miércoles, septiembre 19, 2012
sábado, septiembre 01, 2012
Feliz Cumpleaños Cecilia Romana
Feliz Cumpleaños Cecilia Romana!
Por tu nuevo premio en poesía (FNA 2012), por tu obra que crece, por tu nueva casa, tu familia divina, por tu lealtad a los amigos, por el entusiasmo que irradiás, por mil cosas que no vamos a nombrar a riesgo de caer pesados y desubicados: brindis, gracias, brindis, queremos más. Te queremos, queremos más.
Foto de archivo: nadando con Romana, en una playa nudista de Quequén, 2012.
martes, agosto 14, 2012
martes, mayo 01, 2012
Reseñas sobre libros argentinos de poesía en México
www.periodicodepoesia.unam.mx
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1836&Itemid=82
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1633&Itemid=1
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=380&Itemid=113
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1836&Itemid=82
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1633&Itemid=1
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=380&Itemid=113
lunes, marzo 12, 2012
ESCRITURA Y REESCRITURA EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XX
PROGRAMA DEL CURSO 2012
Cristina Piña
e-mail: cpinaorama@gmail.com
cpina@ciudad.com.ar
Fecha: del 11 de abril al 4 de julio (12 clases)
Horarios: miércoles de 19:30- 21:00 -
ESCRITURA Y REESCRITURA EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XX
1. La reescritura del tema del doble
Antecedentes
El tema del doble en el siglo XIX. La duplicación de la subjetividad tras la homogeneidad y unidad cartesiana. Razón y crisis de la razón. El silencio filosófico. Las figuraciones románticas: dobles, fantasmas, vampiros. “William Wilson” de E.A. Poe. La transformación decadentista: Oscar Wilde.
Julio Cortázar, en la estela del surrealismo: Importancia capital del surrealismo en la obra de Cortázar. La elaboración post-surrealista del tema del doble: deseo, inconsciente y muerte. “La isla a mediodía” y “Lejana”.
Jorge Luis Borges, el posmoderno avant-la-lettre: la deconstrucción de la sustantividad del sujeto: “La nadería de la personalidad”. El antipsicologismo de la duplicación subjetiva borgeana: “Los teólogos” y “Tema del traidor y del héroe”. La multiplicación subjetiva: “El inmortal”.
2.- La reescritura del cuento de hadas y el cuento maravilloso
Antecedentes.
La tradición del cuento de hadas y el cuento maravilloso: el cuento folklórico y oral. La Edad Media y la tradición celta. La escritura francesa de los siglos XVII y XVIII: Perrault, Mme. D’Aulnoy y Mme. Leprince de Beaumont. El siglo XIX: los hermanos Grimm y el registro folklórico-estético. La renovación del cuento de hadas y maravilloso: Andersen. Cenicienta de Perrault; La bella y la bestia de Madame Leprince de Beaumont
Reescrituras con marca genérica:
Cuento de hadas y feminismo: el doble tipo de reescritura: como contraviolencia simbólica y como problematización simbólica. Cuentos a indicar de Angela Carter y Luisa Valenzuela.
Cuento de hadas y cuento maravilloso en perspectiva masculina: Ceremonia secreta de Marco Denevi, Zarzarrosa de Robert Coover y Cuentos de Medianoche de amor de Michel Tournier.
3. La reescritura del policial
Antecedentes:
Poe y la creación de la narrativa policial. La evolución en Europa y Estados Unidos. La narrativa detectivesca y la novela negra. Los crímenes de la rue Morgue E.A.Poe y La hermana pequeña Raymond Chandler
Jorge Luis Borges, la deconstrucción del policial: “La muerte y la brújula” y “El jardín de senderos que se bifurcan
Paul Auster, el desfondamiento del policial: Ciudad de cristal y referencias a las otras novelas de La trilogía de Nueva York.
Textos literarios
Edgar Allan Poe: “William Wilson”; “Los crímenes de la rue Morgue”
Raymond Chandler: La hermana pequeña
Julio Cortázar: “La isla a mediodía”; “Lejana”
Jorge Luis Borges: “La nadería de la personalidad”; “Los teólogos”, “Tema del traidor y del héroe”; “El inmortal”; “La muerte y la brújula”; “El jardín de senderos que se bifurcan”
Charles Perrault: Cenicienta
Madame Leprince de Beaumont: “La bella y la bestia”
Angela Carter: un cuento a indicar de La cámara sangrienta
Luisa Valenzuela: un cuento a indicar de Simetrías
Marco Denevi: Ceremonia secreta
Robert Coover: Zarzarrosa
Michel Tournier: Cuentos a indicar de Medianoche de amor
Paul Auster: La trilogía de Nueva York (en especial: Ciudad de cristal
Cristina Piña
e-mail: cpinaorama@gmail.com
cpina@ciudad.com.ar
Fecha: del 11 de abril al 4 de julio (12 clases)
Horarios: miércoles de 19:30- 21:00 -
ESCRITURA Y REESCRITURA EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XX
1. La reescritura del tema del doble
Antecedentes
El tema del doble en el siglo XIX. La duplicación de la subjetividad tras la homogeneidad y unidad cartesiana. Razón y crisis de la razón. El silencio filosófico. Las figuraciones románticas: dobles, fantasmas, vampiros. “William Wilson” de E.A. Poe. La transformación decadentista: Oscar Wilde.
Julio Cortázar, en la estela del surrealismo: Importancia capital del surrealismo en la obra de Cortázar. La elaboración post-surrealista del tema del doble: deseo, inconsciente y muerte. “La isla a mediodía” y “Lejana”.
Jorge Luis Borges, el posmoderno avant-la-lettre: la deconstrucción de la sustantividad del sujeto: “La nadería de la personalidad”. El antipsicologismo de la duplicación subjetiva borgeana: “Los teólogos” y “Tema del traidor y del héroe”. La multiplicación subjetiva: “El inmortal”.
2.- La reescritura del cuento de hadas y el cuento maravilloso
Antecedentes.
La tradición del cuento de hadas y el cuento maravilloso: el cuento folklórico y oral. La Edad Media y la tradición celta. La escritura francesa de los siglos XVII y XVIII: Perrault, Mme. D’Aulnoy y Mme. Leprince de Beaumont. El siglo XIX: los hermanos Grimm y el registro folklórico-estético. La renovación del cuento de hadas y maravilloso: Andersen. Cenicienta de Perrault; La bella y la bestia de Madame Leprince de Beaumont
Reescrituras con marca genérica:
Cuento de hadas y feminismo: el doble tipo de reescritura: como contraviolencia simbólica y como problematización simbólica. Cuentos a indicar de Angela Carter y Luisa Valenzuela.
Cuento de hadas y cuento maravilloso en perspectiva masculina: Ceremonia secreta de Marco Denevi, Zarzarrosa de Robert Coover y Cuentos de Medianoche de amor de Michel Tournier.
3. La reescritura del policial
Antecedentes:
Poe y la creación de la narrativa policial. La evolución en Europa y Estados Unidos. La narrativa detectivesca y la novela negra. Los crímenes de la rue Morgue E.A.Poe y La hermana pequeña Raymond Chandler
Jorge Luis Borges, la deconstrucción del policial: “La muerte y la brújula” y “El jardín de senderos que se bifurcan
Paul Auster, el desfondamiento del policial: Ciudad de cristal y referencias a las otras novelas de La trilogía de Nueva York.
Textos literarios
Edgar Allan Poe: “William Wilson”; “Los crímenes de la rue Morgue”
Raymond Chandler: La hermana pequeña
Julio Cortázar: “La isla a mediodía”; “Lejana”
Jorge Luis Borges: “La nadería de la personalidad”; “Los teólogos”, “Tema del traidor y del héroe”; “El inmortal”; “La muerte y la brújula”; “El jardín de senderos que se bifurcan”
Charles Perrault: Cenicienta
Madame Leprince de Beaumont: “La bella y la bestia”
Angela Carter: un cuento a indicar de La cámara sangrienta
Luisa Valenzuela: un cuento a indicar de Simetrías
Marco Denevi: Ceremonia secreta
Robert Coover: Zarzarrosa
Michel Tournier: Cuentos a indicar de Medianoche de amor
Paul Auster: La trilogía de Nueva York (en especial: Ciudad de cristal
sábado, marzo 10, 2012
10 preguntas...
https://sites.google.com/site/10preguntaspara1poeta/marina-serrano
Marina Serrano
Marina Serrano
1-¿Dónde se encuentra el germen de tu creación? /// quizás, si es por el origen:¿Cómo te involucraste, cómo caíste? Y si es por el método: imagen, contenido, experiencia, sonido; qué gatilla el poema?No lo sé, creo que no tengo una respuesta automática (y como no la tengo salto a la pregunta siguiente y, como encuentro en ella el mismo inconveniente, salto una vez más, y así sucesivamente hasta que, por arte de magia, me domina una conclusión: ¡no tengo respuesta automática para ninguna tus preguntas!). Tiendo a pensar que todo lo que puedo contestar es un armado a posteriori, de escaso valor, impostado, ―algo tan gracioso como cuando se intenta explicar la aparición del órgano “ojo”, por medio de variaciones anatómicas progresivas que, aunque inútiles durante los milenios que llevó su formación, de pronto un día, sin quererlo ni beberlo, se ha encontrado siendo ojo―. No digo esto por falta de disposición o ganas, sino porque, como diría Fausto, “somos seres condenados a ver lo iluminado pero no la luz”.Intentando, no obstante, responder a tu pregunta, creo que cuando hay un germen, ya todo está ―“los miles de reflejos, que entre los dos crepúsculos del día…”―, el resto es desarrollo. Y cuándo no hay germen, ¿Cómo se puede saber dónde encontrar lo que aún no existe? Creo que uno siempre está creando, o recreando, aunque sólo a veces escribe.
