusando del amor, transforman lo que compete a la contemplación en deseo de abrazo”. La intención erótica que desencadena el desorden melancólico se presenta aquí como la que quiere poseer y tocar aquello que debería ser sólo objeto de contemplación, y el trágico desarreglo del temperamento saturnino encuentra así su raíz en la íntima contradicción de un gesto que quiere abrazar lo inasible. Es en esta perspectiva en la que se interpreta el pasaje de Enrique de Gante que Panofsky pone en relación con la imagen dureriana y según el cual los melancólicos, “no pueden concebir lo incorpóreo”, en cuanto tal, porque no saben “extender su inteligencia más allá del espacio y de la grandeza”. No se trata simplemente aquí, como se ha señalado, de un límite estático de la estructura mental de los melancólicos que los excluya de la esfera metafísica, sino más bien de un límite dialéctico que toma su sentido en relación con el impulso erótico de transgresión que transforma la intención contemplativa en “concupiscencia de abrazo”. Es decir que la incapacidad de concebir lo incorpóreo y el deseo de hacer de ello objeto de abrazo son las dos caras del mismo proceso, en el transcurso del cual la tradicional vocación contemplativa del melancólico se revela expuesta a un trastorno del deseo que la amenaza desde dentro (6).
Es curioso que esta constelación erótica de la melancolía haya escapado tan tenazmente a los estudiosos que han tratado de rastrear la genealogía y los significados de la Melancolía dureriana. Toda interpretación que prescinda de esa pertenencia fundamental del humor negro a la esfera del deseo erótico, por más que pueda descifrar una a una las figuras inscritas en su torno, está condenada a pasar de largo junto al misterio que se ha plasmado emblemáticamente en esa imagen. Sólo si se comprende que se sitúa bajo el signo de Eros es posible custodiar y a la vez revelar su secreto, cuya intención alegórica está enteramente subtendida en el espacio entre Eros y sus fantasmas.

Notas:
(1) Capítulo Tercero, extraído de “Estancias. La palabra y el fantasma en la cultura occidental”. Ed. Pre-textos. 1995. Versión original en italiano de 1977. Giulio Einaudi editore s. p. a., Torino
(2) La asociación entre melancolía, perversión sexual y eretismo figura todavía entre los síntomas de la melancolía en textos psiquiátricos modernos, como testimonio de la curiosa fijeza del síndrome atrabiliario a través del tiempo.
(3) Cause et curae, ed. Kaider, Leipzig, 1903, p. 73, 20 ss.
(4) Así, Arnaldo da Villanova (Liber de parte operativa, en Opera, Lugduni, 1532, fol. 123‑50) distingue cinco especies de alienatio; la tercera es la melancolía, la cuarta es “alienatio quam concomitatur immensa concupiscentia et irrationalis: et graece dicitur heroys… et vulgariter amor, et a medicis amor heroycus».
(5) M. FICINO, De amore, ed. crítica al cuidado de R. Marcel. París, 1956, VI. 9.
(6) En esta perspectiva, la “melancholia illa heroica” que Melanchton, en un pasaje del De anima que no había escapado a la atención de Warburg, atribuye a Durero, contiene verosímilmente una referencia a aquel amor heroycus que, según la tradición médica repetida por Ficino, era precisamente una especie de melancolía. Esta proximidad de amor y melancolía, según la medicina medieval, explica también el ingreso de Dame Merencolie en la poesía amorosa de los siglos XIII y XIV

lunes, septiembre 15, 2008

Moscú

Moscú era para mí. Para mí
[sigamos enamoradas]

viernes, septiembre 12, 2008

Darío Volonté

Anoche, entró Darío, como quien llega a casa y se quita los zapatos,
y nosotros, los mudos otros, lo recibimos
como a una lluvia de viento y flores de lapacho.

especialmente yo, fui líquida pobreza
y él, flores de lapacho.

Gracias, Darío Volonté.

miércoles, septiembre 10, 2008

Rosarino en el pasto


EL PELIGRO DE LA ESPERANZA


Es justo allí
a mitad de camino entre
el huerto desnudo
y el huerto verde,
cuando las ramas están a punto
de estallar en flor,en rosa y blanco,
que tememos lo peor.