2- Las influencias son necesarias e inevitables, a veces hasta deseables pero ¿cómo logra liberarse de ellas? ¿Se es más libre cuando se han sacudido las influencias? No me libero de las influencias, las admiro, las tomo, creo tomarlas, digo: ¡Que bueno esto! ¡Quien pudiera! ¿Lo intento? Y cuando siento estar bien adentro de ese otro mundo, enterrada hasta el tuétano en aquello que quiero hacer carne, me doy cuenta que lo producido, mi producción influenciada, nada tiene que ver con aquella fuente original. Aunque quiera, aunque me esmere, no resulta. Quizá porque cuando copio mal, muy mal, pésimo. A veces me sucede algo extraño (algo que siempre termina haciéndome descostillar de risa): leo algo, una sentencia, un poema, cualquier cosa, creo que es genial, lo marco. Cierro el libro para meditarlo, saborearlo, y al rato (o a veces, mucho tiempo después) cuando vuelvo a la fuente para transcribirla, o releerla, descubro que entendí cualquier cosa: el texto original nada tiene que ver con lo que yo creí leer ¡Leí lo que yo quería leer! ¡Claro, cómo no iba a estar de acuerdo, si lo había inventado yo! Son experiencias divertidísimas. Soy una mala influencia para mí, ¿sería oportuno librarme? 3- Cree que la poesía actual hecha en Argentina es comparable a aquella de los años vanguardistas construida en torno a la revista Martín Fierro, y sus grupos de Florida y Boedo? Comparar es barato. No cuesta nada y no tiene límites, entre una zanahoria y la raqueta de Roger Federer supongo que más de un zoquete encontrará coincidencias asombrosas. Cada persona vive su poesía, su tiempo, su clima, cada generación, cada cultura. Desde mi visión lega y simplificadora, la poesía de ayer fue creada por personas que tuvieron otros intereses, que pensaron diferente, que se espantaban con otros fantasmas, (y dejemos de lado la comparación dentro de la comparación, los juicios de valor), personas que, al fin y al cabo, no dejaron de ser tan parlantes y sufrientes como sus antecesores, ni lo serán menos que quienes los sucedan. Entonces, habrá zonas compartidas y zonas prácticamente incomprensibles. La comparación, aunque parezca una visión algo pragmática, sólo debería tener lugar y sentido a los fines del enriquecimiento, para lograr la comprensión de lo actual, valorar lo pasado, o proyectar. 4-¿Qué te parecen los mecanismos alternativos de difusión de las obras poéticas? que han sido alabados en igual medida que criticados/// No se puede negar que son útiles, ATEP ―a todos los efectos prácticos―, como diría Bell, pero yo no alcanzo a comprenderlos. Se lee y se divulga distinto, se escribe a otra velocidad, y es bien sabido que cuando se escribe a otra velocidad también se piensa distinto. Yo no soy capaz aún de comprender lo que todo esto implica, su sentido, sus consecuencias. Y el cambio hecho, hecho está (y en concordancia con la respuesta anterior), la crítica o la alabanza también encuentran noble sentido cuando apuntan a la mejora; la crítica rencorosa, nostálgica, es un barril sin fondo, aunque a veces, no esté exenta de cierta belleza, de cierto atractivo. Hay algo en toda esa súper-velocidad de transferencia de datos, en el exceso de información (que muchas veces es nada más que eso, información, datos, guías de teléfono), en la falta de filtro, hay algo que tiende a superar nuestra capacidad de procesar, tal y como hemos aprendido a procesar ―una gran cena navideña que termina en Hepatalgina, modorra, pesadez―. No obstante, el humano es tan genial que cambia ante nuestros sin que percibamos casi la diferencia, las conductas que en él tienden a instalarse no son caprichos de “pibes que chatean”, tienen indudablemente sentido, su razón de ser, y eso es lo que deberíamos intentar comprender para encontrar formas posibles y exitosas de difusión, comprensión, formas posibles de compartir poesía. 5- Cual es el pacto que estableces con el lector? ¿Es populista hacerse entender? el virtuosismo, es soberbia? Me parece una verdadera porquería (y esto implica soberbia, subestimación, y otras yerbas) que un crítico, o el autor mismo, tenga que explicar lo que la obra significa para que alguien llegue a vincularse con ella, o para que tenga valor. Quizá esta idea, se ancla en que, por mucho que yo haya leído, conservo una mente arcaica. Hace poco, frente a algunas obras nuevas en Pompidour, me sentí una verdadera estúpida, ignorante. ¿Es tan así?, me pregunté, ¿soy una ignorante, a pesar de que la densidad de las cosas que ignoro? ¿está bien hacer sentir a alguien así? ¿Es el objetivo buscadi por el autor? Yo escribo para alguien como yo, sin encriptar ni subestimar, simplemente porque no puedo escribir en otro idioma, ni en otro lenguaje, hacerlo significaría faltar el respeto al lector (y eso me incluye). La relación entre populismo y hacerse entender, no la entiendo. Hacerse entender es necesario, aun para los que dicen que escriben para ellos mismos. Hacerse entender es también entenderse. De todas maneras deberíamos diferenciar el entendimiento de la comprensión. Ah, me olvidaba: si la virtud es soberbia, entonces estamos al horno con papas, condenados al rasero, condenados a nunca ver con otros ojos, a no salir de nuestros cuadrados neuronales, privados de la posibilidad de dejarnos guiar en otros mundos para los cuales hemos nacido ciegos. Si Argerich no existiera, yo jamás hubiese sido capaz de sentir, concebir o siquiera imaginar una interpretación como la suya del Concierto N° 3 de Prokofiev. Las virtudes de los otros enriquecen mi vida, hacen que mis limitaciones no sean tan difíciles de llevar, tan dolorosas. 6-¿Creés que el poeta, como tal, tiene un compromiso social particular, o más bien se trata de una sensibilidad más expuesta a los males de la sociedad? Todos tenemos un compromiso social particular. No creo que sea una justa que el poeta tenga sensibilidad diferente, aunque seguramente lo que sí tiene es el coraje, la musicalidad y el talento, y las ganas para decirlo (o no, y sólo es poeta para procurarse objetos amorosos y gratificación sexual). Creo que cada persona dispone de recursos y posibilidades diferentes, formas de hacer, de ver, de comprender, que enriquecen a los demás. Ofrecer las particularidades de cada uno a los demás, suma. 7- Hay varios lugares comunes: toda poesía es política, el subjetivo es político, etc. Cómo, según tú, se articularía lo político en literatura, desde el retrato. Desde la queja? Desde la disección de la realidad? Nadie puede escapar a su contexto, quien habla es, al mismo tiempo, producto y factor de cambio. ¿Cómo podría la poesía, la música, el arte en general, quedar fuera? El tema ha sido aclarado hace ya mucho tiempo, basta ver como la física relativista y la mecánica cuántica han echado por tierra la vieja idea del observador neutro, el observador no participante. ¿La poesía, los poetas, quedan fuera? ¿Sus voces no ejercen efecto alguno sobre quienes ejercen el poder, sobre el electorado, sobre los miembros de una sociedad? Y sumando a esto la imposibilidad de la no-comunicación ―cuando alguien no dice nada, a pesar de todo, dice algo―, se vuelve aún más ingenuo el concebir a la poesía como actividad inocua. La poesía tomará formas y colores dependiendo del paisaje, la sed, la forma del entorno, pero siempre dirá. 8- Cuál fue el último libro de poesía que leíste? ¿De verdad tengo que contestarte? Acabo de leer Versos de una… de Clara Beter, seudónimo de César Tiempo, seudónimo de Israel Zeitlin.
9- Cómo te sitúas en el dilema arte premeditado v/s arte no premeditado; mapa del poema v/s escritura sobre la carne caliente del asunto?
¡Que preguntas hacés! Yo no me sitúo en ningún lugar. No uso mapas, ni GPS, si lo que hago le sirve a alguien, le gusta, le parece agradable, lo comparte, bienvenido sea, si no, que lo tire a la basura mientras yo intento escribir algo mejor. Supongo que cada uno hará defensa de lo que cree, según su momento vital. El que se encuentre escribiendo en caliente, defenderá esa idea, y el que escribe de otra manera, pues defenderá lo suyo. El que tenga experiencia, el que recién inicia y cree que tiene la vaca atada, cada uno defenderá lo suyo. No hay peor máquina que la razón para inventar las más ingeniosas justificaciones. Yo no sé, cada vez sé menos, especialmente de poesía. Por ahora, aprendo, a veces escribo de una manera, a veces de otra, cambio de temas, cambio de ámbito, de voz. Anoche pensaba: algún día habrá que tirar todo esto a la basura (no dije basura exactamente sino algo un poco más escatológico), descartar todos estos queridos borradores y escribir algo bueno de verdad, algo escrito con el absoluto convencimiento en el saber cómo debo hacerlo, de adónde quiero llegar, qué quiero conseguir. Quizá a los ochenta, ¿a los noventa? Pero como también pensé que eso quedaba demasiado lejos y que no me apetecía demasiado llegar, decidí contentarme con estos borradores que son lo mejor que pude y puedo hacer hoy. 10- Según tu criterio. Que poeta vivo que habría que releer en la actualidad? Depende del estado de ánimo, yo prefiero (uso y recomiendo. Lic. Marina Serrano, matrícula 99.666) ir a la biblioteca, extender el brazo y, el primer libro que se adhiere a la palma de la mano, adentro. Si el libro me conmueve (o me vuelve a conmover, lo que resulta dos veces mejor), y el autor está vivo, intento contactarlo para agradecerle, mientras disfruto y siento que escribir vale la pena. Y si el autor è morto, hago de cuenta que no lo está, y también me sorprendo creyendo que vale la pena. Ahora, si el libro no logra sacar nada de mí, prefiero creer que no ha llegado su momento. Ante la menor duda, por si no tienen ediciones impresas o bibliotecas a mano, se recomienda recurrir a: Zurita, Godino, Edwards, Romana, Durand, Freidemberg (¿sigo?), por supuesto, en dosis terapéuticas. Si los síntomas persisten, no dude en consultar con algún poeta de pura cepa. *Marzo del 2012
Marina Serrano ( 1973) Quequén, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Participó en la antología de poesía argentina: “Hotel Quequén” (Sigamos enamoradas, 2006). En noviembre de 2006, publicó su primer libro de poesía “Formación Hospitalaria” (Sigamos enamoradas 2006) por el cual recibió una mención en el “II Premio Internacional de Poesía Revista Prometeo para Libros Publicados en Lengua Castellana” (XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín 2007). Participó en la antología de cuentos: “Hotel Quequén II” (sigamos enamoradas, 2008) y en Poetas Argentinas (1961-1980), compilada por Andi Nachon (Ediciones Del Dock, 2008). “La diástasis de las tibias largas” obtuvo una mención en el Concurso Nacional de Poesía del Fondo Nacional de las Artes 2006, Argentina, y fue publicada en 2008. Obtuvo una mención en el premio “Luis Tejeda”, 2010, por el libro: “Divulgación científica. Una breve selección de cuentos positivistas”.
En galeras: "La única cosa necesaria" (El Copista), poesía.
|
domingo, diciembre 04, 2011
miércoles, noviembre 16, 2011
Algo de la conferencia de noviembre, en Necochea
Hoy, 16 de noviembre, en La Nación, puede leerse parte de la conferencia que brindó Mori Ponsowy en Necochea, el día 3 de noviembre de 2011.
http://www.lanacion.com.ar/1423566-leer-un-modo-de-descubrirnos
http://www.lanacion.com.ar/1423566-leer-un-modo-de-descubrirnos
viernes, noviembre 04, 2011
Conferencia Literaria en Necochea
El jueves 3 de noviembre, en el Multiespacio Cultural China Zorrilla (ex-cine TOLEDO) de Necochea, se llevó a cabo la conferencia literaria:
¿Por
qué leer, por qué escribir?
Un montón de ideas mezcladas a punto nieve sobre la tarea
del escritor.
a cargo de Mori Ponsowy y Mercedes Araujo.
En el marco de la conferencia también se realizó una exposición de pintura y fotografía a cargo de las artistas plásticas Cendak y Romina Fangio.
jueves, octubre 20, 2011
Mori Ponsowy y Mercedes Araujo en Necochea
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Conferencia:
¿Por qué leer, por qué escribir?
Un montón
de ideas mezcladas a punto nieve sobre la tarea del escritor.
Mori
Ponsowy (Premio El Ateneo por su
novela Abundancia) y Mercedes Araujo (Premio Fondo
Nacional de las Artes por su novela La
hija de la cabra) hablarán sobre sus propias experiencias como lectoras y
escritoras, sus quehaceres literarios cotidianos, sus creencias íntimas
acerca de la forma en que se deviene (o no) escritor/a.
Coordina: Marina
Serrano.
Jueves, 3 de noviembre de 2011, 18:00 hs.
Multiespacio Cultural China Zorrilla (Ex Cine
Teatro Toledo) Av. 75 Esq. 58. Necochea.
|
Mori Ponsowy nació en Buenos Aires en 1967, pero siendo muy niña
se fue con su familia a vivir a Perú y, después, a Venezuela. Es Licenciada en
Filosofía y tiene una Maestría en Ciencias Políticas y otra en Creación
Literaria. Trabajó durante varios años como redactora creativa publicitaria en
Ogilvy & Mather, J. Walter Thompson y McCann Erickson. Su primer libro de
poesía, “Enemigos Afuera”, (Ediciones del Copista, 2001) ganó en Argentina el
Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación, y una
Mención de Honor del Fondo Nacional de las Artes. Su primera novela “Los
colores de Inmaculada” (Ediciones El Brocense, 2006) ganó el Premio de Novela
Corta de la Diputación de Cáceres, en España. Ha traducido a las poetas
norteamericanas Sharon Olds (“El Padre”, Bartleby Editores, España, 2004) y
Marie Howe (“Lo que hacen los vivos”, Editorial Luna Nueva, Venezuela, 2004). Fue co-fundadora y la primera editora de la
revista Lamujerdemivida, que en 2004 ganó el Premio Julio Cortázar a la mejor
revista cultural del año en Argentina. También
ha publicado los libros “No somos perfectas” (relatos de vida de 18 mujeres
argentinas) y "Mujeres políticas y argentinas" (entrevistas a mujeres
del poder, en coautoría con Natasha Niebieskikwiat). "Abundancia", su
segunda novela, fue finalista del Premio Clarín-Alfaguara 2009, finalista del
Premio de Novela La otra orilla 2010, y ganadora del Premio Letra Sur
2010.Actualmente vive en Buenos Aires.
Mercedes Araujo
nació en Mendoza en 1972 y vive en Buenos Aires. Es escritora y abogada.
Publicó los libros de poesía Ásperos
esmeros (Ed. Del Copista), Duelo (Ed.
En Danza), Viajar sola (Ed. Abeja Reina) y La isla (Ed. Bajo la luna). En
2011 obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes por la novela La hija de la Cabra que es su primera
novela. En 2010 obtuvo el tercer premio del Fondo Nacional de las Artes en
poesía con el libro La isla,
publicado en Bajo la luna. - En 2006 fue invitada al Encuentro de Poetas del
Mundo Latino realizado en México. En 2005 su libro Ásperos esmeros obtuvo el Premio Alberto Burnichon al mejor libro
editado en Córdoba. En el año 2000 fue seleccionada para el premio diez poetas jóvenes, Poetas de la Feria
organizada por la Fundación
El Libro. Sus poemas
forman parte de las antologías Poetas
argentinas, 1960-1980, Ed. Del Dock,
Hotel Quequén I y Hotel Quequén IV, Ed. Sigamos
Enamoradas, entre otras. Sus textos pueden encontrarse en
cartasdesdeeljardin.blogspot.com
sábado, septiembre 10, 2011
domingo, agosto 28, 2011
viernes, agosto 19, 2011
jueves, junio 30, 2011
Más Castellani...
Extraido de:
http://golosinacanibal.blogspot.com/2011/06/de-como-exhumar-el-cuerpo-de-un.html
jueves, junio 30, 2011
De cómo exhumar el cuerpo de un condenadoDiego Bentivegna, autor del brillante Castellani crítico: ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, ha tenido la amabilidad de contestar, de forma extensa y sugestiva, tres preguntas sobre la figura del cura, prolífico y polémico autor, y sobre el cuestionamiento del canon de la literatura argentina que resulta de la publicación de su libro.
1. En Castellani crítico, queda claro el porqué de la elección de su obra, de su vida pero ¿cómo llegaste a conocerlo y a interesarte por sus textos?
D. B.: Llegué a Castellani como uno llega casi siempre a los temas que lo terminan interpelando: por varios caminos, algunos inesperados. En principio, me crucé con Castellani en los escritos de Daniel Link sobre Walsh; es claro que el jesuita ocupa un lugar fundamental en la formación intelectual, e incluso en la idea de escritor, de Walsh y de la generación a la que Walsh pertenece. Por otro lado, el nombre de Castellani fue surgiendo en zonas que iban mucho más allá de su carácter de autor de textos policiales, es decir, de su lugar en el canon como uno de los grandes autores del género. Fue apareciendo en otras series, a partir de algunos interrogantes de carácter teológico-político que hoy resultan insoslayables y que Castellani, de una manera u otra, desde una posición explícitamente política que no es ajena al clima antimoderno que atravesaba a una porción del pensamiento occidental, había planteado en la Argentina desde los años 40. Me refiero a las lecturas en clave histórica y política de cuestiones como el Apocalipsis, que Castellani traduce en los años 50, cuando está pensando no sólo a Carl Schmitt, que era ya una lectura habitual en ciertos autores nacionalistas, o a Erik Peterson -teóricos que hoy son la sustancia de una reflexión teológico-política seria- sino también a Simone Weil, a quien aprecia muy tempranamente. Hay, pues, una zona del saber que Castellani elabora de manera lateral a las articulaciones que van armando lo que hoy entendemos como literatura argentina del siglo XX, pero en relación directa con las grandes debates de su época, una discusión que, de una manera a otra, llega hasta el presente. Y veo una alternativa muy clara a la oposición cosmopolitismo/nacionalismo.
Con todo, el mejor estímulo fue seguramente el vacío en torno a Castellani, más allá del Castellani policial: el borramiento de un critico y de un novelista considerable de las historias literarias y de los programas universitarios, como si en esos textos hubiera un elemento efectivamente resistente al tipo de preguntas que la crítica académica plantea y con las que se viene armando desde los 80 el canon de lecturas legítimas. El vacío es un acicate invalorable, porque es producto de una denegación que funciona también como indicio de un modo en que se ejerce la crítica académica y, por supuesto, la crítica periodística en los medios hegemónicos.
Quiero destacar que no me interesa hacer una apología de Castellani, ni tampoco levantar una condena indignada desde la koiné de la corrección política. No me interesa ese tipo de crítica que sólo muy raramente se corre de lo dado y que termina revalidando ese dado como válido, lo actualiza desde el punto de vista de lo que es apto para ser leído. Se puede pensar que ese estado de la crítica es "pregramsciano", una crítica depotenciada de su capacidad de intervención sobre lo que hereda y demasiado integrada desde el punto de vista de las instituciones y los mandatos. Sobre todo, una crítica que lee el canon, pero muy raramente los procesos de canonización, al contrario de lo que hace Gramsci con Croce o con Gentile. Una crítica para la que las disputas por el sentido y el debate en torno a la literatura -muchas veces postulados como declaración de buenas intenciones- se esfuma. Es esa carencia de una perspectiva conflictiva lo que hace que esa crítica sea tan reiterativa y previsible.
El problema es sobre todo que los juicios encomiásticos plasman un modo de leer demasiado confirmatorio y, consecuentemente, no crítico. Un discurso que la retórica enmarcaría en el ámbito del género epidíctico, del orden de lo que se celebra -algo que está en relación, según Aristóteles, con el discurso fúnebre, y que es en consecuencia lógico que reaparezca ahora en los recordatorios borgeanos-, un género donde están los gérmenes, sí, de la crítica, pero que aun no llega a serlo. Bueno, Castellani -como varios otros escritores argentinos, por supuesto- es otra cosa, habla desde otro lugar, no es de derecha ni de izquierda, huye de esa dicotomía decimonónica. No admite ser acomodado con facilidad en los armados tradicionales de la crítica, no apela a un panteón difuso y prestigiado por la elite, no es simpático para la industria cultural. Castellani incomoda y exige, y esto lo subrayo, pensar la literatura en términos de conflicto, de choque por el sentido, de campo de fuerzas donde nada está clausurado del todo y donde todo cierre es provisorio.
Por último, algo anecdótico, familiar. A principios de los años 50, Castellani, suspendido ya de la Compañía de Jesús, pasaba varias temporadas en la casa de su hermano, médico, en la calle Libertad, a pocos metros de donde mi abuelo tenía su pescadería, en pleno centro inmigratorio -italo-árabe-judío- de Buenos Aires. Una de mis tías, además, era secretaria de ese hermano médico de Leonardo. Era común ver a Castellani deambulando por esas calles del centro, como una aparición (como dice Conti en su recuerdo publicado en la revista Crisis), como enfrascado o poseído, en una situación de profunda precariedad, puesto literalmente al bando.
Todo eso, de lo canónico al relato familiar es, creo, una mezcla estimulante.
2. Con la recuperación crítico-teórica que realizaste de Castellani, puede encenderse la oportunidad de reeditar sus libros que, hoy, resultan inconseguibles más allá de las librerías de antigüedades. ¿Hay proyecto de reedición de alguno de sus libros?
D. B.: Sí, estoy trabajando en la reedición de algunas cosas de Castellani para la colección Los Raros, de la Biblioteca Nacional, una colección que es, creo, uno de los grandes proyectos culturales de los últimos años. Una apertura, hecha desde un organismo estatal, del campo de lecturas posibles, más allá de lo consabido.