Pues no hay región
que a cualquier precio
no elija ese tiempo
para una noche de escarcha.

Robert Frost.

Poeta norteamericano nacido en San Francisco en 1874. Falleció en Boston en 1963.

martes, septiembre 02, 2008

Fuimos al río



Fui al río



Fui al río, y lo sentía


cerca de mí, enfrente de mí.


Las ramas tenían voces


que no llegaban hasta mí.


La corriente decía


cosas que no entendía.


Me angustiaba casi.


Quería comprenderlo,


sentir qué decía el cielo vago y pálido en él


con sus primeras sílabas alargadas,


pero no podía.



Regresaba


-¿Era yo el que regresaba?-


en la angustia vaga


de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.


De pronto sentí el río en mí,


corría en mí


con sus orillas trémulas de señas,


con sus hondos reflejos apenas estrellados.


Corría el río en mí con sus ramajes.


Era yo un río en el anochecer,


y suspiraban en mí los árboles,


y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.


Me atravesaba un río, me atravesaba un río!




Juan L. Ortiz



Bernardina Rosaura ahora descansa cerca del Embolsadito.

Bernardina Rosaura, yo te duelo.

M.S.

domingo, agosto 31, 2008

Feliz Cumpleaños Romanita!

Recuperación de la piedra caída

La noche me trae
como un padre hacia mí misma.

Y no hay nada que me sea más ajeno
y más cercano
que este regresar de ola
sobre un centro intengible.

La noche me trae hacia otra noche.
O me lleva.

Despertándome en mi cuerpo
son tantas las preguntas
que creo más que nunca.

Cecilia Romana
Flota, hangares y otros trabajos mecánicos.
Ediciones del Copista. 2004

Feliz,
feliz,
feliz,
Cumpleaños.

jueves, agosto 28, 2008

Otro Poema de "Un Asunto tristísimo"


Me hiciste entrar en tu muerte porque parecían flores.
Y los grumos se izaron sobre mí. Y las azafatas fueron
patrias que toqué con mis suelas. No vayas, suplicó mi
madre, no lo atormentes. Pero, ¿alguien me conoce menos
que yo? Sentí el río en mí. El río estriado en la zona de
las cortaderas. El agua larga de mi sueño. No lo conozcas,
porque vas a enviciarte y después, ni los poros de tu cruz
saldrán a flote. Mi cara estaba quieta. Piloteando el amor
sobre las cumbres, mi cara era un túmulo con pintas.
Y volvió a gritar mi sueño: ¡Cristóbal, Cristóbal,
es hora de cargar a Goeminne sobre nuestros hombros!


Cecilia Romana. Un asunto tristísimo

en prensa por editorial VOX

miércoles, agosto 27, 2008

Cecilia Romana

Cumple 33 años el próximo lunes. ¿Qué puedo decir? Nada que no sea una repetición.



Un asunto tristísimo

Dijeron los cortadores que te morías. Leí: d’Halmar no puede
estarse en pie, pero háganle saber cuánto lo aprecia el Sur.

Dijeron que soy joven y estoy sana. El de anteojos y gorra dijo:
demasiado tierna para Goeminne. Y se burló de tus manos.

Dijeron que la vida es injusta, que más me vale pensar en otro.

Dos torcazas se espulgan en la antena. Hace frío, aunque tal vez
sea la fiebre. No trates de averiguar por qué hablo así.
Nadie me entiende menos que yo. Me pasó, por creer que entendía,
quedarme con ellos y después, oírlos murmurar:
Augusto, sí, sí que se muere este año.

Dijeron que no me reconocerías ni viéndome cara a cara.

Pronto voy a meterme en la cama. Me gusta mirar las rodillas
debajo de la manta: dos macizos a cuadros. Puntiagudos.
Casi tan altos, corpulentos y crédulos como mis oídos.