3. Finalmente, en consonancia con esta exhumación de un cuerpo y una obra condenadas en la literatura argentina, ¿te interesan otros autores argentinos que han dejado de leerse por operaciones críticas, falta de ediciones, etc.?
D. B.: Por supuesto, me interesan muchos autores argentinos, que en general han sido tratados con desdén, sumariamente condenados o directamente ignorados por la crítica convencional.
Por un lado, me interesan algunos personajes ligados a Castellani, con los que él está pensando permanente su producción, como Ernesto Palacio, que es uno de los críticos más lúcidos en los años 20 y en los año 30, además de traductor de Virgina Woolf, de Dante y de Céline, como Ramón Doll o como Hernán Benítez, que elabora desde los 30 una concepción material del arte y de la literatura con fundamento escolástico y que desde fines de los 40 va a dirigir la revista de la UBA. Me interesa la lectura que hace Benítez en esos años de la filosofía existencial a partir de Unamuno y la construcción de una concepción teológica de lo político a partir de la noción de solidaridad.
Me interesa mucho, además, un grupo de autores que piensan el problema de la tradición en esos mismos años 30 y 40, gente como Canal Fiejóo, Juan Alfonso Carrizo o Bruno Jacovella. Ver ahí cómo se arma un dispositivo nacionalista, donde lo folklórico es un componente fundamental y problemático.
Otro autor que rescato es Arturo Marasso; sus textos sobre Cervantes, Góngora o sobre Rubén Darío son un ejercicio de crítica a la vez académica y ensayística insoslayables, que se pueden leer en serie con los grandes momentos de la estilística, de la filología e incluso con la crítica iconográfica del siglo veinte. Es de una línea política y cultural totalmente diferente de la de Castellani, está en otra esfera, tiene serios problemas a partir del 43, con el ingreso de los nacionalistas al sistema educativo, pero también, por motivos que habría que elaborar, queda afuera de lo pensable desde la crítica hegemónica a la que me referí más arriba. Son textos que implican realmente un desafío para el lector, que ponen en juego paradigmas de lectura complejos como lo hacen en ese tiempo Spitzer o Warburg, autores que no generan ese efecto de estar participando de un mundo cultural aceptable de manera veloz y digerida, como en el caso de Borges o Cortázar. Me apasiona, además, la pregunta geográfica por la literatura, que me parece que en la Argentina está poco trabajada. Marasso, como Carrizo o Canal Feijóo o Jacovella, se arma a sí mismo desde lugares excéntricos de la Argentina, desde Chilecito y Catamarca. Primero “en provincias” y más tarde en Buenos Aires, Marasso se forma en los rigores de la crítica filológica y estilística y desde muy joven se dedica a la enseñanza en la Universidad de La Plata y en el Mariano Acosta, la Escuela Normal de Profesores. Es imposible pensar a Marasso prescindiendo de ese lugar profesoral, en el que su escritura se arma. Todo eso –lo provincial, lo erudito, lo profesoral- se elabora en sus ensayos y en su poesía. Es refractario a las lecturas veloces, no es reparatorio ni consolatorio ni sarcástico, y eso lo hace, desde mi perspectiva, especialmente atractivo.
Publicado por Matías en 12:12 AM
http://golosinacanibal.blogspot.com/2011/06/de-como-exhumar-el-cuerpo-de-un.html
jueves, junio 30, 2011
De cómo exhumar el cuerpo de un condenadoDiego Bentivegna, autor del brillante Castellani crítico: ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, ha tenido la amabilidad de contestar, de forma extensa y sugestiva, tres preguntas sobre la figura del cura, prolífico y polémico autor, y sobre el cuestionamiento del canon de la literatura argentina que resulta de la publicación de su libro.
1. En Castellani crítico, queda claro el porqué de la elección de su obra, de su vida pero ¿cómo llegaste a conocerlo y a interesarte por sus textos?
D. B.: Llegué a Castellani como uno llega casi siempre a los temas que lo terminan interpelando: por varios caminos, algunos inesperados. En principio, me crucé con Castellani en los escritos de Daniel Link sobre Walsh; es claro que el jesuita ocupa un lugar fundamental en la formación intelectual, e incluso en la idea de escritor, de Walsh y de la generación a la que Walsh pertenece. Por otro lado, el nombre de Castellani fue surgiendo en zonas que iban mucho más allá de su carácter de autor de textos policiales, es decir, de su lugar en el canon como uno de los grandes autores del género. Fue apareciendo en otras series, a partir de algunos interrogantes de carácter teológico-político que hoy resultan insoslayables y que Castellani, de una manera u otra, desde una posición explícitamente política que no es ajena al clima antimoderno que atravesaba a una porción del pensamiento occidental, había planteado en la Argentina desde los años 40. Me refiero a las lecturas en clave histórica y política de cuestiones como el Apocalipsis, que Castellani traduce en los años 50, cuando está pensando no sólo a Carl Schmitt, que era ya una lectura habitual en ciertos autores nacionalistas, o a Erik Peterson -teóricos que hoy son la sustancia de una reflexión teológico-política seria- sino también a Simone Weil, a quien aprecia muy tempranamente. Hay, pues, una zona del saber que Castellani elabora de manera lateral a las articulaciones que van armando lo que hoy entendemos como literatura argentina del siglo XX, pero en relación directa con las grandes debates de su época, una discusión que, de una manera a otra, llega hasta el presente. Y veo una alternativa muy clara a la oposición cosmopolitismo/nacionalismo.
Con todo, el mejor estímulo fue seguramente el vacío en torno a Castellani, más allá del Castellani policial: el borramiento de un critico y de un novelista considerable de las historias literarias y de los programas universitarios, como si en esos textos hubiera un elemento efectivamente resistente al tipo de preguntas que la crítica académica plantea y con las que se viene armando desde los 80 el canon de lecturas legítimas. El vacío es un acicate invalorable, porque es producto de una denegación que funciona también como indicio de un modo en que se ejerce la crítica académica y, por supuesto, la crítica periodística en los medios hegemónicos.
Quiero destacar que no me interesa hacer una apología de Castellani, ni tampoco levantar una condena indignada desde la koiné de la corrección política. No me interesa ese tipo de crítica que sólo muy raramente se corre de lo dado y que termina revalidando ese dado como válido, lo actualiza desde el punto de vista de lo que es apto para ser leído. Se puede pensar que ese estado de la crítica es "pregramsciano", una crítica depotenciada de su capacidad de intervención sobre lo que hereda y demasiado integrada desde el punto de vista de las instituciones y los mandatos. Sobre todo, una crítica que lee el canon, pero muy raramente los procesos de canonización, al contrario de lo que hace Gramsci con Croce o con Gentile. Una crítica para la que las disputas por el sentido y el debate en torno a la literatura -muchas veces postulados como declaración de buenas intenciones- se esfuma. Es esa carencia de una perspectiva conflictiva lo que hace que esa crítica sea tan reiterativa y previsible.
El problema es sobre todo que los juicios encomiásticos plasman un modo de leer demasiado confirmatorio y, consecuentemente, no crítico. Un discurso que la retórica enmarcaría en el ámbito del género epidíctico, del orden de lo que se celebra -algo que está en relación, según Aristóteles, con el discurso fúnebre, y que es en consecuencia lógico que reaparezca ahora en los recordatorios borgeanos-, un género donde están los gérmenes, sí, de la crítica, pero que aun no llega a serlo. Bueno, Castellani -como varios otros escritores argentinos, por supuesto- es otra cosa, habla desde otro lugar, no es de derecha ni de izquierda, huye de esa dicotomía decimonónica. No admite ser acomodado con facilidad en los armados tradicionales de la crítica, no apela a un panteón difuso y prestigiado por la elite, no es simpático para la industria cultural. Castellani incomoda y exige, y esto lo subrayo, pensar la literatura en términos de conflicto, de choque por el sentido, de campo de fuerzas donde nada está clausurado del todo y donde todo cierre es provisorio.
Por último, algo anecdótico, familiar. A principios de los años 50, Castellani, suspendido ya de la Compañía de Jesús, pasaba varias temporadas en la casa de su hermano, médico, en la calle Libertad, a pocos metros de donde mi abuelo tenía su pescadería, en pleno centro inmigratorio -italo-árabe-judío- de Buenos Aires. Una de mis tías, además, era secretaria de ese hermano médico de Leonardo. Era común ver a Castellani deambulando por esas calles del centro, como una aparición (como dice Conti en su recuerdo publicado en la revista Crisis), como enfrascado o poseído, en una situación de profunda precariedad, puesto literalmente al bando.
Todo eso, de lo canónico al relato familiar es, creo, una mezcla estimulante.
2. Con la recuperación crítico-teórica que realizaste de Castellani, puede encenderse la oportunidad de reeditar sus libros que, hoy, resultan inconseguibles más allá de las librerías de antigüedades. ¿Hay proyecto de reedición de alguno de sus libros?
D. B.: Sí, estoy trabajando en la reedición de algunas cosas de Castellani para la colección Los Raros, de la Biblioteca Nacional, una colección que es, creo, uno de los grandes proyectos culturales de los últimos años. Una apertura, hecha desde un organismo estatal, del campo de lecturas posibles, más allá de lo consabido.
3. Finalmente, en consonancia con esta exhumación de un cuerpo y una obra condenadas en la literatura argentina, ¿te interesan otros autores argentinos que han dejado de leerse por operaciones críticas, falta de ediciones, etc.?
D. B.: Por supuesto, me interesan muchos autores argentinos, que en general han sido tratados con desdén, sumariamente condenados o directamente ignorados por la crítica convencional.
Por un lado, me interesan algunos personajes ligados a Castellani, con los que él está pensando permanente su producción, como Ernesto Palacio, que es uno de los críticos más lúcidos en los años 20 y en los año 30, además de traductor de Virgina Woolf, de Dante y de Céline, como Ramón Doll o como Hernán Benítez, que elabora desde los 30 una concepción material del arte y de la literatura con fundamento escolástico y que desde fines de los 40 va a dirigir la revista de la UBA. Me interesa la lectura que hace Benítez en esos años de la filosofía existencial a partir de Unamuno y la construcción de una concepción teológica de lo político a partir de la noción de solidaridad.
Me interesa mucho, además, un grupo de autores que piensan el problema de la tradición en esos mismos años 30 y 40, gente como Canal Fiejóo, Juan Alfonso Carrizo o Bruno Jacovella. Ver ahí cómo se arma un dispositivo nacionalista, donde lo folklórico es un componente fundamental y problemático.
Otro autor que rescato es Arturo Marasso; sus textos sobre Cervantes, Góngora o sobre Rubén Darío son un ejercicio de crítica a la vez académica y ensayística insoslayables, que se pueden leer en serie con los grandes momentos de la estilística, de la filología e incluso con la crítica iconográfica del siglo veinte. Es de una línea política y cultural totalmente diferente de la de Castellani, está en otra esfera, tiene serios problemas a partir del 43, con el ingreso de los nacionalistas al sistema educativo, pero también, por motivos que habría que elaborar, queda afuera de lo pensable desde la crítica hegemónica a la que me referí más arriba. Son textos que implican realmente un desafío para el lector, que ponen en juego paradigmas de lectura complejos como lo hacen en ese tiempo Spitzer o Warburg, autores que no generan ese efecto de estar participando de un mundo cultural aceptable de manera veloz y digerida, como en el caso de Borges o Cortázar. Me apasiona, además, la pregunta geográfica por la literatura, que me parece que en la Argentina está poco trabajada. Marasso, como Carrizo o Canal Feijóo o Jacovella, se arma a sí mismo desde lugares excéntricos de la Argentina, desde Chilecito y Catamarca. Primero “en provincias” y más tarde en Buenos Aires, Marasso se forma en los rigores de la crítica filológica y estilística y desde muy joven se dedica a la enseñanza en la Universidad de La Plata y en el Mariano Acosta, la Escuela Normal de Profesores. Es imposible pensar a Marasso prescindiendo de ese lugar profesoral, en el que su escritura se arma. Todo eso –lo provincial, lo erudito, lo profesoral- se elabora en sus ensayos y en su poesía. Es refractario a las lecturas veloces, no es reparatorio ni consolatorio ni sarcástico, y eso lo hace, desde mi perspectiva, especialmente atractivo.
Publicado por Matías en 12:12 AM
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Diego Bentivegna
lunes, junio 27, 2011
domingo, junio 26, 2011
Inauguración en Quequén
Inauguraron el Centro de Salud del barrio Estación Quequén
http://www.ecosdiariosweb.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=10194&catid=1&Itemid=2
Con la presencia de numerosos vecinos del Barrio Estación Quequén, se inauguró ayer el nuevo Centro de Atención Primaria de la Salud “Francisco Manuel Ortiz” en su nueva sede, ubicada en calle 578 Nº 3067.
Pasadas las 15, comenzó el tradicional encuentro recreativo “Compartiendo espacios” frente al establecimiento, donde se colocaron juegos inflables para recibir a los chicos del barrio. Tras la llegada de las autoridades municipales, se dio inicio al breve acto inaugural encabezado por el intendente Daniel Molina, quien estuvo acompañado de sus funcionarios y concejales.
Cabe destacar que hasta ayer, el centro de salud funcionó en un edificio cedido por el Episcopado, pero ahora tiene su propio espacio con tres consultorios médicos, una sala de enfermería, sala de espera, cocina y baños. A un costado se construyó también un salón comunitario para la asociación vecinal.
“El aporte de todos”
Antes de descubrir la placa que da el nombre a la nueva sede, el secretario de Salud, Juan Carlos Barrera mencionó a todas las personas, empresas y asociaciones que hicieron posible “este sueño”, que “se pudo concretar gracias al esfuerzo y al trabajo mancomunado” de distintos sectores de la sociedad.
En este sentido, nombró a Francisco Ortiz, quien donó el inmueble; a la familia Serrano, que hizo un importante aporte para hacer la remodelación del lugar; a la Asociación Vecinal Vieja Estación, por el esfuerzo; a la Fundación El Faro, que colaboró con el mobiliario, además de una serie de empresas que prestaron un gran apoyo a este proyecto. También recordó que la Provincia brindó un subsidio y la Municipalidad aportó la mano de obra.
“Sin lugar a dudas, este centro de salud es el resultado de una construcción colectiva”, agregó.
Por su parte, Marta Serrano dijo que “colaboramos con este centro de salud cumpliendo un sueño de Abel Serrano antes de morir” y se comprometió a seguir trabajando como empresa (Combustibles S.A.) con la asociación vecinal, la Escuela Nº 40, el centro de salud, por los chicos y la juventud del Barrio de Estación Quequén.
“Ejes de los barrios”
Por último, el intendente Daniel Molina agradeció a Abel Serrano por la iniciativa, destacando que el haber concluido la obra es como un “homenaje” que se le brinda a su persona.
Siguiendo con su discurso, el jefe comunal recordó el impulso que se le dio durante su gestión a los centros de atención primaria de la salud, considerándolos “ejes fundamentales en los barrios de Necochea y Quequén”.
“Tenemos 11 centros de salud cada vez más complejos: incorporamos secretarias, psicólogos, odontólogos y pronto iremos incorporando más especialidades”, adelantó.
Elogió al Barrio Estación Quequén por su participación en los problemas de su comunidad e instó a todos a seguir comprometiéndose. “Los objetivos son muchos”, recordó, al tiempo que destacó que “el barrio tiene un gran problema de cloacas, pero para ello tenemos que comprar dos bombas que son muy costosas pero tenemos que adquirirlas de alguna manera”.///
Foto: Juan C. Dray
Compromiso. De Marta Serrano con el Centro de Salud y el Barrio Estación Quequén. La acompañan Barrera, Molina y Amílcar
http://www.ecosdiariosweb.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=10194&catid=1&Itemid=2
Con la presencia de numerosos vecinos del Barrio Estación Quequén, se inauguró ayer el nuevo Centro de Atención Primaria de la Salud “Francisco Manuel Ortiz” en su nueva sede, ubicada en calle 578 Nº 3067.
Pasadas las 15, comenzó el tradicional encuentro recreativo “Compartiendo espacios” frente al establecimiento, donde se colocaron juegos inflables para recibir a los chicos del barrio. Tras la llegada de las autoridades municipales, se dio inicio al breve acto inaugural encabezado por el intendente Daniel Molina, quien estuvo acompañado de sus funcionarios y concejales.
Cabe destacar que hasta ayer, el centro de salud funcionó en un edificio cedido por el Episcopado, pero ahora tiene su propio espacio con tres consultorios médicos, una sala de enfermería, sala de espera, cocina y baños. A un costado se construyó también un salón comunitario para la asociación vecinal.
“El aporte de todos”
Antes de descubrir la placa que da el nombre a la nueva sede, el secretario de Salud, Juan Carlos Barrera mencionó a todas las personas, empresas y asociaciones que hicieron posible “este sueño”, que “se pudo concretar gracias al esfuerzo y al trabajo mancomunado” de distintos sectores de la sociedad.
En este sentido, nombró a Francisco Ortiz, quien donó el inmueble; a la familia Serrano, que hizo un importante aporte para hacer la remodelación del lugar; a la Asociación Vecinal Vieja Estación, por el esfuerzo; a la Fundación El Faro, que colaboró con el mobiliario, además de una serie de empresas que prestaron un gran apoyo a este proyecto. También recordó que la Provincia brindó un subsidio y la Municipalidad aportó la mano de obra.
“Sin lugar a dudas, este centro de salud es el resultado de una construcción colectiva”, agregó.
Por su parte, Marta Serrano dijo que “colaboramos con este centro de salud cumpliendo un sueño de Abel Serrano antes de morir” y se comprometió a seguir trabajando como empresa (Combustibles S.A.) con la asociación vecinal, la Escuela Nº 40, el centro de salud, por los chicos y la juventud del Barrio de Estación Quequén.
“Ejes de los barrios”
Por último, el intendente Daniel Molina agradeció a Abel Serrano por la iniciativa, destacando que el haber concluido la obra es como un “homenaje” que se le brinda a su persona.
Siguiendo con su discurso, el jefe comunal recordó el impulso que se le dio durante su gestión a los centros de atención primaria de la salud, considerándolos “ejes fundamentales en los barrios de Necochea y Quequén”.
“Tenemos 11 centros de salud cada vez más complejos: incorporamos secretarias, psicólogos, odontólogos y pronto iremos incorporando más especialidades”, adelantó.
Elogió al Barrio Estación Quequén por su participación en los problemas de su comunidad e instó a todos a seguir comprometiéndose. “Los objetivos son muchos”, recordó, al tiempo que destacó que “el barrio tiene un gran problema de cloacas, pero para ello tenemos que comprar dos bombas que son muy costosas pero tenemos que adquirirlas de alguna manera”.///
Foto: Juan C. Dray
Compromiso. De Marta Serrano con el Centro de Salud y el Barrio Estación Quequén. La acompañan Barrera, Molina y Amílcar
martes, junio 21, 2011
viernes, junio 10, 2011
Nota en El Litoral: "El poder de la letra"
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/06/10/opinion/OPIN-03.html
Diego Bentivegna, en El poder de la letra, que acaba de publicar la Editorial Universitaria de La Plata (Unipe), estudia en cuatro textos algunos momentos en que el humanismo integral de Estado se concibió en el Río de la Plata. Manuales, planes de estudio, leyes de educación, estudios literarios en los que se perfila la guía, el encauzamiento y el ascenso al destino venturoso y virtuoso de una nación a través de una instancia cultural civilizadora, en la cual la literatura y la lectura ocupan un lugar central. “En el siglo XIX, a través de la constitución de los estados nacionales y de la consiguiente expansión del sistema educativo, el humanismo es percibido como un modo de intervención política concreta en el cuerpo social. Es el siglo del Liceo, de la Escuela Normal, del Bachillerato, del Gimnasio. Es el siglo, en pocas palabras, ‘del humanismo de Estado’, un humanismo burgués, pedagógico, y, hasta cierto punto, cosmopolita, fundamentado en la confianza en los clásicos y en la validez universal de las lecturas nacionales”.
Consecuente con esta premisa, el primer texto repasa la historia y los fundamentos del Manual de enseñanza moral para las escuelas primarias del Estado Oriental, que Esteban Echeverría escribe durante su exilio en Uruguay y que se publica en 1846, y con el que se propone la regeneración y transformación gradual de la ciudadanía de un país. Ese manual que Juan María Gutiérrez calificará como “el más precioso, efectivo y elocuente tratadito, el libro más adecuado para sembrar en las conciencias tiernas las semillas del bien y el germen de las virtudes viriles y sólidas de que rebosaba el alma de su autor, de quien pudo decirse que tenía el corazón en los labios”.