Cecilia Romana nació en Buenos Aires en 1975. Publicó: Flota, hangares y otros trabajos mecánicos, 2004; Duelo –en colaboración-, 2005; Aviso de obra, 2008 (Premio de Poesía Iberoamericana Sor Juana Inés de la Cruz, México, 2006); No lo conozcas, 2007 (Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, México, 2006). Bajo su curadoría, el sello Sigamos Enamoradas, del que es editora, publicó la antología de poesía argentina Hotel Quequén, en 2006, y la antología de narrativa nacional Hotel Quequén II, en 2008. Sus poemas han sido traducidos al francés en Canadá (Exit) y Bélgica (Maison de la poésie). Colabora con varias revistas nacionales y extranjeras. Es licenciada en Artes y Ciencias del Teatro.Los poemas de la presente selección pertenecen a su libro Un asunto tristísimo, en prensa por editorial VOX.



Gracias Romanita. Te adora, tu amiga Marina

[sigamos enamoradas]

lunes, agosto 25, 2008

Algo de...


EL BAÑO

Nos metemos en la bañera
tenemos esas piernas largas
difíciles de acomodar,

es placentero
separarlas un poco
entrever la claridad del sexo entre flagelos
que el agua mueve como si fuera densa,
burbujas mínimas se desprenden
dejándose llevar como otolitos
luego, emergen.

Acaricio la gruesa interfase de espuma
desde el bregma
un rebozo
se acumula en los hombros
armiño (u otro tipo de manto claro y fluente)
transformado en agua
se acumula sobre la horquilla esternal y luego
caótico chorrea hasta la línea de flotación.

Soplo
en la espuma viaja el aliento,
el pelo, como el de algunas novias
tiene cosas blancas que parecen flores.

La espalda se enfría pasado un rato
piernas, pelvis, abdomen siguen inmersos y tibios
los pechos se atemperan al rozarse,
sus vértices cambian de consistencia
y quedan atrapados entre brazos
dirigidos por escápulas
que se distancian para acercarnos.

Levanto algo de agua
mojo su espalda para que no se enfríe,
y nos paramos,
hay un espejo grande,
somos tan lindas,
tenemos esas piernas
tan largas.

La diástasis de las tibias largas [Sigamos Enamoradas, 2008]

Presentación: martes, 30 de septiembre CCC. 19.00 hs. Corrientes 1423.

martes, agosto 19, 2008

Presentación de los nuevos libros sigamos


Entrevero

Susana Cella

Poesía


y


La diástasis de las tibias largas

Marina Serrano

Poesía



Martes, 30 de septiembre de 2008. 19:00 hs
Centro Cultural de la Cooperación.
Sala Pugliese (PB) Av Corrientes 1543.

Además: música y brindis.



Cambio olímpico


Mi querida madre, esposa, y asesina:

¿Qué puedo hacer por vos? Ya no lo sé. Sabés que lo intenté... pero no.
Te veo siempre igual, y bueno, porque no decirlo, yo también estoy igual, con todas esas cosas que no cambio y esas pocas que aprendo.
Dirás que soy una resentida, hija de su madre -diría yo- qué puedo hacer, acordate cuando me abriste las puertas para ser tu legítima representante, y sola, ante la decisión de pasar, me respondí sobre lo correcto: o accedía a ese mundo de coima y acomodo, o cumplía mi sueño bajo una tremenda injusticia. Obvio, no cumplí mi sueño, ni vos el tuyo. ¿Dónde estuvo el malentendido?
¿Soy una resentida? Creo que sí, hermana y esposa mía, porque vuelvo a sentir lo mismo, una y otra vez, cuando veo a los nuevos hijos que pasan vergüenza, y de nuevo tu hipocresia, tapar la ignorancia y la haraganería con nimiedades.
Lamentablemente, no puedo abandonarte, no puedo escapar a otros países, te amo con ese pesar en los hombros, con ese tremendo pesar al ver lo que ambas somos.
Si nadie llegara, no sería tan malo. Deberíamos entender: un hijo que sube al podio es una tragedia para nuestro carácter, porque en él ponemos la imagen de lo que creemos ser. El oro se disfruta, o al menos, no molesta, cuando se tiene en exceso o cuando no se lo tiene de ninguna manera.
En fin, de gusto te digo estas cosas, nunca podrá dejar de quererte,

tu hija resentida
M. S.