En el segundo texto, Bentivegna analiza a tres profesores y funcionarios preocupados por la constitución de una identidad nacional a partir de una acción en distintos ámbitos del Estado: Calixto Oyuela, Joaquín V. González y Ricardo Rojas. Especialmente centra la atención en la forma en la que conciben las relaciones entre el “pueblo” y la producción literaria.
El tercer estudio se ocupa el humanismo, la lectura y la comunidad nacional en dos pedagogos espiritualista, Juan E. Cassani y Juan Mantovani, ambos nacidos en 1896 en la “pampa gringa” (Cassani en Lincoln, provincia de Buenos Aires; Mantovani en San Justo, provincia de Santa Fe).
El texto final analiza los textos en los cuales los filólogos españoles Amado Alonso y Américo Castro
dan a conocer, entre 1935 y 1943 estudios lingüísticos y literarios que tratan el “caso argentino”, sosteniendo la unidad y homogeneización de las prácticas lingüísticas como base indeclinable para la unidad cultural hispanoamericana
Diego Bentivegna, en El poder de la letra, que acaba de publicar la Editorial Universitaria de La Plata (Unipe), estudia en cuatro textos algunos momentos en que el humanismo integral de Estado se concibió en el Río de la Plata. Manuales, planes de estudio, leyes de educación, estudios literarios en los que se perfila la guía, el encauzamiento y el ascenso al destino venturoso y virtuoso de una nación a través de una instancia cultural civilizadora, en la cual la literatura y la lectura ocupan un lugar central. “En el siglo XIX, a través de la constitución de los estados nacionales y de la consiguiente expansión del sistema educativo, el humanismo es percibido como un modo de intervención política concreta en el cuerpo social. Es el siglo del Liceo, de la Escuela Normal, del Bachillerato, del Gimnasio. Es el siglo, en pocas palabras, ‘del humanismo de Estado’, un humanismo burgués, pedagógico, y, hasta cierto punto, cosmopolita, fundamentado en la confianza en los clásicos y en la validez universal de las lecturas nacionales”.
Consecuente con esta premisa, el primer texto repasa la historia y los fundamentos del Manual de enseñanza moral para las escuelas primarias del Estado Oriental, que Esteban Echeverría escribe durante su exilio en Uruguay y que se publica en 1846, y con el que se propone la regeneración y transformación gradual de la ciudadanía de un país. Ese manual que Juan María Gutiérrez calificará como “el más precioso, efectivo y elocuente tratadito, el libro más adecuado para sembrar en las conciencias tiernas las semillas del bien y el germen de las virtudes viriles y sólidas de que rebosaba el alma de su autor, de quien pudo decirse que tenía el corazón en los labios”.
En el segundo texto, Bentivegna analiza a tres profesores y funcionarios preocupados por la constitución de una identidad nacional a partir de una acción en distintos ámbitos del Estado: Calixto Oyuela, Joaquín V. González y Ricardo Rojas. Especialmente centra la atención en la forma en la que conciben las relaciones entre el “pueblo” y la producción literaria.
El tercer estudio se ocupa el humanismo, la lectura y la comunidad nacional en dos pedagogos espiritualista, Juan E. Cassani y Juan Mantovani, ambos nacidos en 1896 en la “pampa gringa” (Cassani en Lincoln, provincia de Buenos Aires; Mantovani en San Justo, provincia de Santa Fe).
El texto final analiza los textos en los cuales los filólogos españoles Amado Alonso y Américo Castro
dan a conocer, entre 1935 y 1943 estudios lingüísticos y literarios que tratan el “caso argentino”, sosteniendo la unidad y homogeneización de las prácticas lingüísticas como base indeclinable para la unidad cultural hispanoamericana
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jueves, junio 09, 2011
Lectura de Enrique Butti en Buenos Aires - Junio 2011
Inés Manzano - Enrique Butti
Freidemberg - Serafini- Butti- Serrano- Martinez (detrás de cámara: Cella)
miércoles, junio 01, 2011
Los videos de Santa Fe (hasta ahora...)
buscar en you tube
santa fe - sigamos enamoradas
y baja todo!!!!
santa fe - sigamos enamoradas
y baja todo!!!!
Butti en Buenos Aires
Ciclo de poesía
INTERIORES
Te invita a la lectura y presentación del poeta:
ENRIQUE BUTTI
-SANTA FE-
En la Biblioteca Popular "José Ingenieros"
Ramírez de Velasco 958 - Villa Crespo
Buenos Aires - Argentina
El sábado 4 de junio de 2011 - 18h.
Se ruega puntualidad
Un poema de muestra:
No exageremos, quiero verte
Casi prefiero tu ausencia
(es mentira, es claro, es un consuelo)
para ver crecer los milagros,
multiplicarse tu presencia.
Cada rayo de sol
baja como la llamarada de cobre
que atraviesa el corazón
de la santa de Bernini.
El aire que persiste es de jade tallado.
A intervalos
la flecha de Zenón
se detiene,
autos inmóviles,
caras mirando el cielo,
chicos levitando.
Las frutas de la feria son de Cézanne,
los interiores de las casas de Vermeer,
los camiones de la avenida
coreografías de Paolo Uccello.
Si no te veo
empiezo a verte en todo.
Pero vamos, no exageremos,
no vayas
a dejarme perdido en la pirámide
entre cámaras y recámaras
de falsos tesoros,
magníficos sólo
porque participan
del reflejo que les llega
del centro secreto
que está siempre
donde estás.
INTERIORES
Te invita a la lectura y presentación del poeta:
ENRIQUE BUTTI
-SANTA FE-
En la Biblioteca Popular "José Ingenieros"
Ramírez de Velasco 958 - Villa Crespo
Buenos Aires - Argentina
El sábado 4 de junio de 2011 - 18h.
Se ruega puntualidad
Un poema de muestra:
No exageremos, quiero verte
Casi prefiero tu ausencia
(es mentira, es claro, es un consuelo)
para ver crecer los milagros,
multiplicarse tu presencia.
Cada rayo de sol
baja como la llamarada de cobre
que atraviesa el corazón
de la santa de Bernini.
El aire que persiste es de jade tallado.
A intervalos
la flecha de Zenón
se detiene,
autos inmóviles,
caras mirando el cielo,
chicos levitando.
Las frutas de la feria son de Cézanne,
los interiores de las casas de Vermeer,
los camiones de la avenida
coreografías de Paolo Uccello.
Si no te veo
empiezo a verte en todo.
Pero vamos, no exageremos,
no vayas
a dejarme perdido en la pirámide
entre cámaras y recámaras
de falsos tesoros,
magníficos sólo
porque participan
del reflejo que les llega
del centro secreto
que está siempre
donde estás.
domingo, mayo 22, 2011
Lectura en Santa Fe - Mayo 2011
Ada Torres- Cecilia Romana- Nora Hall- María Lanesse- Diego Di Vincenzo- Elba Serafini - Susana Cella - Daniel Freidemberg
Carlos Bernatek- Diego Bentivegna- Enrique Butti - Marina Serrano
Elba Serafini
María Lanesse
Alejandro Pidello (Rosario)
Ada Torres (Rosario)
Daniel Freidemberg
Vista desde la sala de lectura en el Museo Etnográfico de Santa Fe
Preparación para el taller sobre Castellani, brindado por el Dr. Diego Bentivegna, autor del libro Castellani Crítico, Cabiria Ediciones, 2010.
Enrique Butti - Diego Bentivegna
martes, mayo 17, 2011
información sobre el encuentro SANTAFECINO
No se pierdan estos links
(no serán Jack Daniels-Links, pero...)
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/05/16/escenariosysociedad/SOCI-07.html
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/05/16/opinion/OPIN-03.html
(no serán Jack Daniels-Links, pero...)
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/05/16/escenariosysociedad/SOCI-07.html
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/05/16/opinion/OPIN-03.html
lunes, mayo 16, 2011
Feliz Cumpleaños Gabriela Sabatini
Hace dos años escribí un poema. Y nunca se convirtió en sapo
ni tuvo efectos pragmáticos.
Abandoné cualquier intento de corrección: sacarlo a flote no tenía sentido,
los trajes de baño enterizos no estaban de moda
y pensé que las plataformas volverían a usarse.
Soy un escándalo estético, dije cuando las compré
y no recuerdo siquiera la última vez
que hube deseado algo con tanta devoción,
Susana Giménez obligándome a entrar en el Jordán por falta de extras,
para cumplir mi parco destino de bolo:
detenerme, por una vez aunque sea,
en el lugar indicado, en el momento indicado.
(m.s.)
Feliz Cumpleaños Gabriela Sabatini!
miércoles, mayo 11, 2011
Lecturas en el
Museo Etnográfico de Santa Fe
Viernes 20 de mayo:
Susana Cella (Buenos Aires)
Nora Hall (Rosario)
Carlos Bernatek (Santa Fe)
Marina Serrano (Buenos Aires)
Alejandro Pidello (Rosario)
Diego Bentivegna (Buenos Aires)
Estela Figueroa (Santa Fe)
Sábado 21 de mayo:
María Lanese (Rosario)
Elba Serafini (Buenos Aires)
Diego Di Vincenzo (Buenos Aires)
Ada Torres (Rosario)
Enrique Butti (Santa Fe)
Daniel Freidemberg (Buenos Aires)
Cecilia Romana (Santa Fe)
Viernes 20 y sábado 21 de mayo, 19 hs. Museo Etnográfico y Colonial "Juan de Garay". 25 de Mayo 1470, Santa Fe.
Invita:
Museo Etnográfico de Santa Fe
Viernes 20 de mayo:
Susana Cella (Buenos Aires)
Nora Hall (Rosario)
Carlos Bernatek (Santa Fe)
Marina Serrano (Buenos Aires)
Alejandro Pidello (Rosario)
Diego Bentivegna (Buenos Aires)
Estela Figueroa (Santa Fe)
Sábado 21 de mayo:
María Lanese (Rosario)
Elba Serafini (Buenos Aires)
Diego Di Vincenzo (Buenos Aires)
Ada Torres (Rosario)
Enrique Butti (Santa Fe)
Daniel Freidemberg (Buenos Aires)
Cecilia Romana (Santa Fe)
Viernes 20 y sábado 21 de mayo, 19 hs. Museo Etnográfico y Colonial "Juan de Garay". 25 de Mayo 1470, Santa Fe.
Invita:
Ministerio de Innovación y Cultura, Provincia de Santa Fe
Sigamos Enamoradas, Editorial
lunes, mayo 09, 2011
Homenaje al gran Godino
(texto leído en la entrega del PREMIO FUNDACIÓN ARGENTINA PARA LA POESÍA. LUNES 9 DE MAYO, 2011 – 16:30. FERIA DEL LIBRO – SALA ROBERTO ARLT)
LA POESÍA DE RODOLFO GODINO
por Cristina Piña
In memoriam Javie Adúriz
Hay tareas que uno acepta con alegría y orgullo, pero, en rigor, sin tener verdadera noción de todo lo que implicarán en cuanto a descubrimiento, placer, ahondamiento en la belleza. Y eso fue precisamente lo que me ocurrió cuando respondí afirmativamente al pedido de Rodolfo Godino –transmitido por Lidia Vinciguerra- de que hablara hoy sobre su obra, en ocasión de la entrega de este Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía.
Pero lo que no medí fue el impacto interior que significaría releer casi de una sentada la totalidad de su poesía –o casi, pues volví a la incluida en Viaje favorable (1954-2004) y Asunto por asunto (2010)-, el regocijo estético, la sensación de encontrarme con nuevos niveles de significación en una obra que creía conocer y que, retomada después de casi treinta años de entrar en contacto con ella –porque leí por primera vez la poesía de Rodolfo, más concretamente Gran cerco de sombras, en 1982- no sólo me confirmó que Rodolfo es uno de los mayores poetas argentinos del siglo XX, sino que me deslumbró con nuevos destellos de sentido, de belleza y de ética de la escritura.
En efecto, una cosa fue ir conociendo uno tras otro los sucesivos libros que, tras el largo silencio que media entre Gran cerco de sombras de 1982 y A la memoria imparcial de 1995 fue publicando Rodolfo –de Centón (1997) a Lengua diferente (2004)- así como incorporar los que no conocía a través de la antología Curso del 82 y otra bien diferente releerlos todos juntos y casi, como señalaba, de una sentada en Viaje favorable y en el admirable reordenamiento que realiza el propio Rodolfo en Asunto por asunto. Si insisto en la diferencia es porque, más allá de la visión bastante clara que tenía de su obra, gracias a esta lectura advertí con más nitidez que nunca la profunda unidad que hay en su producción, tanto como las modulaciones de lo que podríamos llamar sus grandes preocupaciones –la reflexión sobre la poesía, la relación entre palabra y realidad, el valor de la memoria, la división entre la superficie del poema, que se quiere pulida y perfecta, y la oscuridad hirviente de la psique, la noción ampliada de realidad, el simultáneo terror y fascinación ante la materia, la presencia de la naturaleza, etc.- y las sutiles pero decisivas modificaciones de una poética marcada a fuego por el laconismo, el repudio de lo coloquial en sentido amplio y un trabajo obsesivo sobre la sintaxis.
En estas palabras, por necesidad breves, me propongo dar cuenta de esa simultánea percepción de unidad y modulaciones que me produjo la relectura de su obra, pero antes quiero señalar un par de factores que demuestran hasta qué punto es entrañable y cercana para mí a la poesía de Rodolfo.
La primera, tiene que ver con el hecho de que en dos ocasiones, en el contexto de un concurso, elegí, por admiración y coincidencia en cuanto a la concepción estética el libro que presentó. Un caso es público y notorio, ya que fui jurado de preselección en el Concurso del Diario La Nación de 1994 donde Rodolfo ganó con A la memoria imparcial votado unanimidad en las dos instancias del concurso: preselección y selección definitiva. El otro, secreto, porque casi 15 años antes también elegí Gran cerco de sombras entre los finalistas del premio de Mar del Plata, sólo que anónimamente, in pectore y sin incidencia alguna en el otorgamiento del premio, porque en este caso yo no era jurado sino Federico Peltzer, mi pareja de ese momento.
El segundo es menos literario pero no por ello menos significativo: también yo soy una “hija de Piscis” como diría Rodolfo, por lo que, sin duda, resuenan de manera especial en mí la música y las elecciones estético/temáticas de su poesía.
Yendo ahora a lo que he llamado las preocupaciones y rasgos centrales de la poesía de Rodolfo, creo que Pablo Anadón acierta admirablemente cuando la califica de poesía de meditación, en el sentido de poesía que “piensa el sentimiento y siente el pensamiento” que le da el poeta español José Ángel Valente. En efecto, Rodolfo no cae nunca en la anemia de la poesía que exclusivamente se limita a pensar –como es el caso de ciertos autores con los cuales se lo ha identificado erróneamente- sino que desde el comienzo de su producción y cada vez más acusadamente a partir de Elegías breves y, sobre todo, Ver a través, se permite el vuelo lírico y el temblor de la emoción, así como infundirle pasión a sus palabras, sin que ello implique ceder a los desórdenes y las trampas verborrágicas del sentimiento, sino haciéndolo a partir de una pasión por lo perfecto, que implica someter el mundo interior desbordado a la mediación entre pulsión e imaginación que implica todo poema, como lo afirma, de manera privilegiada, tanto en el “Arte poética” de Gran cerco de sombras como en el poema “Al censor” que abre A la memoria imparcial:
ARTE POÉTICA
El poema busca la mediación:
su móvil aura se anuncia
a la conciencia expandida.
Cuando el desorden refluye,
para encarnarse baja, tránsito
que no cambia ni redime:
sólo hunde la carga que transfiere. (129)
AL CENSOR
Es tan crítica la soledad
donde se cuecen
los signos personales y las rupturas
de la emoción, y tan grave
el decoro, tan torpe,
que el gesto de enviar
estos poemas abiertos
sólo quiere decir estoy vivo,
el escándalo mental encuentra límites
en la poesía, en la mesura
de razón e imaginación. (143)
Pero si el poema es esa instancia de mediación, la experiencia personal que constituye la materia del poema, está a su vez mediada por una distancia que garantiza el equilibrio y que en gran parte de su obra debe establecer, ante todo, la memoria, instancia a partir de la cual se aborda de forma privilegiada la experiencia, según ya está admirablemente anticipado en el poema “Regreso de sombras” perteneciente a su primerísimo producción que recién aparece en libro en el apartado Ensayos de Viaje favorable:
REGRESO DE SOMBRAS
No perdamos la distancia, memoria
que debes describir el leve ruido
de los convidados. (41)
Y, en efecto, en la totalidad de su producción la memoria ocupará un lugar de privilegio, en su carácter de encargada de traer la materia real al poema. Sin embargo, el cumplimiento de esa tarea no es una constante, ya que a partir de 1972 el poeta procura reemplazarla por la “mirada presente” que da título al libro de ese mismo año y que intenta sustituirla hasta A la memoria imparcial de 1995 -es decir, a lo largo de tres libros- como recurso para “preservar el mundo” en el poema, según se ve en el poema “Landscape” de La mirada presente
LANDSCAPE
La extraña ambición de preservar el mundo,
la fijación de rasgos
que incesantemente
son otros y contrarios,
oh ambigua cabeza de la princesa d’Este
sonriendo
en una iglesia solitaria.
Sujeto cambiante y débil instrumento
llevan al reino de la aproximación
donde soñando que una parte
representa al todo
siempre la constancia atrapa un matiz. (87)
Sin embargo, sin duda por la conciencia claramente manifiesta de la variabilidad del sujeto y la debilidad del lenguaje, esa mirada presente queda reemplazada en su obra posterior por la memoria, facultad que, a pesar de todo, no se idealiza, pues se reconocen –y desenmascaran- sus leyes traicioneras y engañosas, revelándola en su carácter de desvío de la mente, ficción compensatoria o fatal que burla toda disciplina, pero que más allá de eso, permite restaurar en su precariedad de impresión frágil y tamizada de emoción, la materia esquiva de la experiencia.
Ahora bien, que la memoria vuelva a recuperarse como factor capital para traer la materia de la experiencia a la poesía, implica una nueva valoración de ella, por la cual se la proclama abiertamente única instancia capaz de preservar el mundo, según se ve en el final del poema:
A CAMPO TRAVIESA
… (Milagro
sometido a lo real
retornando gracias a ti, memoria
protectora del alma, escudo). (218)
Asimismo, dicha recuperación determina simultáneamente que la poesía de Godino adopte un tono elegíaco que, si estaba presente casi desde el comienzo de su escritura, a partir de Elegías breves parece adueñarse de su poesía, sólo que ahora legitimado por el derecho inalienable de la edad, como lo dice en uno de los poemas de este libro, titulado “Convertido en algo que no tiene nombre en lengua alguna”:
Lo elegíaco –el manoseo de las sombras,
aquel sonido falso en el poema joven-
sopla, es real, después de los cincuenta (222)
Y si el tono se vuelve elegíaco y la mirada se dirige hacia un pasado que irá volviendo en cada libro con más peso y voluntad de revelación, lo que antes quiso ser una preservación del mundo ahora parece convertirse, ante todo, en un acuciante examen de conciencia del frágil y endeble sujeto poético. Porque si el sujeto que habla en los sucesivos libros de Godino se ha ido volviendo cada vez más impersonal y lábil y contradictorio –ese hijo de Piscis dividido, escindido en dos peces inconciliables y contrarios en la orientación de sus cuerpos- también está cada vez más fatalmente dispuesto a dejar salir esa verdad interior desprolija y culpable que ha mantenido a raya a lo largo de los años. Así, al cabo de libros en los que sólo se esboza algún poema amoroso –pienso en el hermoso “Amantes” de El visitante (1961)- en Ver a través comenzará a brotar la memoria del amor no sido, para componer, por fin, ese cancionero casi petrarquesco –como lo señaló atinadamente Alejandro Patat- que es Estado de reverencia. En él, el elemento erótico alcanza la densidad delicada y doliente de lo perdido que persiste y la palabra ya no actúa exclusivamente como hasta ahora, es decir como lo que preserva la experiencia, sino con una ambigüedad radical, ya que si por un lado es lo que la hace coagular y persistir:
La extraviada, la invisible
me envió en los años de la dispersión
un retrato de nuestra historia,
una carta donde lo escrito
era tan claro como el sentimiento. ( 278)
por otro, al quedar retenida, interrumpe la unión y la realidad de la experiencia, según lo dice, sesgada y bellamente, el comienzo de la serie de poemas “Estado de reverencia”:
I
Sujeta, impedida
mantuve en mi boca la palabra
que nos hubiera convertido,
la que debió orientar,
conducir
hasta los cuerpos desmañados
agua de unión. (287)
Recién califiqué de “sesgada” la expresión de Godino y creo que lo es, en el más alto sentido de la palabra, no sólo aquí sino en la totalidad de su obra. Porque desde el primero al último de sus libros hay en él una conciencia clara de que, como diría el filósofo francés Gilles Deleuze, escribir implica construir una lengua propia, que, en ese sentido, es una lengua extranjera dentro de la propia lengua; hacer vibrar la lengua materna de una forma tal que se aleje de su uso mayoritario, comunicativo, banal y se constituya en lengua menor, no en sentido peyorativo, sino en el de lengua vibrante por la emoción y el afecto.