(a quienes lean esto, mis más sinceras disculpas)

lunes, agosto 11, 2008

El asado de Carlos


Felicitaciones Cecilia Romana! Invitada al próximo Festival de Colombia.
Felicitaciones Cecilia Romana y Diego Bentivegna! Por el nuevo libro para Kapeluz.
Gracias Carlos Bernatek -ganador del último concurso de cuentos del Fondo Nacional de las Artes- por el asado, por cuidar y amar a Romanita, y por aguantar las nuevas "sorpresas" que me amanecen.




miércoles, agosto 06, 2008

Léonie Adams y la Rana René, un imperdible.


April Mortality

Rebellion shook an ancient dust,
And bones, bleached dry of rottenness,
Said: Heart, be bitter still, nor trust
The earth, the sky, in their bright dress.

Heart, heart, dost thou not break to know
This anguish thou wilt bear alone?
We sang of it an age ago,
And traced it dimly upon stone.

With all the drifting race of men
Thou also art begot to mourn
That she is crucified again,
The lonely Beauty yet unborn.

And if thou dreamiest to have won
Some touch of her in permanence,
´Tis the old cheating of the sun,
The intrincate lovely play of sense.

Be bitter still, remember how
Four petals, when a little breath
Of wind made stir the pear-tree bough,
Blew delicately down to death.

Léonie Adams. 1899-1988

miércoles, julio 23, 2008

González Moras

7.
Como si la suma de detalles pudiera
darle la certidumbre de que vivía.

Insisto.
Un muerto no hablaría
más que él, para

cerciorarse de que en apariencia
no estaba muerto.

Juan M. González Moras. Anaranjado color de tempestad. Paradiso (2001)


[Foto: un biólogo en Calamuchita]

lunes, julio 21, 2008

Encuentro

Siempre festejamos lo mismo. Y siempre es una fiesta.




lunes, julio 14, 2008

Susana Cella, Arturo Carrera y Soledad Castresana

El viernes, 11 de julio, en el ciclo de poesía "La Manzana en el Gusano" leyó nuestra querida Susana Cella, junto a Soledad Castresana y Arturo Carrera. Un verdadero placer.


Susana Cella



Soledad Castresana

Arturo Carrera

martes, julio 08, 2008

Joaquín Giannuzzi


Conocimiento del insecto

La mosca explora el borde de los objetos
en rápidos giros discontinuos.
Una pizca nerviosa de vida individual, aplicada
a este momento convencional de las cosas.
Pero en alguna parte
estalla una puerta y en súbita parálisis
la mosca se entrega a la sospecha
de un doloroso conocimiento:
sabe que estoy allí y que no puedo
apagar mi conciencia, su amenaza de caos.
Una vigilia de universos separados
que no pueden ignorarse.
En dos cuerpos tensados, una astucia
de condenados, a la espera
de algo que pueda definirse todavía.
Y el salto en que se pierde
por el mundo ilegible
es una desierta aventura
hacia un orden ajeno a mi visión.

martes, julio 01, 2008

"Judas. Evangelio y biografía" en Studia Patavina

Studia Patavina. Rivista di Scienze Religiose.
Francisco García Bazán, Judas. Evangelio y Biografía. Sigamos Enamoradas, Buenos Aires 2007, pp. 190, s.i.p.
Sul vangelo gnostico di Giuda vi è ormai una rica bibliografía, cui si aggiunge il presente lavoro di un profesore argentino, noto specialista di gnosticismo come appare dalla terza di copertina. Sotto il profilo scientifico l´a. ha tutte le carte in regola per trattare del vangelo gnostico di Giuda. E ne trata infatti con serietà, ma direi con un´interpretazione per la gnosi, come lo è la Pagels, anche se non in forma cosí radicale.


...

Santa Fe de la Veracruz

Después de trabajar. Cecilia Romana y Carlos Bernatek. Como todos los días.