La forma concreta en que Rodolfo hace vibrar la lengua, la carga de afectos, es imprimiéndole una torsión sintáctica personalísima, inconfundible, que convierte su dicción en una “dicción otra”, su lenguaje en ese “murmullo inmortal” por el cual se está dispuesto a cambia la vida, como se afirma en el “Arte poética” de Gran cerco de sombras.
Podría decir muchísimo más sobre la deslumbrante poesía de Rodolfo Rodino; podría extenderme en el análisis de sus estrategias para escribir desde el límite de todos los opuestos que convergen en su obra; para convocar la doble faz de la interioridad y el mundo, el peso insoportable de lo real y su gloria al presentarse como jardín o nube, para traer las figuras entrañables del pasado –el padre, la madre, la abuela- en poemas atravesados por el amor y la culpa, para exhibir la partición insoportable de la subjetividad. Prefiero, sin embargo, retornar a su palabra y leer, como cierre de mi intervención, uno de sus poemas donde me parece que brilla lo más entrañable de su voz poética y el fragmento final de otro, que siempre sentí como una confesión desgarradora y eufórica:
RIOBAMBA AL 1200
Por tener el corazón expuesto
-lo que muchas veces quiebra la garganta
y engendra opresión o induce al llanto-
quedé impedido junto al delgado tilo de vereda
en el primer día de octubre,
mes generador que abre
levísimos brotes, claras, casi líquidas hojas
que anuncian a quienes puedan ver y oír
los infinitos milagros que en pocas horas
comenzarán a caer sobre la tierra
CANCIÓN EN PISCIS
3
(…)
Agradeces y pagas
un tributo imparcial:
quienquiera que seas
las palabras te mutilaron,
te hicieron libre.
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Cristina Piña,
Rodolfo Godino
sábado, abril 30, 2011
El Salar, de Fausto Burgos. Nueva edición
Con estudio preliminar por Cecilia Romana
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/04/30/arteyletras/ARTE-01.html
Imperdible!
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/04/30/arteyletras/ARTE-01.html
Imperdible!
miércoles, abril 20, 2011
Los Constituyentes del 53
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/04/19/escenariosysociedad/SOCI-03.html
Nota imperdible de Cecilia Romana
Nota imperdible de Cecilia Romana
domingo, abril 10, 2011
Pescando al ahogado (diario El Litoral)
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/04/09/arteyletras/ARTE-01.html
Por Cecilia Romana
“Castellani crítico. Ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada”, de Diego Bentivegna. Ediciones Cabiria. Buenos Aires, 2010.
Leonardo Castellani nació al norte de Santa Fe, más precisamente en Reconquista, un 16 de noviembre de 1899. De la misma forma que el tiempo se encargó de enterrar la primera fundación de don Juan de Garay en nuestras tierras, los años fueron ahogando la voz potente y original de este sacerdote jesuita, convirtiendo su nombre en una palabra hueca.
Pero Castellani fue un escritor prolífico, insólito en nuestro medio. Un crítico intrépido, cuya audacia le valió el exilio y quizás también, el olvido.
Tomando la posta de su interesantísima visión intelectual, Diego Bentivegna aborda su obra en Castellani crítico. Ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, un libro esencial para ubicar a nuestro autor en tiempo y espacio, y confrontarlo con sus contemporáneos, los mismos que lo alabaron o defenestraron, según la época y el momento político que atravesaba el país.
Bentivegna, con un manejo erudito de las fuentes utilizadas, nos muestra el rostro menos conocido de Castellani: sus discrepancias con Borges; sus afinidades críticas con José María Rosa y Leopoldo Marechal, entre otros; sus gustos estéticos que ponen por encima de la poesía de Juan Ramón Jiménez a la de Miguel Hernández, por ejemplo; sus pensamientos sobre el libro como objeto, del que dice:
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/04/09/arteyletras/ARTE-02.html
El libro de Diego Bentivegna “Castellani crítico” presenta un apéndice bajo el título de “Vademécum crítico” con citas en las que recurren Baudelaire, Claudel, Joyce y Marechal, entre otros. Transcribimos aquí las referidas a Jorge Luis Borges.
Agorafobia literaria, Borges
Borges padece de agorafobia literaria: busca los rincones de la literatura; y cuando topa con una gran plaza, la cruza de una disparada frenética. Después que la ha cruzado, describe con ésa su belleza verbal de avezado poeta lo que ha pescado en ella; y la gran plaza (Cervantes, Dante, Quevedo, José Hernández) comienza a achicarse rápidamente y se convierte en rincón; a veces, sombrío. Así Chesterton se convierte al final de una nota en un talento fallido; Belloc en un pensador “derrotado por Wells”; y León Bloy en un hereje. Borges afirma que León Bloy creía ser católico; pero que él sabe que era un hereje. ¡Asombroso! ¿Cómo lo sabe? Pues porque León Bloy cree, lo mismo que San Pablo y otros no poco santos, que vemos a Dios “en espejo y en enigmas”; y que el espejo y el enigma no son sino la Creación y la Historia, las cuales tienen por ende para la fe un valor simbólico. Por eso León Bloy es hereje. ¡Desdichado de mí, yo también!
Inercia literaria. Borges
Borges es un exquisito sofista y un peligroso malabarista de ideas, además de un simulacro de filósofo, y un crítico literario de gran altura, aunque parcial. También es uno de nuestros más indudables poetas. A pesar de su gran ingenio, para el gran público es aburrido; porque el ingenio, la agudeza, la erudición, la retórica y la desesperación pueden simular la vida, no pueden engendrarla. Y así las obras de Borges son, casi sin excepción espléndidamente inertes, como bustos, como camafeos. Son productos mineralógicos: ácidos, sales, cristales, químicamente puros; pueden corroer y deshacer, no pueden alimentar, helás. Pero pueden sazonar, pero pueden desinfectar; pero pueden pulir, como los venenos
Por Cecilia Romana
“Castellani crítico. Ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada”, de Diego Bentivegna. Ediciones Cabiria. Buenos Aires, 2010.
Leonardo Castellani nació al norte de Santa Fe, más precisamente en Reconquista, un 16 de noviembre de 1899. De la misma forma que el tiempo se encargó de enterrar la primera fundación de don Juan de Garay en nuestras tierras, los años fueron ahogando la voz potente y original de este sacerdote jesuita, convirtiendo su nombre en una palabra hueca.
Pero Castellani fue un escritor prolífico, insólito en nuestro medio. Un crítico intrépido, cuya audacia le valió el exilio y quizás también, el olvido.
Tomando la posta de su interesantísima visión intelectual, Diego Bentivegna aborda su obra en Castellani crítico. Ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, un libro esencial para ubicar a nuestro autor en tiempo y espacio, y confrontarlo con sus contemporáneos, los mismos que lo alabaron o defenestraron, según la época y el momento político que atravesaba el país.
Bentivegna, con un manejo erudito de las fuentes utilizadas, nos muestra el rostro menos conocido de Castellani: sus discrepancias con Borges; sus afinidades críticas con José María Rosa y Leopoldo Marechal, entre otros; sus gustos estéticos que ponen por encima de la poesía de Juan Ramón Jiménez a la de Miguel Hernández, por ejemplo; sus pensamientos sobre el libro como objeto, del que dice:
“Quien hace una cosa, es suya. ¿Quién hace un libro? Primeramente el autor del libro, a veces con pedacitos sanguinolentos de su cerebro y fibrillas vivas de su corazón. Después del autor, el que hace un libro es el impresor, que le da cuerpo material. Tercero hace el libro el editor, que prestando su capital, hace posible a los otros dos obreros su obra, a veces trabajando él muy poco. Finalmente entra el librero, el cual lo tiene depositado en su casa y lo va vendiendo. La justicia más obvia pediría, pues, que el producto pecuniario de esa producción cultural fuese de mayor a menor en este orden: el autor, el impresor y el libro. ¿Qué pasa? Pasa todo al revés”.
Todos estos rasgos, más una invalorable cronología y la sección que el autor llama “Vademécum crítico”, que reúne textos del propio Castellani, esenciales para una mayor comprensión y penetración en su obra, conforman un volumen breve aunque concentrado que tiene por mayor virtud la de rescatar una figura original de nuestras letras, no sólo en los aspectos reconocidos de su labor narrativa, sino en su perfil ensayístico y crítico.
En la pluma de Bentivegna, estos fascinantes textos acaban por ser una pincelada evocadora del capital literario de todo un período histórico y él, en consecuencia, el arqueólogo que desenterró las ruinas, o el pescador que sacó del río al hombre ahogado.
Castellani sobre Borges
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/04/09/arteyletras/ARTE-02.html
Agorafobia literaria, Borges
Borges padece de agorafobia literaria: busca los rincones de la literatura; y cuando topa con una gran plaza, la cruza de una disparada frenética. Después que la ha cruzado, describe con ésa su belleza verbal de avezado poeta lo que ha pescado en ella; y la gran plaza (Cervantes, Dante, Quevedo, José Hernández) comienza a achicarse rápidamente y se convierte en rincón; a veces, sombrío. Así Chesterton se convierte al final de una nota en un talento fallido; Belloc en un pensador “derrotado por Wells”; y León Bloy en un hereje. Borges afirma que León Bloy creía ser católico; pero que él sabe que era un hereje. ¡Asombroso! ¿Cómo lo sabe? Pues porque León Bloy cree, lo mismo que San Pablo y otros no poco santos, que vemos a Dios “en espejo y en enigmas”; y que el espejo y el enigma no son sino la Creación y la Historia, las cuales tienen por ende para la fe un valor simbólico. Por eso León Bloy es hereje. ¡Desdichado de mí, yo también!
Inercia literaria. Borges
Borges es un exquisito sofista y un peligroso malabarista de ideas, además de un simulacro de filósofo, y un crítico literario de gran altura, aunque parcial. También es uno de nuestros más indudables poetas. A pesar de su gran ingenio, para el gran público es aburrido; porque el ingenio, la agudeza, la erudición, la retórica y la desesperación pueden simular la vida, no pueden engendrarla. Y así las obras de Borges son, casi sin excepción espléndidamente inertes, como bustos, como camafeos. Son productos mineralógicos: ácidos, sales, cristales, químicamente puros; pueden corroer y deshacer, no pueden alimentar, helás. Pero pueden sazonar, pero pueden desinfectar; pero pueden pulir, como los venenos
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